En Brasil donde la religión parece haber desplazado a la política como expresión identitaria, están a pocos días de la segunda vuelta presidencial entre Lula da Silva y Jair Bolsonaro. El espíritu inquisidor y el factor evangélico en la lupa.
Tanto la ultra derecha bolsonarista, como el amplio sector de la alianza pro-Lula están en una abierta batalla por captar los votos cristianos, católicos pero sobretodo evangélicos.
Un extenso informe de la BBC Brasil da un panorama general para entender la situación: “Según una encuesta del Instituto Datafolha de 2020, el 50% de los brasileños se declara católico, frente al 31% que se declara evangélico”.
Entre los primeros la mayoría vota por Lula. Para el actual presidente esto representa un problema si se analizan los porcentajes de fidelidad religiosa. El líder del Partido de los Trabajadores (PT), además, le sacó 6,100 millones de votos en la primera vuelta.
Ya desde antes de la primera vuelta -pero intensificado luego- la campaña presidencial brasilera tomó importantes tonos religiosos. Sin embargo, esto también es duramente cuestionado por varios sectores.
La Iglesia Católica repudió la utilización política que hizo el jefe de Estado de la procesión fluvial del Cirio de Nazareth que realizó en Belém, la capital de Pará, cuando se apareció sin ser invitado.
La procesión se realizó en el corazón de la Amazonia donde el gobierno alienta la depredación del medioambiente.
Mientras tanto, Michelle, la esposa de Bolsonaro, recorre capitales del nordeste donde la diferencia de votos a favor de Lula es notable. Allí se apoya en los fieles de las iglesias evangélicas.
Diferencias entre católicos
El clima de tensión y violencia se respira en cada iglesia, tanto evangélica como católica. El 16 de octubre se vivió un punto de inflexión.
El padre Everton Machado -católico- daba su sermón en Jacarei, San Pablo. Pero lo interrumpieron cuando recordó a la concejala socialista Marielle Franco, asesinada por parapoliciales el 14 de marzo de 2018. Uno de ellos, Ronnie Lessa, hoy detenido, era vecino de Bolsonaro en el barrio cerrado de Barra de Tijuca.
“No vas a hablar en la casa de Dios de una izquierdista del PSOL y homosexual, que quería ideología de género dentro de la escuela de los niños”, le gritaron al cura en su propia iglesia.
Los sacerdotes están muy divididos. Hay quienes como Edivaldo Betioli -también católico- defienden al gobierno de Bolsonaro y hasta el uso o portación de armas. Dice en una de sus oraciones: “Líbranos madre de Dios y nuestra del flagelo del comunismo”.
Otros como Dom Leonardo Steiner sostienen que la religión se transformó en “ideología”. No se juega tanto como Fray David Santos y Julio Lancelotti que hicieron público su voto por Lula.
Por su parte, la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) – la autoridad principal de la Iglesia Católica en el país- se mantiene neutral y no declaró a quién respalda de los dos aspirantes a la presidencia.
Católicos y evangélicos, enfrentados por los comicios
Los testimonios en el informe de la BBC Brasil de católicos y evangélicos desencantados con sus iglesias reflejan tensiones en aumento. Algunas de las denuncias que recogió la BBC dicen: “La persecución a cristianos ya comenzó, solo que dentro de las propias iglesias (tanto católicas como evangélicas)”.
“Es como si nosotros estuviéramos viviendo la propia dictadura dentro del templo”, dice uno de los testimonios evangélicos recogidos por la TV. “Vi el odio presente en las personas, en los amigos que eran de la iglesia”, dijo por su parte un feligrés católico.
A los afectados por la división política-religiosa les exigieron orar por el candidato que proponían sus referentes religiosos, así sea por Lula o por Bolsonaro. Se les dijo que no eran cristianos si apoyaban a otro.
En el reporte se observa cuando los pastores evangélicos acompañan su prédica con imágenes de Bolsonaro de fondo y piden el voto por él, o cuando a los gritos atacan al PT, Lula y la izquierda porque van a “desmantelar aquello que Dios constituyó”.
¿Evangélicos con Lula?
Pero el mundo evangélico ha demostrado no comportarse de forma monolítica. No son pocas las congregaciones de esta rama del protestantismo que se han expresado a favor de Lula.
“Oh padre que la democracia sea garantizada señor, en nombre de Jesús”, fue una de las oraciones de la pastora Flávia Sá, en la cancha deportiva convertida en templo para la “vigilia evangélica por la democracia”, en el barrio de Jardim Comercial, una favela de San Pablo. Sá se presenta como “mujer negra cis, en lucha contra el machismo, el racismo, la lgbt-fobia, la xenofobia”.
En la actividad se entregaron diferentes materiales, como un folleto que explica “cómo dialogar con indecisos evangélicos en estas elecciones”, stickers con “mi fe en Cristo mi voto en Lula”, o un volante del Frente de Evangélicos por el Estado de Derecho que afirma que “el voto evangélico no será manipulado”, buscan “elecciones libres, como enseñaron los apóstoles”, y que “como Dios queremos erradicar la pobreza”.
“Estamos pasando por un período electoral muy preocupante para la democracia y se están usando discursos religiosos para eso, como religiosos respondemos a ese discurso a través del amor, de la vigilia por la democracia con nuestros corazones, nuestras oraciones, para que haya un cambio, haya un movimiento espiritual contra el racismo, la intolerancia, el autoritarismo”, explica Livia Carvalho, obispa de la Iglesia Antigua de las Américas, pastora pentecostal de la Iglesia Evangélica Pentecostal de Jesús Cristo, y teóloga feminista.
La defensa de la democracia significa votar a Lula:
“Porque la otra opción es la muerte, en el sentido de que Bolsonaro genera muerte, su discurso genera muerte, una inestabilidad en la democracia del país” dice Carvalho.
El peso del voto evangélico resulta central en esa disputa de mayorías electorales. Lula publicó durante la semana su “carta de compromiso” al “pueblo evangélico”.
“Todo el mundo sabe que nunca hubo ningún riesgo para el funcionamiento de las Iglesias mientras yo era presidente. ¡Por el contrario! Con la prosperidad que ayudamos a construir, fue en nuestro Gobierno donde más crecieron las iglesias, principalmente las evangélicas”, escribió el ex presidente.
A pesar de estas voces disidentes, sí existe una tendencia mayoritaria del evangelismo para inclinarse a favor de Bolsonaro.
Esa mayoría a favor del presidente se explica para Carvalho por dos razones:
“Una son los valores morales, la iglesia cristiana durante siglos terminó haciendo que sean valores morales que reprimen y excluyen, lo que no es el cristianismo, el cristianismo no reprime ni excluye, pero fue confundido por el fundamentalismo que viene del siglo XIX y surgió en Estados Unidos”.
La otra razón reside en que “las informaciones que llegan la mayoría son fake news a favor del gobierno de Bolsonaro, creen en esos mensajes y no tienen acceso a otros mensajes”, dice la pastora.
La segunda vuelta entre los candidatos será este próximo domingo 30 de octubre. De momento, todas las encuestas pronostican un triunfo de Lula por un escaso margen de ventaja.
La preocupante pregunta que aún nadie se atreve a responder en Brasil es qué sucederá el lunes tras los resultados: ¿Una transición republicana y democrática, o la escalada de un conflicto con más similitudes a las Cruzadas o Inquisición que a una elección presidencial?