El PRO bonaerense convocó a su mesa ejecutiva para aceptar el acuerdo con La Libertad Avanza y avanzar con la creación de un frente electoral que ni siquiera llevará la marca del partido fundado por Mauricio Macri, en el que anticipan otra elección mediocre si se presentan en solitario.
A apenas días del vencimiento del plazo para inscribir alianzas electorales ante la junta electoral bonaerense, el PRO se encamina a cerrar su acuerdo electoral con La Libertad Avanza en la Provincia de Buenos Aires, tras las arduas negociaciones entre Sebastián Pareja y Cristian Ritondo.
El partido fundado por Mauricio Macri convocó a su mesa ejecutiva para aprobar la conformación del “Frente La Libertad Avanza”, una coalición que ni siquiera llevará su nombre ni sus colores en las boletas del 7 de septiembre.
La decisión, que debe ser ratificada por la asamblea partidaria que preside Néstor Grindetti, representa una concesión significativa para el macrismo, que se resignó a quedar subsumido bajo la marca del oficialismo nacional que lidera el Presidente Javier Milei.
Con el miércoles 9 de julio como fecha límite para la inscripción de alianzas, y ante la perspectiva de un desempeño electoral mediocre en caso de presentarse en soledad, el PRO bonaerense optará por la supervivencia política antes que por la preservación de su identidad partidaria.
¿Qué acordaron el PRO y La Libertad Avanza?
El acuerdo alcanzado entre ambas fuerzas establece que el frente electoral llevará exclusivamente el nombre “La Libertad Avanza”, por expresa imposición de Karina Milei, hermana del presidente. El sello del PRO desaparecerá completamente de las boletas, una situación inédita para el partido amarillo en elecciones de esta magnitud.
No obstante, los amarillos lograron negociar algunas salvaguardas institucionales para preservar cierto grado de influencia, como la designación de un apoderado propio dentro del frente, una figura clave que les permitirá custodiar sus intereses y tener algo de control sobre las candidaturas que se inscriban el 19 de julio, fecha límite para la presentación de listas.
Según trascendió, el pacto incluye el mandato de respetar la territorialidad de los 13 intendentes bonaerenses del PRO a la hora de armar las listas locales, algo por lo que venían presionando varios jefes comunales antes las tensiones que sostienen con dirigentes libertarios de sus municipios.
En principio, lo que preocupa a los alcaldes es que darle pleno control de los armados a La Libertad Avanza podría derivar en concejos deliberantes adversos que terminen votando en contra de los intereses de los oficialismo y amenazando la gobernabilidad.
La mesa ejecutiva del PRO bonaerense deberá reunirse en las próximas horas para aprobar formalmente el acuerdo. Una vez superada esta instancia, será necesario convocar a la asamblea partidaria provincial para ratificar la decisión de conformar el frente electoral conjunto.
Acuerdo PRO-LLA: Ritondo y Pareja armaron una mesa chica con sus hombres de confianza
El camino hacia el acuerdo: negociaciones y concesiones
El punto de inflexión en las negociaciones se produjo durante una reunión clave celebrada el martes por la noche en la oficina de Sebastián Pareja, el armador de Karina Milei en la provincia de Buenos Aires.
Al encuentro, que se extendió hasta pasadas las 19 horas, asistieron Cristian Ritondo y Diego Santilli, dos de los tres encargados de las negociaciones por parte del PRO bonaerense. El tercero es Guillermo Montenegro, intendente de General Pueyrredón, quien igualmente respaldó la decisión desde Mar del Plata.
“Tenemos que terminar con esta novela y cerrar de una vez el acuerdo”, fue la conclusión compartida entre los negociadores, conscientes de que el tiempo se agotaba para formalizar la alianza antes del vencimiento del plazo legal. Sin embargo, este encuentro fue precedido por una serie de reuniones preparatorias que permitieron destrabar los puntos más conflictivos.
Durante la semana previa, las segundas líneas de cada sector trabajaron en el diseño del acuerdo: Matías Ranzini, Agustín Forchieri, Alejandro Rabinovich y Adrián Urreli actuaron como representantes de Ritondo, Santilli, Montenegro y Grindetti.
El miércoles anterior a la reunión definitiva, los legisladores Ranzini, Forchieri y Rabinovich se encontraron con los libertarios Juanes Osaba y Alejandro Carrancio para realizar un “barrido” distrito por distrito de los 135 municipios bonaerenses, puliendo los términos del acuerdo y las estrategias para las ocho secciones electorales.
Una concesión clave de Karina Milei, canalizada a través de Pareja, resultó fundamental para inclinar la balanza hacia el acuerdo. La hermana del presidente aceptó que el PRO comparta “parte de la lapicera” en los 13 municipios que gobiernan los amarillos, un pedido insistente de los jefes comunales, especialmente los más alineados con Mauricio Macri.
También concedió que el espacio designe sus propios apoderados para garantizar cierto equilibrio en el control del armado electoral.
El PRO, resignado y diluido
La decisión del PRO de aceptar las condiciones libertarias se explica por una cruda evaluación de su situación electoral. Dirigentes amarillos reconocen privadamente que, presentándose en soledad, el partido apenas conseguiría entre 5 y 6 puntos porcentuales, lo que traduciría en “un diputado y medio” en la Legislatura bonaerense, comentan.
Esta proyección pesimista se sustenta en antecedentes recientes que marcaron un antes y un después en la percepción interna sobre las posibilidades electorales del PRO. Las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires, donde Silvia Lospennato quedó tercera pese al apoyo directo de Macri en la campaña, constituyeron un primer llamado de atención.
No fue el único caso. En Salta, el frente del PRO terminó por debajo de la izquierda, mientras que en Santa Fe obtuvo apenas cuatro de 33 convencionales constituyentes. Estos números consolidaron la percepción de que el partido atraviesa una crisis de representatividad que podría dejarlo en una posición marginal en el escenario político.
“Si nosotros nos presentamos solos sacamos 5 o 6 puntos. No queda otra, el escenario es éste“, admitió un importante dirigente del PRO, sintetizando la resignación que prima en las filas amarillas.
La dirigencia del PRO busca minimizar el impacto simbólico de la desaparición de su sello argumentando que “nunca hubo una boleta del PRO en la provincia“, recordando que incluso la alianza “Unión-PRO” de 2007 era un frente electoral.
En los últimos años, el nombre del partido siempre estuvo subsumido en coaliciones más amplias como Cambiemos o Juntos por el Cambio. Sin embargo, la diferencia fundamental radica en que ahora el PRO queda subordinado a una marca completamente ajena, una que ni siquiera ayudó a construir. “Es lo que se logró y punto“, concluyen.
Karina tuvo que aceptar que los intendentes del PRO tengan más control en el armado de listas
Rumbo a las elecciones bonaerenses 2025
No todos los sectores del PRO muestran el mismo entusiasmo por el acuerdo. El sector que responde a Jorge Macri, jefe de Gobierno porteño, mantiene reparos y exige garantías específicas sobre los candidatos que integrarán las listas.
Varios intendentes cercanos a Mauricio y Jorge Macri han manifestado su resistencia al acuerdo, incluyendo a Pablo Petrecca (Junín), Soledad Martínez (Vicente López), Javier Martínez (Pergamino) y María José Gentile (9 de julio). De hecho, esta fue la liga de jefes comunales que peleó por conservar el control de la lapicera.
En el otro extremo, la lista de impulsores del acuerdo la integran Guillermo Montenegro (Mar del Plata), Ramón Lanús (San Isidro), Juan Ibarguren (Pinamar), Fernando Bouvier (Arrecifes), Lisandro Matzkin (Coronel Pringles) y Marcelo Matzkin (Zárate).
Los próximos días serán decisivos para determinar si estas resistencias internas pueden ser superadas o si, por el contrario, generarán fisuras en el armado electoral conjunto. La capacidad de Ritondo para mantener la cohesión del PRO bonaerense será puesta a prueba en un momento crucial.
El acuerdo con La Libertad Avanza representa, en definitiva, una apuesta de supervivencia política para el PRO, que prefiere diluir su identidad partidaria antes que quedar reducido a una expresión marginal en el tablero electoral bonaerense. El tiempo dirá si esta estrategia le permite mantener su relevancia política o si, por el contrario, acelera su proceso de debilitamiento.
