Este viernes le toca a Gerardo Zamora reunirse con Diego Santilli en el marco de las negociaciones por el Presupuesto 2026 y las reformas que impulsa La Libertad Avanza. En la previa, Santiago del Estero fue escenario de la cumbre de los gobernadores del Norte Grande.
El Ministro del Interior Diego Santilli viaja este viernes a Santiago del Estero para reunirse con el gobernador Gerardo Zamora y su sucesor Elías Suárez, mientras Casa Rosada busca ampliar su respaldo legislativo de cara a la discusión del Presupuesto 2026 y el paquete de reformas que Javier Milei enviará al Congreso.
El mandatario santiagueño, de origen radical pero que durante años estuvo aliado al kirchnerismo, controla siete diputados nacionales que la administración libertaria pretende alinear detrás de sus objetivos, como ya lo hizo para la Ley Bases.
El gobernador dejará su cargo Ejecutivo en diciembre, pero asumirá como senador nacional, lo que le permitirá mantener su influencia en el Congreso. En el oficialismo apuestan a que los legisladores del Frente Cívico, el espacio político que lidera Zamora en Santiago del Estero, formen un bloque aparte y no se queden en Unión por la Patria.
En este contexto, es probable que uno de los temas centrales sea la obra pública, reclamo que distintos gobernadores vienen planteando al Gobierno con mayor énfasis en los últimos meses. Santilli no solo espera asegurarse los votos del santiagueño, sino que también está entre sus objetivos arrebatarle la primera minoría al bloque peronista.
El próximo martes, Santilli se reunirá con Hugo Passalacqua en Misiones. El ex gobernador misionero y el líder político de la provincia, Carlos Rovira, manejan cuatro diputados nacionales y dos senadores nacionales que la administración libertaria también quiere sumar para el tratamiento de las próximas reformas.
Tras ese encuentro, a Santilli le quedarán reuniones con sólo seis gobernadores para completar la primera ronda de audiencias con los mandatarios provinciales que el año pasado firmaron el Pacto de Mayo y que no sean abiertamente opositores a la Nación, lo que descarta a peronistas como el bonaerense Axel Kicillof.
Con esto en mente, los pendientes son Claudio Vidal (Santa Cruz), Sergio Ziliotto (La Pampa), Claudio Poggi (San Luis), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Gustavo Valdés (Corrientes) y Jorge Macri (Ciudad de Buenos Aires).
La semana pasada, el ministro del Interior había recibido en Casa Rosada a Ignacio Torres (Chubut), Raúl Jalil (Catamarca), Marcelo Orrego (San Juan), Martín Llaryora (Córdoba), Gustavo Sáenz (Salta) y Osvaldo Jaldo (Tucumán).
Posteriormente, Santilli viajó a Entre Ríos para reunirse con Rogelio Frigerio, visitó Mendoza donde fue recibido por Alfredo Cornejo, pisó Jujuy para encontrarse con Carlos Sadir y en Neuquén se vio con Rolando Figueroa.
Esta ronda de reuniones responde a una estrategia del Gobierno para ordenar los apoyos legislativos antes de que comience el tratamiento parlamentario de las iniciativas económicas. El objetivo es consensuar respaldo no solo para el Presupuesto, sino también para las reformas laboral, impositiva y penal que forman parte de la agenda legislativa.

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La cumbre del Norte Grande en Santiago del Estero
El jueves pasado, los diez mandatarios del Norte Grande se reunieron precisamente en Santiago del Estero, donde plantearon una agenda de tono más crítico que el que podría esperarse, con el reclamo de una reunión urgente al Presidente.
En ese encuentro, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, recibió la presidencia pro témpore del bloque norteño, que le cedió el anfitrión Gerardo Zamora. Se trata de dos figuras claves para el oficialismo nacional.
Alrededor de la mesa principal se sentaron gobernadores opositores que fueron dejados de lado por la Casa Rosada (como el de Formosa, Gildo Insfrán, y el de La Rioja, Ricardo Quintela) junto a gestiones aliadas al oficialismo como la de Chaco y también dialoguistas como las de Salta, Misiones y Tucumán.
Pese a esta dispersión de posturas, en la extensa deliberación que mantuvieron a puertas cerradas, los gobernadores coincidieron en plantear una agenda de reclamos al Ejecutivo, muchos de ellos históricos de la región.
Entre los planteos figuraron que a La Rioja se le devuelva el 1% de coparticipación que le quitaron en 1988 y que Chaco, Formosa, Misiones y Corrientes reciban lo que les corresponde por sus cajas previsionales, incluyendo lo estipulado en el Presupuesto 2026, que calificaron de “cifra simbólica”. Por eso quieren ver de nuevo a Milei, pero esta vez con una agenda concreta.
Jalil sostuvo al asumir el cargo pro témpore: “Hoy hay que defender el federalismo en un momento histórico que estamos pasando y esperamos ser atendidos y ser escuchados. No pedimos que se solucione todo, pero sí algunos temas que necesitamos”.
También planteó la necesidad de buscar soluciones mediante el diálogo pero “sin discriminar a nadie ni a ninguna provincia“, en alusión a Formosa y La Rioja, fuera de las convocatorias de la Casa Rosada, lo mismo que Buenos Aires y Tierra del Fuego.
Sobre Jalil y Zamora están centradas las expectativas respecto a sus próximos pasos en el Congreso. Ambos deben decidir en los próximos días si permanecen o se abren de los bloques de Unión por la Patria.
El gobernador de Catamarca declaró la semana pasada que la política se había “conurbanizado” y que el poder debía repartirse más equitativamente. “Creo que Unión por la Patria tiene que tener un cambio y no sé si está dispuesto a tenerlo”, advirtió.
También sostuvo que a los gobernadores les tenían que dejar margen para negociar con el Gobierno y elogió políticas como el RIGI, resistida prácticamente por todo el peronismo. Los diputados catamarqueños son 4: Fernanda Ávila y Sebastián Noblega, más los electos Fernando Monguillot y Claudia Paladino.
Si resuelven formar una bancada aparte o sumarse a alguna de las formaciones provinciales, dejarán a Unión por la Patria a sólo un escaño de perder la condición de primera minoría parlamentaria. El jefe del bloque de diputados de Unión por la Patria, Germán Martínez, viene dialogando con los diputados catamarqueños para que no dividan el bloque.
Lo cierto es que la Casa Rosada está muy interesada en partir la bancada del peronismo, y el ministro Santilli trabajará este viernes para convencer también a Zamora de que abandone Unión por la Patria y se sume a los provinciales dialoguistas.
Los gobernadores saben que tienen abierta una ventana de oportunidades para negociar con la Casa Rosada la aprobación del Presupuesto 2026 y, posteriormente, las reformas laboral, impositiva y penal. Una vez que el Gobierno consiga esas leyes, el margen de negociación de los mandatarios provinciales se achicará sensiblemente.
El riesgo de ruptura enciende las alarmas en los bloques parlamentarios del peronismo
Gustavo Sáenz se puso en modo negociación
Varios gobernadores están en pleno proceso de negociación con el gobierno de Javier Milei, y Gustavo Sáenz, mandatario de Salta, es uno de los que ha adoptado una estrategia de presión pública para asegurarse fondos y compromisos para su provincia.
El gobernador salteño lanzó algunas críticas al Gobierno por la falta de respuestas a los reclamos por obra pública y compromisos de financiamiento. “Esperamos que el poncho aparezca”, aseguró.
Sin embargo, también destacó que el ministro del Interior, Diego Santilli, “le pone voluntad” a las reuniones que encabeza, pero “estamos esperando algunas resoluciones, seguimos hablando”. “No estamos pidiendo nada que no se hayan comprometido antes“, señaló el mandatario salteño.
Pese a destacar las buenas intenciones del flamante ministro del Interior, insistió: “Estamos pidiendo que lo que firmamos en junio, que no afectaba el equilibrio fiscal, se empiece a cumplir, esas obras que son tan importantes para la provincia”.
Luego remarcó: “Lamentablemente, si seguimos así, la inaugurarán mis tataranietos. Estamos esperando que el poncho aparezca. Elegimos creer”, sentenció el mandatario. Para Sáenz, los proyectos reclamados “no son caprichosos, tiene que ver con darnos la posibilidad de tener obras de infraestructura, el crecimiento minero, la producción y muchas cosas más”.
La cumbre entre Sáenz y el Gobierno se llevó a cabo el 13 de noviembre en Casa Rosada y contó con la presencia del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro del Interior, Diego Santilli, y el mandatario salteño.
Según detalló el Gobierno, durante el encuentro se enfocaron sobre la importancia de aprobar la Ley de Presupuesto 2026, que garantiza el equilibrio fiscal a través del ajuste, y avanzar en la reforma tributaria, la “modernización” laboral y el nuevo Código Penal.
No sería la primera vez que Saenz se muestra confrontativo con el Gobierno Nacional durante una negociación, para luego enviar a sus legisladores a votar en consonancia con las propuestas de La Libertad Avanza.
Sin ir más lejos, antes de las elecciones el gobernador calificó como “medio complejo” el momento en que el gobierno hizo el primer llamado al llamado al diálogo. El salteño no escatimó en dureza cuando se refirió al tema:
“Yo he notado en todo este tiempo un destrato muy grande, mentiras, y la verdad es que no cumplieron con la palabra empeñada. No contestaban los teléfonos de los armados de lista. Todo lo que nos habíamos comprometido no se cumplió y bueno, sentarse a hablar con gente no ha cumplido y se ha perdido la confianza es muy difícil”.
En su momento, también apuntó contra la actitud del gobierno nacional: “Yo siempre digo que les hace falta a los funcionarios nacionales un baño de humildad, no sé si fue soberbia o subestimaron a muchos de nosotros”.
En declaraciones posteriores, el mandatario salteño fue aún más explícito: “No son leones, son palomas de iglesia, porque cagan a los fieles. A mí me cagaron con obras y me cagaron en lo electoral, con candidatos que me destrozan”.
