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BAHÍA BLANCA
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7 de cada 10 argentinos apoya el paro de la CGT contra la reforma laboral de Milei

Más del 70% de los argentinos apoya el paro de la CGT contra la reforma laboral y la amplia mayoría se expresó a favor de medidas de fuerza más contundentes, según un estudio que también reveló una caída en el apoyo al proyecto de Javier Milei.

La consultora Zentrix llevó adelante un relevamiento nacional en el que reveló que una amplia mayoría de la población respalda el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), que se llevó a cabo este jueves.

Durante la jornada, los titulares de la central gremial ofrecieron una conferencia de prensa en la que destacaron el alto acatamiento de la medida y lanzaron advertencias a los legisladores que en simultáneo debatían la reforma laboral de Javier Milei en la Cámara de Diputados, que finalmente fue aprobada.

Los resultados de la encuesta

El estudio de Zentrix se realizó entre el 18 y 19 de febrero de 2026 mediante un cuestionario autoadministrado en línea. La pregunta central del relevamiento fue directa: “¿Está a favor del paro general organizado por la Confederación General del Trabajo (CGT)?”.

Los resultados no dejaron lugar a ambigüedades. El 67,5% respondió que apoya la medida con movilización, mientras que un 4,4% adicional la respaldó sin movilización. En conjunto, el 71,9% se manifestó a favor del paro. En el otro extremo, el 27,3% declaró no estar de acuerdo con la medida de fuerza, y apenas el 0,8% no supo o no contestó.

La consultora señaló que el dato cobra relevancia adicional si se considera que la propia CGT decidió no convocar a movilización masiva durante la jornada, limitando la medida a un cese de actividades.

Entre tanto, la mayoría de quienes expresaron apoyo al paro lo hizo incluyendo la movilización en su respuesta, lo que muestra que una porción significativa de la ciudadanía espera medidas aún más contundentes de parte de la central obrera.

La reforma laboral pierde terreno

Más allá de la consulta específica sobre el paro, Zentrix también presentó los resultados de su Monitor de Opinión Pública (MOP) en relación con la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. La comparación entre mediciones sucesivas muestra un giro en la percepción social.

En noviembre de 2025, el 55% de los consultados apoyaba la reforma, mientras que el 39% la rechazaba. La brecha entre ambas posiciones era de 16 puntos porcentuales, lo que indicaba un respaldo mayoritario para la iniciativa.

Sin embargo, en la medición de febrero de 2026 ese panorama cambió de manera considerable: el apoyo bajó al 48,6% y el rechazo trepó al 45,2%. La brecha se redujo a poco más de tres puntos.

La consultora interpretó ese movimiento como un proceso de reconfiguración de la opinión pública a medida que el contenido de la reforma comenzó a ser debatido con mayor detalle y sus implicancias laborales se volvieron más visibles.

En ese sentido, señaló que la iniciativa dejó de contar con un consenso amplio para convertirse en un eje de conflicto social más definido, aunque aclaró que los datos no indican todavía un rechazo mayoritario.

Uno de los puntos que generó mayor controversia durante el debate fue el artículo vinculado a las licencias médicas, que el Gobierno decidió eliminar del proyecto ante la presión de bloques aliados. Lo cierto es que el resto de los artículos de la ley fueron blindados por el oficialismo, incluidas las jornadas laborales extendidas, el banco de horas y el Fondo de Asistencia Laboral.

El trasfondo económico

Para Zentrix, el alto respaldo al paro no puede leerse en forma aislada de la situación del mercado de trabajo. La consultora ubicó ese resultado en un contexto de contracción del consumo y debilitamiento industrial que viene afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas, donde se concentra el 70% del empleo privado formal.

Los datos que presenta el informe son contundentes: en los últimos dos años cerraron más de 21.000 empresas y se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo registrados. A eso se suma la caída del poder adquisitivo, que redujo la demanda interna, y el encarecimiento del crédito, que comprimió los márgenes de muchas firmas y elevó su fragilidad financiera.

Desde ese ángulo, la consultora planteó que el respaldo mayoritario al paro puede leerse como la expresión de un malestar económico acumulado antes que como una reacción puntual a una medida puntual.

Cuando el mercado de trabajo se vuelve más frágil, crece la sensibilidad social frente a cambios normativos que afectan las condiciones de contratación, los costos laborales y la estabilidad del empleo.

 

“Hoy la sociedad le dio el mensaje al Gobierno”

En medio del debate en el recinto de Diputados, el triunvirato de la CGT (integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello) ofreció una conferencia de prensa en la que evaluó el desarrollo de la jornada y fijó posición frente al proyecto de reforma laboral.

Sola encabezó la presentación con un repaso de la situación del mercado de trabajo: “Todos los días, en Argentina y en los últimos dos años, 400 trabajadores pierden su puesto de trabajo formal”.

Mencionó específicamente el caso de los empleados de la fábrica de neumáticos FATE, que cerró de manera intempestiva el día anterior, y recordó el cierre de miles de pymes y la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo registrados desde el inicio de la gestión de Milei. Sobre el nivel de acatamiento al paro, el cosecretario fue categórico:

“Esta huelga ha sido de enorme acatamiento. Más del 90% de la actividad fue detenida. Fuimos consecuentes y responsables en mantener la paz social ante la protesta, la negación al diálogo y al reclamo que hicimos, no sólo por la pérdida de puestos de trabajo, de poder adquisitivo y las prestaciones de salud, sino el rompimiento del tejido social productivo”.

El impacto de la medida fue visible en la circulación. El transporte público prácticamente no funcionó. También se paralizó la actividad en la mayoría de las fábricas de distintos sectores industriales, así como la atención al público en dependencias estatales, bancos y otras entidades. Frente a quienes señalaron el costo económico de la jornada, Sola lo puso en perspectiva:

“En algunas imágenes vi lo que se pierde por un día de paro y habría que contrastar que en este proyecto de ley pretenden bajar los aportes y contribuciones patronales, que implican u$s3 mil millones de dólares. El proyecto también implica sacar el sistema de previsión jubilatorio de Argentina otros u$s3 mil millones. Son u$s6 mil millones anuales que pasarán del salario diferido de los trabajadores hacia el sector financiero”.

El dirigente también reconoció que la medida de fuerza tiene costos para los propios trabajadores: Sabemos que en cada actividad que nosotros sostenemos, parar un día implica una pérdida. También sabemos que cada trabajador que para pierde un día de trabajo, pero lo hace convencido en el derecho que está defendiendo”.

Luego añadió que tienen “la grata sensación de que ese humor social ha sido representado por la CGT”. En cuanto a la reforma laboral, Sola cuestionó la terminología oficial:

“Estamos parando también por el proyecto de reforma laboral. Me cuesta llamar ‘modernización’ a lo que retrocede 100 años. Nunca es modernizar algo si volvemos para atrás en lo que conseguimos. La búsqueda es la transferencia de recursos económicos de trabajadores hacia el sector empleador”.

El cosecretario también lanzó un mensaje a los legisladores: “Los que tienen la responsabilidad de darle sanción definitiva a este proyecto que retrocede en los derechos de los trabajadores, representan no sólo sus intereses, sus provincias, sus gobernadores y sus sectores políticos, sino principalmente a los que le dieron la responsabilidad con el voto, que son los trabajadores”.

Jerónimo, a su turno, apuntó directamente contra los gobernadores aliados al Gobierno cuyos legisladores habían permitido alcanzar el quórum para tratar el proyecto: “Ha llegado la hora de exponer a quiénes se llegan a los cargos de importancia y luego, cuando llega la situación de defender los intereses del pueblo, le terminan dando la espalda”.

Los calificó de “cómplices de esta traición” y prometió acciones futuras. El dirigente también leyó en el acatamiento al paro un mensaje social más amplio: “Hoy, la sociedad le dio el mensaje al Gobierno diciéndole que está cansada de estas políticas que oprime los derechos, que lleva a la pobreza y que no da esperanza”. Y anticipó que la disputa no está cerrada:

“Acá no terminó nada. Esto recién empieza. El plan de acción se viene marcando al pie de la letra y seguramente la política se va a poner nerviosa”.

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