YPF vendió Metrogas a Edenor, entregándole a Manzano el negocio de la distribución del gas

YPF vendió su participación de Metrogas a Edenor luego de que el gobierno de Javier Milei engordara los balances de la compañía gracias a los tarifazos, por lo que el empresario José Luis Manzano controlará tanto la distribución de energía como la de gas.

YPF vendió su participación mayoritaria en Metrogas a Edenor, la empresa controlada por el empresario José Luis Manzano, en una operación valuada en US$780 millones.

Con este movimiento, Manzano pasará a controlar simultáneamente la principal distribuidora de electricidad y la principal distribuidora de gas del país, en momentos en que el Gobierno de Javier Milei avanza con un programa de privatizaciones que incluye también a AySA y Belgrano Cargas.

La operación se concreta luego de que los tarifazos impulsados por el Gobierno nacional le permitieran a Metrogas multiplicar sus ganancias en apenas dos años, lo que convirtió a la compañía en un activo mucho más atractivo para el capital privado.

El proceso no solo implica que el Estado se desprenda de una empresa que había vuelto a ser superavitaria y que llegó a repartir dividendos por primera vez en más de dos décadas, sino que además profundiza la concentración de servicios públicos esenciales en un número cada vez más reducido de grupos económicos.

Metrogas: Tarifazos, ganancias y venta

YPF informó que su Directorio aprobó la oferta presentada por Empresa Distribuidora y Comercializadora Norte S.A. (Edenor) para adquirir la totalidad de la participación accionaria que la petrolera estatal poseía en Metrogas y Metroenergía.

La operación incluye el 70% del capital social y los derechos de voto en Metrogas (integrado por 290.277.316 acciones Clase A y 108.142.529 acciones Clase B) y el 5% del capital social de Metroenergía, equivalente a 11.500 acciones Clase A. El monto total acordado asciende a US$780 millones.

El proceso fue conducido por el banco Citigroup, contratado por YPF como asesor financiero, y comenzó en abril, cuando trece empresas presentaron ofertas no vinculantes. Tras sucesivas etapas de selección, la nómina se redujo primero a nueve y luego a cinco compañías, que accedieron a información financiera detallada de Metrogas durante la instancia de due diligence.

Además de Edenor (que se presentó junto a Andina PLC), compitieron Central Puerto (asociada con Ecogas), MSU (del empresario Manuel Santos Uribelarrea), Grupo Pierri (del empresario Alberto Pierri) y Litoral Gas (respaldada por Grupo Sofía y Tecpetrol, del Grupo Techint).

El cierre definitivo de la operación no es inmediato: YPF aclaró que queda sujeto al cumplimiento de condiciones precedentes, entre ellas la obtención de autorizaciones regulatorias por parte del Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (Enargas) y de las garantías de cumplimiento previstas en la oferta.

La compañía enmarcó la venta dentro de su “estrategia de optimización permanente del portafolio de activos”, con el objetivo declarado de concentrar inversiones en Vaca Muerta y consolidarse como una “compañía shale de clase mundial”. La decisión se inscribe en el plan del presidente de YPF, Horacio Marín, para vender activos considerados no estratégicos.

El activo que YPF decidió vender, sin embargo, no llegaba en cualquier condición al mercado. Entre 2023 y 2025, Metrogas duplicó su ganancia bruta, cuadruplicó su resultado operativo y redujo a un tercio su nivel de endeudamiento, en un contexto de la política de tarifazos encarada por el Gobierno nacional desde 2024.

Esa mejora en los números le permitió a la compañía distribuir dividendos entre sus accionistas por primera vez desde 2001: en julio repartió $100.000 millones, equivalentes a unos US$66 millones al tipo de cambio oficial, algo que no ocurría desde antes de la crisis de 2001, cuando la crisis económica había interrumpido esa práctica durante más de veinte años.

La compañía distribuye gas a más de 2,4 millones de usuarios en la Ciudad de Buenos Aires y en once partidos del sur y sudoeste del Gran Buenos Aires, y concentra cerca del 28% del mercado de distribución de gas del país.

A la mejora financiera se suma una definición regulatoria pendiente que también incide en el valor del activo: la licencia de Metrogas, vigente desde hace 35 años, vence en diciembre de 2027, y el Enargas ya elevó al Poder Ejecutivo una recomendación para extenderla por 20 años más, hasta 2047, tal como habilita la Ley Bases, aunque esa resolución todavía no fue oficializada.

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El negocio de Manzano: electricidad y gas

El comprador de Metrogas es Edenor, controlada por el consorcio Edelcos, integrado por José Luis Manzano, Daniel Vila y Mauricio Filiberti, este último dueño además de Transclor, el mayor fabricante de cloro del país.

El trío adquirió Edenor en 2021, cuando Pampa Energía, la empresa de Marcelo Mindlin, decidió desprenderse del activo para concentrar sus inversiones en generación y gas.

Edenor es hoy la principal distribuidora eléctrica del país, con más de 3,3 millones de clientes y cobertura sobre unos nueve millones de habitantes de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.

Manzano, además, no llegaba a Metrogas como un actor externo: ya contaba con una participación minoritaria del 9,23% en la distribuidora de gas a través de su vehículo de inversión Integra Gas Distribution, lo que (según explicaron desde la compañía) le permitirá capitalizar experiencia previa en la gestión del activo.

Con la incorporación de Metrogas, Manzano pasa a controlar de manera directa los dos servicios públicos domiciliarios más relevantes del área metropolitana de Buenos Aires: la distribución eléctrica y la distribución de gas.

Desde Edenor plantearon que la operación busca aprovechar economías de escala, tecnología y experiencia regulatoria compartida entre ambas compañías, que atienden a millones de usuarios en áreas geográficas parcialmente coincidentes.

No existe una prohibición automática para que un mismo grupo participe en distribución eléctrica y gasífera, aunque la operación deberá atravesar los controles regulatorios y de defensa de la competencia correspondientes. Lo cierto, es que implica una concentración del control de los servicios en cada vez menos manos.

La compra de Metrogas se suma a una serie de movimientos recientes que expanden el perímetro de negocios vinculados a Manzano en medio del gobierno de Javier Milei, que creó condiciones ideales para él y su grupo.

En el último año, el empresario participó en la compra de Telefe, junto al empresario rosarino Gustavo Scaglione, en una operación estructurada por Integra Capital (el fondo que lidera Manzano) por un monto cercano a los US$100 millones, cuando el grupo estadounidense Paramount decidió desprenderse del canal.

Además, Mercuria Energy Group, trader suizo con el que Manzano mantiene un vínculo previo a través de Phoenix Global Resources, confirmó la compra del 100% de los activos que Raízen opera en la Argentina bajo la marca Shell: 894 estaciones de servicio, la refinería de Dock Sud, una planta de lubricantes, dos aeroplantas y dos terminales de combustibles.

Según fuentes cercanas a esa negociación, aunque todavía no confirmada de manera oficial, Edenor podría quedarse con una participación de entre el 35% y el 40% en la nueva sociedad.

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Qué sigue en el programa de privatizaciones

La venta de Metrogas es el proceso más avanzado dentro de un paquete de privatizaciones que el Gobierno de Javier Milei impulsa desde hace más de dos años y que en agosto atraviesa una etapa clave, con AySA y Belgrano Cargas como los otros dos conglomerados a entregar.

En el caso de AySA, el 27 de agosto vence el plazo para presentar ofertas correspondientes a la primera etapa del proceso, que contempla la transferencia del 90% de las acciones de la compañía (el 10% restante corresponde al Programa de Propiedad Participada de los trabajadores).

En esta primera instancia se evaluarán antecedentes técnicos, financieros, patrimoniales y legales de los postulantes, y recién los que superen ese filtro avanzarán hacia la etapa económica que definirá la adjudicación final. Antes de lanzar el proceso, Milei aprobó un contrato de concesión a 30 años que establece revisiones tarifarias quinquenales.

Como ocurrió con Metrogas, el gobierno también estuvo “engordando” los balances de AySA, que durante 2025 registró un superávit cercano a los $237.000 millones y logró cubrir sus costos operativos con ingresos tarifarios, sin depender de transferencias del Tesoro para su funcionamiento corriente.

En otras palabras, el ajuste impulsado por el Estado Nacional fue pagado por los contribuyentes, pero apuntó a convertir a la compañía en un activo más atractivo para los empresarios que ahora pretenden comprarla.

El tercer proceso activo es el de Belgrano Cargas y Logística, el más complejo de los tres, ya que el Gobierno decidió no transferirlo como bloque único sino desarmarlo y licitar sus distintos componentes (infraestructura, talleres y material rodante) bajo un esquema de acceso abierto.

La compañía opera tres líneas ferroviarias: el Belgrano, que conecta la producción agrícola del norte argentino con los puertos del Gran Rosario; el San Martín, que atraviesa zonas industriales y mineras; y el Urquiza, que cruza la Mesopotamia hacia corredores internacionales.

Entre los interesados en este proceso aparece el Consorcio Pro-Ferrocarril Belgrano, integrado por Bunge, Cargill, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Aceitera General Deheza (AGD) y Louis Dreyfus Company, empresas que trasladan mensualmente más de 200.000 toneladas de productos agrícolas e industriales por ese ramal.

También manifestó interés el Grupo México Transportes, que opera más de 11.000 kilómetros de vías en Norteamérica y evalúa un programa de inversión que podría alcanzar los US$3.000 millones si logra desarrollar un modelo de operación más integrado.

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