Descartado un acuerdo con los libertarios, De Loredo apuesta a un acercamiento con el macrismo

Rodrigo De Loredo busca reactivar la alianza con el PRO para renovar su banca en la Cámara de Diputados, en unos comicios en los que pretende mostrarse como opositor al oficialismo de Martín Llaryora pero evitando confrontar con La Libertad Avanza. ¿Cómo se presenta el panorama electoral en Córdoba?

En la Unión Cívica Radical (UCR) ya dan por descartada cualquier posibilidad de que Rodrigo De Loredo (jefe de la bancada de diputados) concrete una alianza con La Libertad Avanza (LLA), por lo que volvió a cobrar fuerza la posibilidad de establecer un frente junto al espacio de Mauricio Macri, su principal socio en lo que fue Juntos por el Cambio.

El episodio que marcó el punto de inflexión para el cordobés fue el ninguneo que recibió Martín Arjol, el dirigente radical misionero que había mostrado disposición a integrar las filas de LLA, pero que finalmente fue desplazado tanto por la tropa de Javier Milei como por el radicalismo local.

Este antecedente convenció al entorno de De Loredo de que los libertarios no están dispuestos a ceder posiciones de liderazgo a otras fuerzas políticas. Además, el triunfo de Manuel Adorni en la Capital Federal modificó sustancialmente las expectativas libertarias.

Cerca del diputado interpretan que Milei llegará muy fortalecido a la provincia para octubre, lo que hace impensable que el oficialismo nacional “regale” lugares que puede obtener por sí solo. “Los libertarios van a lo puro”, sintetizan.

Esta nueva realidad electoral obliga a De Loredo a retomar lo que era el plan original del radicalismo cordobés: un frente liderado por el radicalismo que busque el acompañamiento de otras fuerzas, con el ojo puesto en convocar a los dirigentes del PRO.

Aunque admiten que esta posibilidad tendría menos potencialidad electoral que un acuerdo con La Libertad Avanza, valoran que permitiría mantener mayor coherencia ideológica y evitar las tensiones que generaría estar en una boleta que sea la cara local de Milei.

Los cálculos del sector proyectan una cosecha electoral de entre 12 y 17 puntos si compiten por fuera de LLA, aunque reconocen que actualmente están “cerca de los 25 puntos” pero que ese número se reducirá cuando se defina el candidato libertario y se acerque la fecha electoral.

La proyección más optimista supone conquistar dos bancas; la más conservadora, solo una. El partido pone en juego tres lugares en octubre, y la estrategia de De Loredo es mostrarse como opositor al gobernador Martín Llaryora.

A la vez, espera evitar confrontar abiertamente con Milei para no quedar como opositor ante el electorado libertario. “Rodrigo será el principal defensor del plan económico del Presidente en la provincia, pero no puede avalar la violencia, los modos y las posiciones dogmáticas de Milei sobre temas sociales que son banderas históricas en la UCR”, explican en su círculo íntimo.

Elecciones internas en el radicalismo cordobés

Por lo pronto, la UCR convocó a elecciones internas para el día 3 de agosto, en una decisión que marca los tiempos de la negociación electoral cordobesa. La elección será cuatro días antes del plazo para solicitar reconocimiento de alianzas y dos semanas previas al vencimiento para registrar candidaturas.

La convocatoria a internas fue aprobada por unanimidad, aunque no sin tensiones previas. Tres corrientes internas habían presentado una nota anticipando su ausencia del cónclave, considerando que significaba “una nueva instancia que dilata una decisión” sobre el rumbo electoral del partido.

Marcos Ferrer, presidente de la UCR cordobesa y socio político de De Loredo, reconoció que “pese a todos los esfuerzos para encontrar consensos y arribar a un acuerdo, esto no fue posible”, aunque comentó que mantiene la esperanza de que “se puedan abrir los canales de diálogo necesarios para arribar a un acuerdo“.

La decisión del Comité Provincial debe ser ratificada por el Congreso Provincial de la UCR, donde también se discutirán las alianzas. No sería una novedad que el Congreso decida modificar la lista de candidatos si finalmente se confluye en una alianza.

Existe el antecedente de 2013, cuando Diego Mestre fue ungido candidato pero luego el radicalismo cerró alianza con el PRO y la lista la encabezó Héctor Baldassi, desplazando a Mestre al tercer lugar. Una situación similar no está descartada para esta ocasión.

Desde Más Radicalismo, la corriente que lidera Ramón Mestre, consideran la convocatoria a internas como “un triunfo simbólico”, ya que se trata del pedido que impulsan desde febrero. El sector opositor interno mantiene su rechazo cerrado a cualquier acuerdo con La Libertad Avanza y prefiere que sean los propios afiliados quienes definan el rumbo electoral del partido.

El mestrismo sostiene que la eventual alianza con un gobierno libertario va en contra de los postulados doctrinarios del radicalismo. Es por eso que buscan neutralizar el predominio del deloredismo en los órganos partidarios a través de la interna.

En el borrador de lista que pretende liderar De Loredo aparece como segunda Soher El Sukaria, quien dejó su cargo como Defensora del Público en el Gobierno nacional para regresar a su banca en el Concejo Deliberante de Córdoba.

La estrategia sería “provincializar” la elección nacional, aprovechando que las elecciones de medio término históricamente son adversas para el peronismo cordobés.

La situación en el oficialismo de Córdoba

El oficialismo provincial, que gobierna bajo el sello de Hacemos Unidos por Córdoba, enfrenta sus propios desafíos para definir la lista de candidatos a diputados nacionales.

El gobernador Martín Llaryora fijó julio como el mes de las definiciones electorales, habiendo habilitado desde enero a toda su escudería política a moverse: quien mejor midiera encabezaría la lista si Juan Schiaretti declinaba la candidatura.

En los últimos días, comenzó a sonar con fuerza el ministro de Gobierno, Manuel Calvo. El dirigente nacido en Las Varillas tiene un vínculo consolidado con el intendentismo y maneja al municipalismo con cintura, independientemente del color político.

Es que no faltan quienes dudan de la posibilidad de que figuras como Daniel Passerini o Eduardo Accastello trabajen para la candidatura de Miguel Siciliano, quien también suena como posible cabeza de lista. Un nombre digerible para los intendentes peronistas parece ser condición necesaria, aunque no suficiente.

También aparece como alternativa Gustavo Brandán, ministro de Cooperativas y cercano al gobernador. Nadie puede dudar de su fidelidad con Llaryora ni de sus buenos vínculos con el municipalismo, ya que anteriormente prestaba servicios de asesoría legal a los municipios y hoy es responsable de comunicar las buenas noticias de la gestión provincial.

Una porción del oficialismo sigue sosteniendo que Schiaretti será finalmente candidato, pero que no lo dice ahora para evitar que la oposición se organice tempranamente. Su presencia facilitaría las alianzas con los demás espacios adherentes.

En un ya complejo contexto electoral, aparece también la figura de la Diputada Natalia de la Sota. En el entorno del Gobernador saben que pierde si la suma, pero también si termina presentándose por afuera de su armado.

Es que Llaryora no quiere que la oposición lo asocie al kirchnerismo, y De la Sota viene de apoyar al gobierno de Alberto Fernández, hacer campaña por Sergio Massa y, más recientemente, apoyar a Cristina Fernández de Kirchner luego del fallo proscriptivo de la Corte Suprema.

Un fallo que divide aguas en el peronismo cordobés

Lo cierto es que el fallo contra Cristina Kirchner puso en una situación compleja al peronismo de córdoba, que usualmente es esquivo al kirchnerismo. Durante los últimos 15 años, Córdoba ha sido un territorio difícil para el proyecto cristinista, donde siempre le costó consolidarse electoralmente.

Los máximos líderes del cordobesismo, Llaryora y Schiaretti, optaron por el silencio absoluto frente al fallo de la Corte Suprema. En medio de esa calma, Natalia de la Sota rompió el silencio y calificó el fallo como “extemporáneo”. No faltan quienes ven en esta decisión el producto de una estrategia para renovar su banca por fuera del cordobesismo,

El pronunciamiento de De la Sota obligó al oficialismo a mover fichas. Miguel Siciliano, presidente del bloque oficialista en la Legislatura, salió a marcar la postura del PJ cordobés: “Cuando habla la Justicia, la política se calla“.

Aseguran que, puertas adentro, De la Sota pretende aliarse a peronistas sin partido y extrapartidarios sin etiquetas, pero sin integrar al kirchnerismo, que tendrá una boleta propia en línea con la conducción nacional de Cristina Kirchner.

El nombre que más suena es el del diputado Pablo Carro, quien aparece con fuerza para encabezar la nómina del cristinismo, acompañado posiblemente por la dirigente social Constanza “Coti” San Pedro, referente local del partido de Juan Grabois. Anteriormente sonaba Federico Alesandri, cercano a la expresidenta con quien se reunió en varias oportunidades.

Por su parte, el Frente Renovador, que conduce nacionalmente Sergio Massa, se encolumnaría en territorio cordobés detrás de la candidatura de Natalia de la Sota “sin pedir nada a cambio”, según comentan ente dirigentes locales.

El tablero electoral cordobés se dibuja así fragmentado y tenso. No está dicha la última palabra, aunque hay indicios concretos de que no se dará el escenario ideal que pensó Llaryora: una fórmula con los dos apellidos más emblemáticos del PJ cordobés, Schiaretti-De la Sota.

Offtopic: