Javier Milei viaja a la entrega del premio Nobel de la Paz para acompañar a la dirigente venezolana María Corina Machado, en medio de la escalada bélica en el Caribe impulsada por Estados Unidos.
El presidente Javier Milei viajará este lunes por la noche hacia Oslo, Noruega, para asistir a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz a la opositora venezolana María Corina Machado. El acto se realizará el miércoles en el Ayuntamiento de Oslo y será transmitido en vivo por diversas plataformas digitales.
El mandatario argentino permanecerá en Noruega hasta el viernes 12 de diciembre, fecha en que retornará al país para encarar la agenda legislativa con el inicio de las sesiones extraordinarias del Congreso. Durante ese período, el Gobierno pretende debatir el Presupuesto 2026 y un paquete de reformas vinculadas a las áreas laboral, tributaria y previsional.
Junto a Milei asistirán otros mandatarios regionales, como Santiago Peña de Paraguay y Daniel Noboa de Ecuador. El ya olvidado excandidato venezolano Edmundo González Urrutia, exiliado en España desde septiembre de 2024 tras autoproclamarse ganador en las más recientes elecciones, también participará en la ceremonia.
Cabe recordar que Machado fue galardonada el 10 de octubre por su “incansable labor en favor de los derechos democráticos del pueblo venezolano” y por impulsar “una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia“, según el comité noruego.
La opositora asegura que actualmente vive “en la clandestinidad” dentro de Venezuela, desde donde envió recientemente un mensaje al America Business Forum apoyando la avanzada militar estadounidense en su país.
“La estrategia del presidente Trump frente a esta estructura narco-terrorista es absolutamente correcta”, dijo, y agregó: “lo que el presidente Trump está haciendo es proteger millones de vidas de ciudadanos. Maduro empezó esta guerra. Trump la está terminando”.
Gracias a la convocatoria de González Urrutia, Milei pudo saludar a una multitud frente a Casa Rosada
Escalada militar de Estados Unidos en el Caribe
Es que la ceremonia en Oslo se produce en un momento de máxima tensión en Venezuela, con Estados Unidos manteniendo la amenaza de una inminente acción militar tras su despliegue cerca del país en el mar Caribe, bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Cabe recordar que la crisis se aceleró tras las elecciones presidenciales venezolanas en las que tanto Nicolás Maduro como González Urrutia se presentaron como ganadores. La oposición denunció fraude electoral, lo que desencadenó una nueva oleada de presión internacional sobre el gobierno chavista.
En enero de 2025, Milei recibió a González Urrutia en Casa Rosada, un evento que en aquella oportunidad le permitió al presidente argentino saludar a una multitud reunida en la Plaza de Mayo después de varios meses sin poder llenar plazas en sus propios eventos.
Este domingo, la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos denunció la “naturaleza vil del régimen criminal” de Maduro tras la muerte del exgobernador Alfredo Díaz, considerado un preso político por la oposición. El Ministerio para el Servicio Penitenciario de Venezuela informó que Díaz murió producto de un infarto.
Ante esta situación, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, pidió a los trabajadores de la industria petrolera estar “muy alerta” y afirmó que “el enemigo no descansa“, temiendo actos de sabotaje.
“Nosotros no vamos a traicionar la soberanía de Venezuela. Esta es la hora de los valientes y las valientes. Vamos a resolver esta disputa en paz“, declaró Rodríguez desde la sede de Petrocedeño, advirtiendo que “los que quieren la guerra” van a “salir derrotados”.
Sea como fuere, la posibilidad de un conflicto bélico sin precedentes en suelo sudamericano se cierne sobre la región, pero la diplomacia argentina insiste en su alineamiento con Washington y la oposición venezolana.
Bolsonaro condenado y Cerimedo expuesto: ¿Cómo encaja el exasesor libertario en la trama del intento de golpe en Brasil?
El respaldo a Bolsonaro profundiza la grieta con Brasil
Milei no solo tensa las relaciones con Venezuela por su alianza con Estados Unidos y la ultraderecha internacional. Lo mismo está haciendo con Brasil, principal socio comercial de Argentina. El presidente argentino respaldó explícitamente el lanzamiento de Flávio Bolsonaro como candidato a presidente para las elecciones de 2026 a través de su cuenta de X.
Flávio Bolsonaro, de 43 años e hijo mayor del exmandatario brasileño, confirmó en una entrevista que será el postulante del Partido Liberal. Esta decisión responde a una realidad judicial ineludible: Jair Bolsonaro se encuentra inhabilitado para ejercer cargos públicos hasta 2030 por decisión del Tribunal Superior Electoral.
La situación del expresidente brasileño es particularmente compleja. En septiembre, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal formó mayoría para condenar a Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por cinco delitos, incluido liderar una organización criminal que intentó un golpe de Estado en 2023 contra Lula Da Silva.
En noviembre, fue detenido por riesgo de fuga mientras cumplía prisión domiciliaria, después de que la Policía Federal detectara un intento de manipulación de la tobillera electrónica que portaba.
El político de 70 años aseguró en una audiencia que sufrió un episodio de “paranoia” y “alucinación” debido a la medicación que toma. Posteriormente, el ministro Alexandre de Moraes del STF revocó la prisión preventiva y el expresidente fue trasladado a un centro de detención especial de la Policía Federal.
El guiño de Milei a la oposición brasileña fue interpretado por medios brasileros como un aval directo de la Casa Rosada a la continuidad del proyecto de ultraderecha del clan Bolsonaro. Durante su campaña y ya como presidente, Milei tildó al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva de “comunista” y “corrupto”.

Fútbol, política y negocios: ¿Qué hay detrás de la insólita pelea entre Milei y “Chiqui” Tapia?
El fiasco del viaje a Estados Unidos y una provocación de Tapia
El viaje a Oslo tendrá lugar tras la ausencia del mandatario argentino a Estados Unidos para el sorteo del Mundial 2026, que se celebró el 5 de diciembre, donde el libertario no solo podría haberse codeado con Donald Trump, sino que también podría haber sido la oportunidad para concretar su tan ansiada foto con Lionel Messi.
Desde el Gobierno indicaron que se trató de una “respuesta silenciosa” frente a los escándalos que salpican a la AFA y su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, que funcionaron como excusa perfecta para que Casa Rosada profundizara su avanzada en el fútbol argentino tras el fiasco por el intento de imponer las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
En los días posteriores, Tapia respondió con una provocación al gobierno: viajó a Mar-a-Lago, el complejo residencial donde vive Trump, y participó de un homenaje al militante Charlie Kirk. El titular de la AFA compartió una larga charla con Félix Lasarte, asesor de la Comisión de Inteligencia de Trump, y otros funcionarios del republicano.
“En la gala de Mar-a-Lago, junto a David Harvilicz, Subsecretario de Homeland Security, hablamos sobre la preparación de la AFA para el Mundial 2026, enfocándonos en lo que será la seguridad de los hinchas argentinos”, publicó Tapia en sus redes sociales. El dirigente ahora busca una bilateral con el presidente norteamericano, en medio de su guerra con Milei.

