Tras varias semanas de dilaciones, el FMI finalmente anunció un acuerdo para desembolsar 2 mil millones pese a que el Gobierno de Javier Milei no logró acumular reservas genuinas, y le dio un respiro a la administración libertaria antes de las elecciones.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció este jueves que alcanzó un acuerdo a nivel técnico con la Argentina para liberar aproximadamente 2 mil millones de dólares, tras varias semanas de demora en la definición.
La aprobación del desembolso, pese a que el Gobierno de Javier Milei no logró cumplir con la meta de acumulación de reservas netas establecida en el programa, permite interpretar la decisión como un gesto político del organismo para respaldar a la administración libertaria en medio de un año electoral.
El acuerdo técnico debe ser ratificado por el Directorio Ejecutivo del FMI, que según el comunicado oficial se reunirá “a fines de julio” para dar el visto bueno final. Una vez aprobado formalmente, el giro de las divisas será casi inmediato, lo que representa un alivio para las reservas del Banco Central en plena cuenta regresiva hacia las elecciones legislativas.
Puntualmente, el personal técnico del FMI confirmó que se llegó a un entendimiento sobre la primera revisión del programa respaldado por el Servicio Ampliado del Fondo (EFF), desbloqueando el acceso potencial a los 2 mil millones de dólares.
El organismo que lidera Kristalina Georgieva valoró en su comunicado que el programa “ha tenido un comienzo sólido” y elogió la implementación de políticas macroeconómicas restrictivas.
La vocera del FMI, Julie Kozack, había anticipado durante la mañana del jueves que “las discusiones para la primera revisión están muy avanzadas” y que deberían cerrarse “dentro de muy poco”, aunque evitó dar precisiones sobre fechas específicas.
Estas declaraciones dispararon especulaciones sobre si el proceso burocrático lograría completarse antes del receso de verano del FMI de dos semanas, que comenzará el lunes 4 de agosto, aunque la primera definición ya se dio el jueves.
El Directorio Ejecutivo tiene cinco reuniones programadas para la semana próxima para tratar casos de otros países, incluidos Camerún, Chad, Zambia, Arabia Saudita, Mali y Santo Tomé y Príncipe. El caso argentino podría sumarse a alguno de estos encuentros o tratarse en una reunión específica, aunque fuentes del organismo consideran que se trata de una mera formalidad.
El propio Milei celebró la confirmación del acuerdo en su cuenta de X, donde incluyó el comunicado del FMI con la leyenda “NO APTO PARA MANDRILES”. Por su parte, el secretario de Finanzas, Pablo Quirno, expresó “Habemus Staff Level Agreement” (una referencia al término utilizado por el Vaticano al elegir un Papa) junto a la sigla “TMAP“.

Milei simuló fortaleza tras el revés legislativo y ratificó el veto pese a las tensiones con los gobernadores
Un gesto político del FMI para Javier Milei
Más allá de los festejos del oficialismo, lo cierto es que la aprobación llegó tras una demora de más de un mes, considerando que la fecha de corte para el cumplimiento de las metas fue el 15 de junio pasado.
Mientras que el Gobierno cumplió sin dificultades con la meta de superávit fiscal gracias al brutal ajuste que viene llevando adelante y la de nula asistencia del Banco Central al Tesoro, el problema central fue el evidente incumplimiento de la meta de acumulación de reservas netas.
El programa establecía que Argentina debía acumular 4.500 millones de dólares más en reservas netas respecto a las que tenía al momento de firmar el acuerdo, el 11 de abril. Sin embargo, el Banco Central no pudo generar esta acumulación genuina.
Uno de los factores centrales fue el interés de Casa Rosada por mantener planchado el tipo de cambio, razón por la que intervino en el mercado de futuros. A esto se sumaron los vencimientos de deuda privada.
Para intentar cumplir artificialmente con la meta, el Gobierno estuvo tomando deuda para mostrar un aumento en las reservas. Entre estas maniobras se incluyeron préstamos de organismos internacionales, la emisión del BONTE suscripto en dólares y la gestión de un repo con bancos privados por 2 mil millones de dólares.
Los gestos dieron resultado, porque el FMI decidió darle luz verde al desembolso, aunque lo llamativo es que el organismo evitó especificar si Argentina solicitó formalmente un waiver o perdón por el incumplimiento de la meta de reservas.
Al omitir este dato, el Fondo evita exponer oficialmente la falta de acumulación y le ahorra a Milei potenciales turbulencias en los mercados previo a la aprobación final. Días antes del anuncio, Quirno había viajado de urgencia a la cumbre del G20 en Sudáfrica para buscar ablandar a las autoridades del Fondo.
El acuerdo técnico llegó como una señal de que, pese a los incumplimientos, el FMI no tiene margen para dejar caer a Argentina ni quiere reprobar oficialmente a un “buen alumno” como Milei, que además es un aliado de Donald Trump en la región.
El desembolso del FMI se sumará a los 1.200 millones de dólares que esta semana aprobó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estos fondos adicionales forman parte de un paquete de 10 mil millones que el BID comprometió para Argentina en el período 2025-2028.
Los préstamos del BID se dividen en dos tramos: el primero, de 800 millones, apunta a reformas tributarias y mayor eficiencia en el gasto público; el segundo, de 400 millones, busca reducir cargas regulatorias y aumentar la participación del sector privado en la economía.
Según el comunicado oficial del organismo, los fondos se destinarán a “avanzar en reformas clave que fortalezcan su sostenibilidad fiscal, mejoren el clima de negocios y aumenten la competitividad“.
El banco multilateral detalló que las reformas “beneficiarán a aproximadamente 500.000 empresas en toda Argentina al reducir los costos de cumplimiento y abrir mercados previamente liderados por empresas estatales”.
Con estos aportes combinados, la administración libertaria espera reforzar las reservas y dar mayor estabilidad al frente cambiario durante un trimestre clave desde el punto de vista político y económico.

“Comprá, campeón”: Luis Caputo se hizo el piola y se le descontroló el dólar
Caputo se queda sin los dólares del agro
Se trata de una buena noticia para Milei y el ministro de Economía Luis Caputo, que ahora deberá enfrentarse al efecto de la suba de las retenciones que se concretó el 30 de junio. La reducción drástica en el ingreso de divisas del sector agropecuario obliga al equipo económico a implementar dos estrategias alternativas para mantener la estabilidad del tipo de cambio.
Los datos muestran el impacto inmediato de esta situación. Según Salvador Vitelli, jefe de Research de Romano Group, en julio ingresaron 3.600 millones de dólares del sector agro, convirtiéndose en “la liquidación más alta para cualquier julio desde que hay registros”. Sin embargo, una vez finalizado el incentivo, el panorama cambió drásticamente.
Un reporte de LCG indica que, entre febrero y junio, las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior (DJVE) de los principales productos agrícolas promediaron 200 millones de dólares diarios, llegando a 300 millones en mayo y junio. Desde el 1 de julio, el promedio se desplomó a apenas 26 millones diarios, representando solo el 10% del nivel previo.
La consultora calcula que dejarán de ingresar más de 2.000 millones, y advierte que los pocos dólares que entren podrían demorarse más en llegar, ya que el campo no tiene incentivos para adelantar sus ventas como ocurría durante la rebaja de retenciones.
Ante este escenario, el Gobierno debe afrontar un panorama complejo con una demanda en alza y una oferta reducida de divisas. La proximidad de las elecciones legislativas agrega un factor de riesgo adicional, ya que durante los años electorales es frecuente que los inversores opten por una dolarización de sus carteras motivada por la incertidumbre.
Para enfrentar esta situación, Caputo viene utilizando dos herramientas: el aumento de las tasas de interés y las intervenciones en el mercado de futuros.
La primera estrategia estuvo vinculada a la cancelación de las Letras Fiscales de Liquidez (LEFI), que provocó una avalancha de pesos cuando los bancos no encontraron opciones financieras de corto plazo para colocar sus casi 10 billones de pesos.
Este episodio forzó al Ministerio de Economía a ofrecer instrumentos de corto plazo y abrir una licitación de deuda no programada para absorber esos bolsones de pesos que podían tensionar el tipo de cambio. El Tesoro terminó convalidando una tasa de interés más alta de la que había pagado en subastas anteriores, como una suerte de premio a las entidades bancarias.
En paralelo, el Banco Central interviene en el mercado de futuros, donde se compran y venden contratos para fijar el precio del dólar en fechas futuras. Esta alternativa permite ponerle un techo a las cotizaciones de los meses venideros, reduciendo la presión sobre el valor actual.
Guido Zack, director de Economía de Fundar, explicó que “el Gobierno interviene en el dólar futuro. Eso aplaca un poco la dolarización hoy porque si te aseguras un dólar relativamente barato en diciembre, quizás no tenés tanto incentivo a comprar dólares hoy”.
Según los últimos datos oficiales disponibles, al 30 de junio el BCRA tenía una posición neta vendida de 1.909 millones en dólar futuro. Sin embargo, especialistas calcularon que a lo largo de julio, la cifra se habría disparado a niveles cercanos a 4.000 millones, lo que implica una intervención directa de 2.000 millones.
Estas estrategias reflejan la imposibilidad de los hacedores de política económica de intervenir directamente en el Mercado Libre de Cambios (MLC), donde se define la cotización mayorista, actualmente en 1.272 pesos. El sistema de bandas cambiarias, que oscilan entre 980 y 1.450 pesos, impide al Banco Central ofertar o demandar divisas para morigerar eventuales corridas.
Desde Fundación Capital advierten que “hacia delante nos encontramos más próximos a las elecciones, períodos en los que suele haber una dolarización de carteras más significativa, y nos alejamos del período de mayor estacionalidad de los agrodólares”.
