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BAHÍA BLANCA
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Tensiones en el bloque PRO y negociaciones cada vez más duras con LLA en Provincia: Los dos frentes de Ritondo

Las tensiones internas del PRO saltaron a la vista durante la última sesión en Diputados y no solo pusieron en duda que Javier Milei pueda sostener un eventual veto, sino que representan otra complicación para Cristian Ritondo, quien además está a cargo de las negociaciones con los libertarios en la Provincia de Buenos Aires.

La última sesión en la Cámara de Diputados de la Nación dejó al descubierto las tensiones internas dentro del bloque PRO, que aún no hace pie desde la estrepitosa derrota electoral que sufrió en la Ciudad de Buenos Aires.

Si bien la discusión por los aumentos previsionales ya había causado rispideces en el espacio, esta vez las divisiones quedaron a la vista con la presentación de dictámenes distintos y una votación en el recinto que marcó cómo el partido quedó dividido en tres sectores.

Si bien una mayoría liderada por los Diputados Nacionales afines a la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y el jefe de la bancada, Cristian Ritondo, votó en sintonía con La Libertad Avanza, el dato llamativo es que 9 legisladores optaron por abstenerse.

Se trata del sector más cercano a Mauricio Macri, que incluye figuras como María Eugenia Vidal y Silvia Lospennato. El tercer sector fue el que decidió respaldar la medida de la oposición, y que tiene a un único representante: el larretista Héctor Baldassi.

Además, cabe señalar que luego del quórum solo 20 de los 35 integrantes del bloque estuvieron presentes durante el debate. El resto solo salió de sus despachos para votar en disidencia con el resto y 3 se ausentaron completamente.

“Hay cansancio moral. Pasamos de garantizar gobernabilidad a suplicar que no cierren el Garrahan. No existe diálogo político ni parlamentario. Una parte del PRO ya se fue a La Libertad Avanza. Otra busca construir una tercera vía”, explicó un legislador del partido.

Para el Gobierno de Javier Milei, es una señal de alarma, ya que si el Senado aprueba el aumento jubilatorio y el Presidente cumple su amenaza de vetarlo, necesitará el respaldo total de sus “87 héroes” para evitar que la oposición insista con dos tercios de los votos.

En las filas libertarias admiten que “habrá que esperar a ese momento y ver cómo se comportan los 9 que se abstuvieron y los 3 que faltaron donde hay uno que es casi seguro que no acompañe el veto (Álvaro González, cercano a Larreta)”. Las esperanzas están en aprovechar los acuerdos con Gobernadores y apelar al voto de los “radicales con peluca”.

Sin embargo, Ritondo es quien se encuentra en la situación más incómoda. El Diputado no solo debe liderar un bloque que corre el riesgo de fracturarse (con el sector larretista tendiendo a la ruptura, y el bullrichismo y un sector ritondista hacia la tropa libertaria), sino que además debe encarar las negociaciones en territorio bonaerense.

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El telón de fondo de las tensiones en el PRO

La contundente derrota electoral en la Ciudad de Buenos Aires funciona como telón de fondo de estas divisiones. El triunfo de La Libertad Avanza en el bastión histórico del PRO no solo consolidó el avance de los libertarios en territorio amarillo, sino que aceleró las discusiones internas del macrismo.

Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, aún encabeza el sector autonomista que marca la resistencia a los acuerdos con La Libertad Avanza, aunque quedó debilitado tras los resultados electorales. Los gestos hostiles de Milei, como negarle el saludo en el Tedeum, alimentan esta distancia.

En este contexto, Macri anunció algunos cambios en su armado. Por un lado, despidió al consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, fuertemente criticado por el presidente, y prometió una reformulación de su gabinete que aún no se concretó.

Más allá de esto, el cambio que encara el alcalde de la Ciudad de Buenos Aires apunta a acercarse la posición libertaria, con una reforma de Estado en este sentido (aunque más sutil que la que impulsa Federico Sturzenegger). Quien estará a cargo será Gabriel Sánchez Zinny, hombre de confianza de Mauricio Macri.

Así lo anunció la vocera Laura Alonso tras las elecciones, que puntualizó que “se reorganizará el Gabinete y se ajustará la gestión en función de los siguientes ejes estratégicos”: ⁠Orden público, seguridad y limpieza, ⁠Cuidado: salud, educación y desarrollo humano, ⁠Movilidad, ⁠Cultura, deporte y turismo, y⁠ ⁠⁠Reforma y simplificación del Estado.

Si bien la situación funcionó como ordenador para los amarillos (dándole preponderancia a los partidarios del acuerdo con La Libertad Avanza en territorio bonaerense), el sector macrista todavía encuentra a algunos intendentes como aliados

Tal es el caso de la jefa comunal de Vicente López, Soledad Martínez. A pesar de esto, no se descarta que acepte un acuerdo electoral en el distrito. La situación se complejiza aún más si se tienen en cuenta los sectores que aunque no están alineados a ningún dirigente en particular, rechazan el acuerdo (como los hermanos Passaglia en San Nicolás).

Esto complica aún más las ya difíciles conversaciones que Ritondo sostiene con Karina Milei y Sebastián Pareja de La Libertad Avanza, en vísperas de comicios provinciales del 7 de septiembre y los nacionales del 26 de octubre.

Por su parte, el expresidente transita un momento de particular debilidad política. Después de su alejamiento temporal tras la derrota electoral, regresó con un perfil mucho más bajo que el que mostraba semanas atrás. Sus cuestionamientos institucionales al gobierno se transformaron en menciones tibias sobre futuros problemas republicanos.

Mauricio Macri enfrenta presiones desde múltiples frentes: no solo desde la Casa Rosada buscan marginar su influencia, sino que dentro de su propio partido crecen las voces que lo quieren alejar de las decisiones centrales. Dirigentes como Diego Santilli y Guillermo Montenegro consideran inevitable aceptar el rol de socio menor del oficialismo.

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La Libertad Avanza y el acuerdo bonaerense

Lo cierto es que, aunque los resultados de las elecciones le dieron un espaldarazo a Ritondo en las negociaciones, la situación de la Cámara de Diputados marca un límite que el Diputado no puede cruzar si quiere mantener al bloque unido.

Para colmo, también se enfrenta a una tropa libertaria cada vez más envalentonada, que exige cada vez más condiciones a los amarillos. Si inicialmente Ritondo planteaba una división 50-50 de las listas, ahora los libertarios ofrecen apenas un 25% de participación al PRO.

Karina Milei, a través de sus delegados, estableció una serie de reglas para cualquier acuerdo electoral. Si bien la secretaria general de Presidencia no rechaza formar un frente, pero exige que lleve el nombre de La Libertad Avanza.

Esta posición pragmática ya tuvo antecedentes exitosos. En Chaco permitió una confluencia con el gobernador radical Leandro Zdero bajo el nombre “Chaco Puede + La Libertad Avanza”, que resultó ganador.

La diferencia con Buenos Aires es sustancial: Zdero gobierna su provincia, mientras el PRO apenas controla 13 de los 135 municipios bonaerenses, una realidad refuerza la posición negociadora libertaria.

Los libertarios aspiran a obtener una victoria simbólica en siete de las ocho secciones electorales. Solo en la tercera, donde Cristina Kirchner anunció su candidatura (y el peronismo ganó casi todas las elecciones desde la vuelta a la democracia), asumen una probable derrota, pese al optimismo inicial que expresó el Jefe de Gabinete, Guillermo Francos.

La danza de nombres en dicho distrito ya comenzó, y en Casa Rosada mencionaron a dirigentes y tuiteros como Nahuel Sotelo, Daniel Parisini o Miriam Niveyro. También suena Leila Gianni, aunque la ven como candidata a concejala en La Matanza.

Los armadores de Karina Milei, especialmente Martín y Eduardo Menem, buscan un “efecto cascada” que se replique en otros distritos, y que vaya desde territorio bonaerense hacia el resto del país.

En los cálculos electorales, la Rosada aspira a sumar entre 35 y 38 legisladores provinciales y 15 diputados nacionales por Buenos Aires. De estos últimos, 10 serían violetas puros y 5 para repartir con socios.

Por su parte, el PRO busca renovar sus 12 bancas provinciales y aspira a mantener al menos 4 de las 7 nacionales en juego. Según reconocen: “Si nos dan 4 no es un mal arreglo”, aunque de cara a las provinciales quienes tendrán la última palabra en cada distrito serán los libertarios.

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