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BAHÍA BLANCA
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Los tres vetos de Karina Milei que traban el pacto con el PRO en Buenos Aires

Con el reloj corriendo y el peronismo reorganizándose, las negociaciones entre el PRO y La Libertad Avanza para las elecciones bonaerenses del 7 de septiembre atraviesan su momento más crítico y parecen haber entrado en un punto muerto.

La resistencia de Karina Milei, hermana del presidente y figura determinante en el armado electoral libertario, amenaza con hacer naufragar un acuerdo que ambos espacios consideran estratégico.

Tres son los puntos neurálgicos que mantienen en punto muerto las conversaciones, según fuentes de ambos partidos. Cada uno de ellos refleja no solo diferencias tácticas, sino una disputa de fondo sobre el poder territorial y la proyección electoral hacia 2027.

El reparto de candidaturas

El primer escollo es el más evidente: el porcentaje de candidaturas que el PRO exige en la alianza. Los amarillos arrancaron las negociaciones reclamando el 25% de todos los lugares disponibles, una proporción que consideran acorde a su peso electoral y estructura territorial en la provincia. Sin embargo, Karina Milei rechaza categóricamente esta demanda.

La posición libertaria es clara: están dispuestos a ceder “algunos lugares” puntuales, pero lejos de la cuota que pretende el PRO. Más aún, desde La Libertad Avanza consideran como parte del PRO a los dirigentes que responden a Patricia Bullrich, una operación contable que reduce automáticamente los espacios disponibles para los amarillos “puros”.

Esta tensión no es menor. El PRO busca mantener una presencia significativa que le permita conservar su identidad política y su capacidad de negociación futura, mientras que los libertarios prefieren mantener el control casi absoluto de la oferta electoral.

Sometimiento de los intendentes

El segundo punto de fricción toca el corazón del poder local. Los intendentes del PRO exigen armar las listas de concejales en los distritos que gobiernan, una demanda que parece lógica desde la perspectiva de la gestión territorial pero que Karina Milei rechaza sistemáticamente.

Esta negativa es particularmente llamativa considerando que La Libertad Avanza fue una oposición férrea a los intendentes del PRO en esos municipios. Los jefes comunales amarillos, que respaldan el acuerdo con los libertarios, ven en esta intransigencia una contradicción: se les pide apoyo político pero se les niega la capacidad de tener sus propios apoyos a nivel local.

La resistencia de Karina en este punto revela su estrategia de centralizar el control acaparando espacios de poder territorial, aun a riesgo de generar tensiones con aliados necesarios.

Las bancas nacionales

El tercer escollo es quizás el más delicado políticamente. El PRO reclama que se le garanticen lugares para cuatro diputados nacionales que deben renovar sus bancas, una cuestión vital para mantener su representación parlamentaria. La respuesta de Karina Milei fue tajante: “eso es un problema del PRO”.

Esta negativa no solo afecta la continuidad legislativa del partido amarillo, sino que envía un mensaje político claro sobre las prioridades libertarias. Frente a este panorama, el único ofrecimiento concreto llegó de Eduardo “Lule” Menem a Diego Santilli: el tercer lugar en la lista de diputados nacionales, una propuesta que no termina de convencer al “Colo”.

Santilli aspiraba a encabezar la lista para posicionarse de cara a la gobernación de 2027, pero Javier Milei insiste con que ese lugar sea para José Luis Espert, generando un conflicto adicional dentro del propio espacio libertario entre las posiciones de Karina Milei y Santiago Caputo, ambos resistentes a esta decisión presidencial.

El tiempo se agota

Con estas tensiones de fondo, algunos sectores del PRO ya evalúan alternativas. A Santilli le sugieren encabezar la lista de la Primera Sección Electoral en septiembre, aunque Patricia Bullrich considera que ese lugar debería ser para Diego Valenzuela, agregando otra capa de complejidad interna.

La dureza de Karina Milei está generando “cortocircuitos” en el PRO, según admiten fuentes amarillas. Hay quienes advierten a Cristian Ritondo —designado para llevar adelante la negociación— que la situación podría escalar si Mauricio Macri decide intervenir directamente ante la falta de avances.

Más allá de estos temas centrales, “El Jefe” tampoco cede en aspectos simbólicos pero no menores: rechaza cambiar color violeta y el nombre La Libertad Avanza, señales adicionales de una estrategia que privilegia el control total más que la construcción de una alianzas.

Las fechas límite

El calendario electoral no espera. El 9 de julio marca el cierre de alianzas, fecha límite para que los partidos inscriban los frentes electorales que competirán en septiembre. Diez días después, el 19 de julio, se cierra la presentación de listas, momento en que se conocerán definitivamente las nóminas de candidatos.

Estas elecciones definirán legisladores provinciales —diputados y senadores— por cada una de las ocho secciones electorales bonaerenses, además de concejales para los 135 municipios de la provincia.

El resultado no solo impactará en la correlación de fuerzas local, sino que será un termómetro clave de cara a las elecciones nacionales de octubre.

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