La controversia por las modificaciones a las licencias por enfermedad obligó incluso a los aliados de La Libertad Avanza a pedir cambios en la reforma laboral, y aunque Patricia Bullrich reconoció el “error“, cualquier cambio en el texto complicaría el ajustado cronograma que puso el gobierno de Javier Milei.
El Gobierno de Javier Milei apunta a sesionar este jueves en la Cámara de Diputados para convertir en ley su reforma laboral, luego de que el Senado aprobara la media sanción en la madrugada del pasado jueves 12 de febrero tras casi 16 horas de debate.
Sin embargo, tras la media sanción los puntos más controversiales del proyecto quedaron en el eje del debate público. La principal fuente de tensión es el artículo vinculado a las licencias médicas, que introdujo recortes salariales para trabajadores con enfermedades o accidentes fuera del trabajo.
Este punto no solo genera rechazo entre bloques opositores, sino que incluso algunos aliados de La Libertad Avanza se mostraron incómodos con el texto de algunos artículos y plantearon la necesidad de realizar cambios en la cámara baja.
Es por eso que Patricia Bullrich tuvo que reconocer que hubo “un error” y que “lo vamos a arreglar”. “La ley no distinguía entre un esguince y un cáncer, y ahí estuvo el error”, sostuvo la senadora libertaria.
El dilema para el oficialismo es que, si acepta modificaciones al texto, el proyecto deberá regresar al Senado para una segunda revisión, lo que ajustaría aún más el cronograma de las sesiones extraordinarias (que vencen el 28 de febrero), pero si el texto llega sin cambios al recinto, el oficialismo se expone a que artículos específicos caigan en la votación en particular.
Ceder o no ceder a los cambios, el dilema del oficialismo
Tras la aprobación en el Senado, la vicepresidenta Victoria Villarruel giró formalmente el proyecto a la Cámara de Diputados el viernes por la tarde.
El Gobierno, para no quedar fuera de los tiempos reglamentarios, oficializó la prórroga de las sesiones extraordinarias hasta el sábado 28 de febrero, lo que garantiza el margen mínimo exigido por el reglamento para tratar el dictamen al menos diez días antes del cierre del calendario legislativo.
Entre tanto, el presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, Lisandro Almirón, convocó a un plenario conjunto con la Comisión de Presupuesto y Hacienda, liderada por Bertie Benegas Lynch, para este miércoles 18 de febrero a las 14:00.
El objetivo del oficialismo es obtener el dictamen de mayoría ese mismo día y llevar el proyecto al recinto el jueves 19. Dado el volumen del articulado y la cantidad de oradores previstos, desde La Libertad Avanza estiman que el debate superará las 20 horas y que la votación final se extendería hasta el viernes.
Por su parte, Patricia Bullrich (jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado) tuvo que declarar que el oficialismo estaba abierto a cambios, forzada por la discusión que abrieron los artículos más controversiales del proyecto, particularmente sobre las licencias médicas. “En enfermedades severas o degenerativas vamos a dejar el 100% del sueldo“, afirmó.
Luego la senadora se reunió con Milei y desde Casa Rosada dejaron trascender que La Libertad Avanza descartó la posibilidad de modificar el texto en Diputados y comenzó a explorar vías alternativas para atender las demandas de sus aliados sin abrir el texto a cambios.
Las opciones que La Libertad Avanza puso sobre la mesa son dos: un decreto reglamentario que establezca el pago completo del salario ante enfermedades severas, crónicas o irreversibles, o bien una ley complementaria que introduzca esas correcciones por separado.
Quién se expresó públicamente en este sentido fue el exministro y actual diputado Luis Petri, quien comentó que la reforma “no va a volver al Senado”. “Reabrir la discusión nos puede colocar en una situación de Pandora”, aseguró, y precisó que buscarían dar respuesta con:
“Una ley complementaria o por una reglamentación que especifique, por ejemplo, que los pacientes oncológicos o aquel que sufra una enfermedad catastrófica no van a sufrir descuentos”.
Lo llamativo es que los aliados de La Libertad Avanza apoyaron sin miramientos el texto original de la reforma laboral en el Senado pese a que abría la posibilidad de reducir el sueldo de los pacientes oncológicos, y no expresaron su malestar hasta que el tema se volvió parte de la agenda pública.
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Dudas entre los bloques aliados a La Libertad Avanza
Desde el PRO, cuyo bloque en Diputados conduce Cristian Ritondo, convocaron a una reunión interna para el miércoles con el objetivo de ordenar la posición del espacio ante los artículos más conflictivos.
La postura que fue tomando forma en el bloque apunta a modificar el proyecto en el recinto, lo que implicaría su retorno al Senado, en sentido contrario a lo que pretende el Gobierno. “La ley debe salir del Congreso lo más clara posible, sin grises y sin dejar cuestiones centrales libradas a la reglamentación“, señalaron desde la bancada.
Para el PRO, la vía de la reglamentación o la ley complementaria no es suficiente garantía frente a un articulado que, según sostienen, presenta “inconsistencias que podrían terminar perjudicando a los trabajadores, especialmente en el régimen de licencias por enfermedad“.
Aunque el espacio viene apoyando la iniciativa, hay otro punto en el que espera impulsar cambios: la habilitación de las billeteras virtuales como método de cobro de salarios, una cláusula que integraba el proyecto original pero que fue eliminada durante el debate en el Senado luego de que Milei cediera al lobby bancario.
Desde el MID, el diputado Eduardo Falcone, otro aliado del oficialismo, llegó a calificar el artículo de licencias como “invotable” en su estado actual. “O rechazamos esos artículos y que vaya al Senado, o que haya un compromiso fuerte y público del presidente desde ahora hasta que nosotros votemos eso que diga que va a vetar esos artículos porque sino es invotable”, sostuvo.
Esto le valió el enojo de los libertarios en redes sociales, por lo que luego matizó sus declaraciones. Aun así, insistió: “No se puede resolver por vía de la reglamentación. Ni por una promesa de alguien de menor importancia que el Presidente”.
Por el lado de la oposición, la postura de Unión por la Patria fue terminante. El jefe del bloque, Germán Martínez, advirtió que cualquier alteración en el texto tiene una consecuencia institucional inevitable: “Cualquier cambio que le quieran hacer al proyecto, tiene que volver al Senado“.
El legislador explicó el mecanismo: al actuar Diputados como cámara revisora, cualquier modificación obliga a que el expediente regrese a la cámara de origen, que tendrá que volver a dictaminar a favor o en contra de los cambios introducidos.
Más allá de las cuestiones procedimentales, Martínez también dejó en claro el rechazo de su espacio al proyecto en su conjunto: “No solo queremos eliminar ese artículo de las licencias, sino que partimos de un rechazo en general”.
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Los puntos más conflictivos del proyecto
La reforma llega a Diputados con varios artículos que concentran el grueso de las disputas. El más polémico es el que modifica el régimen de licencias por enfermedades o accidentes inculpables.
Hasta ahora, cualquier trabajador afectado por una enfermedad o accidente ajeno al trabajo tiene derecho a percibir el 100% de su salario durante el período de licencia legal, que puede extenderse entre tres y seis meses según la antigüedad y la situación familiar del empleado.
El nuevo texto, establece dos niveles de pago: el 50% del salario cuando el empleador determine que la incapacidad tuvo origen en una actividad voluntaria y consciente del trabajador que implicó un riesgo para su salud; y el 75% cuando la afección no esté relacionada con una conducta riesgosa voluntaria.
Para justificar el texto, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, aseguró que “si por ejemplo te lastimaste jugando al fútbol -es decir, en una situación en la que tomaste una acción activa y el empleador no tuvo nada que ver- y quedaste temporalmente incapacitado para trabajar, en ese caso la cobertura es del 50%”.
Lo que el ministro omitió mencionar es que la vaguedad en la redacción del artículo abre las puertas a que actividades cotidianas o enfermedades sirvan como excusa para que el empleador reduzca el sueldo de alguno de sus empleados.
Otro de los ejes de conflicto es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), cuya reforma también genera resistencias entre bloques dialoguistas. Un legislador aliado al Gobierno anticipó que “la discusión por la reforma laboral va a estar picante en algunos temas: FAL, reducción de salarios por enfermedad, billeteras virtuales y convenios por empresa“.
En materia sindical, el proyecto también introduce cambios en el sistema de aportes. El bloque libertario había impulsado que las cuotas solidarias fueran voluntarias, pero la resistencia de la CGT durante el debate en el Senado llevó a que el texto final conservara cierta flexibilidad en ese punto.
La central obrera, que ya acumula tres paros generales contra la gestión de Milei, confirmó un cuarto paro de 24 horas para el mismo día en que Diputados inicie el tratamiento de la reforma.
Finalmente, la derogación de estatutos profesionales específicos y la regulación de los convenios por empresa completan el mapa de artículos que los bloques aliados y opositores han señalado como puntos de fricción para la votación en particular.
El oficialismo asegura que el apoyo en la votación en general no está en riesgo, pero reconoce que el seguimiento artículo por artículo podría deparar sorpresas, como ya ocurrió en el debate del Presupuesto, cuando el Gobierno vio caer un capítulo entero en la votación en particular tras una incorporación de último momento.