"No voy a renunciar": Adorni se apegó a su discurso para no dar explicaciones y Milei dio su propio show en el Congreso

Manuel Adorni se apegó a su guion para dar su primer informe de gestión ante la Cámara de Diputados y apostó a repetir lugares comunes del relato libertario para intentar desviar la atención de su situación judicial. En los palcos, Javier Milei llevó adelante su propio espectáculo.

Manuel Adorni se presentó ante la Cámara de Diputados este miércoles para exponer su primer informe de gestión como jefe de Gabinete, en medio de una investigación judicial por enriquecimiento ilícito que lo tiene en el centro de la escena política desde hace más de un mes.

En la jornada, que en teoría debía ser una instancia de rendición de cuentas ante el Congreso, el funcionario leyó cada una de sus intervenciones sin apartarse del guion, evitó dar respuestas concretas sobre su patrimonio y recurrió a argumentos generales cada vez que la oposición apuntó a los puntos más sensibles de su situación judicial.

Adorni llegó al Congreso con un inusual apoyo de Casa Rosada. Los palcos de la Cámara baja se llenaron de militantes de La Libertad Avanza, legisladores provinciales y prácticamente todo el gabinete nacional.

El presidente Javier Milei y su hermana Karina Milei ocuparon el palco principal, y la jornada no tuvo el perfil de una sesión informativa rutinaria, ya que, aunque el Jefe de Gabinete apostó a mostrarse sereno, el mandatario dio su propio show, gritando desde los palcos.

El discurso leído, lugares comunes y pocas respuestas

Durante la primera parte de la sesión, que se extendió por más de una hora y media, Adorni leyó su exposición en tono monocorde, sin apartarse un centímetro del texto preparado.

Repasó lo que el gobierno considera sus principales logros (superávit fiscal, reducción del gasto público, eliminación de organismos del Estado) y trazó el rumbo que, según dijo, seguirá la administración libertaria en los próximos meses. En ese tramo, también salió a provocar a la oposición con los ya repetidos lugares comunes del gobierno.

Acusó al kirchnerismo y a sectores empresarios de haber ejecutado, según sus palabras, “una operación golpista” durante la segunda mitad del año pasado, que habría retrasado “la reconstrucción” del país. Irónicamente, la supuesta intentona golpista se habría intentado a llevar adelante a través de las elecciones.

Atribuyó la suba del riesgo país y las dificultades económicas de ese período a “una posible victoria del kirchnerismo en las urnas” y afirmó que la oposición “se dedicó a operar financieramente en contra del gobierno”.

Cuando llegó el momento de hablar de su propia situación judicial, Adorni se mantuvo dentro de los mismos límites que había fijado por escrito. Apenas levantó la mirada de las páginas en las que tenía preparado su discurso.

Afirmó que “nunca existió ocultación alguna” en sus declaraciones juradas, que sus bienes figuran en el “anexo confidencial” de la presentación correspondiente y que el plazo para actualizar esa declaración aún no había vencido.

Sobre los viajes que la justicia analiza, fue categórico: “He afrontado yo mismo los pagos de todos los viajes que realicé con mi familia“. Y respecto de las denuncias en su conjunto, dijo que “no cometió ningún delito” y que lo probaría ante los jueces.

Cabe aclarar que a esta altura la Justicia determinó que los pagos de sus numerosos viajes al exterior los realizó el propio Adorni y lo que se busca determinar es cómo accedió al nivel económico suficiente como para realizarlo teniendo un sueldo que hasta hace poco era de 3 millones de pesos.

Cada vez que la oposición le formulaba preguntas, Adorni pedía un cuarto intermedio, salía del recinto y regresaba con las respuestas impresas, facilitadas por su equipo. Las leía. La dinámica se repitió durante toda la jornada y convirtió la sesión en un ejercicio controlado.

Ante las consultas sobre los casos de corrupción que lo involucran, el funcionario se escudó en la existencia de “investigaciones judiciales en curso” para no abundar en detalles. Esto incluyo no solo su propia situación, sino también el Caso de coimas en ANDIS y el escándalo de la criptomoneda $LIBRA (que salpican a Milei y su hermana).

La afirmación más directa llegó en respuesta a una pregunta del diputado Pablo Juliano, quien le preguntó sin rodeos si pensaba renunciar. “No voy a renunciar. Por el contrario, estoy acá dando la cara”, respondió Adorni. Y agregó que el presidente le había “confiado el honor y la responsabilidad de coordinar el gabinete más reformista de la historia”.

No caer en provocaciones: la estrategia opositora

La oposición llegó a la sesión con la intención de no darle excusas a Adorni para abandonar el recinto. En líneas generales, la cumplió. Durante la exposición inicial del jefe de Gabinete, la mayoría de los bloques opositores se mantuvo en silencio o charlaron entre ellos.

Las excepciones vinieron de la izquierda. El diputado Nicolás del Caño se paró de su banca y le gritó “deslomado” a Adorni al momento de su ingreso al recinto. Más tarde, Myriam Bregman lo increpó a Milei desde las bancas, llamándolo “cómplice del genocidio“, en referencia al vínculo del gobierno con Israel.

El tono opositor se fue endureciendo con el correr de las preguntas. El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, fue directo: “Sus ministros dicen que usted es una mochila de plomo, un lastre y un collar de sandías“, le dijo, y anunció que el bloque trabajará para avanzar en una interpelación con moción de censura contra Adorni.

El jefe de Gabinete respondió que desde el retorno de la democracia ese mecanismo nunca había removido a un funcionario y acusó a Unión por la Patria de tener “el mayor prontuario delictivo” entre los bloques parlamentarios.

La afirmación es -cuanto menos- curiosa, especialmente si se tiene en cuenta que apenas el año pasado el ahora exdiputado libertario José Luis Espert debió renunciar a su candidatura por vínculos con el narcotráfico, y la diputada Lorena Villaverde no asumió su banca en el senado por una situación similar.

El diputado Miguel Ángel Pichetto optó por no asistir y criticó la puesta en escena desde las redes sociales: cuestionó lo que llamó un “deterioro del marco institucional” y la conversión del Congreso en un espacio partidario.

También faltaron Nicolás Massot, Martín Lousteau y Lourdes Arrieta, entre otros. Marcela Pagano no asistió porque ese mismo día estaba ampliando su propia denuncia contra Adorni. El diputado Esteban Paulón llegó al recinto con una pochoclera. Se trató de una referencia a Martín Menem, quien había anticipado que la presentación de Adorni sería “un show”.

El propio Menem protagonizó otro episodio extraño: le apagó el micrófono al diputado Juliano en medio de una intervención, por haberlo tuteado a Adorni en lugar de llamarlo “usted”. La situación se repitió en varias oportunidades durante la jornada.

El PRO prácticamente no formuló preguntas. El jefe de bloque de La Libertad Avanza, Gabriel Bornoroni, habló apenas cuatro minutos de los sesenta y ocho que tenía asignados. El cierre fue tan controlado como el resto de la jornada.

La Justicia confirmó que Adorni se fue de vacaciones a Aruba junto a toda su familia

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Insultos y gestos: Milei tuvo su propio show

Si Adorni apostó por la contención y la lectura, Milei eligió un registro completamente distinto. El presidente llegó al Congreso rodeado por su gabinete y, antes incluso de ingresar al recinto, protagonizó el primer episodio de la jornada.

Cuando los periodistas acreditados le preguntaron por qué sostenía a Adorni en el cargo y si el funcionario era corrupto, Milei respondió a los gritos: “Corruptos son ustedes”.

Ya en los palcos, Milei se mantuvo activo durante toda la exposición inicial de Adorni. Aplaudió, intercambió gestos con los ministros, ovacionó al jefe de Gabinete e interactuó desde las alturas con lo que ocurría en el recinto.

Cuando la diputada Bregman lo increpó, le respondió a los gritos. Cuando el diputado de Unión por la Patria Aldo Leiva se acercó a la mesa con un cartel que decía “Todo muy claro, menos las explicaciones”, Milei le gritó desde el palco: “No te da la cabeza”. Al retirarse del recinto junto al gabinete, al grito de “Chau Kukas”, saludó a los diputados del bloque peronista.

A la salida, los periodistas volvieron a acercarse. Ante la consulta de si consideraba suficiente lo explicado por Adorni, Milei respondió: “Es suficiente. Chorros”. El cruce con la prensa ocurre en medio de la cruzada del gobierno y los medios de comunicación.

La semana anterior, la administración había suspendido las acreditaciones de más de sesenta periodistas que cubren habitualmente la Casa Rosada, aduciendo un presunto caso de espionaje dentro del edificio. Milei incluso insultó y amenazó a la periodista acusada a través de sus redes sociales.

La medida generó críticas de organizaciones de prensa y de la oposición, que la calificaron como un ataque a la libertad de expresión. La sala de prensa de la Casa Rosada permanece cerrada desde entonces.

El asesor presidencial Santiago Caputo, cuya relación con Adorni es parte de una interna conocida dentro del gobierno, estuvo presente en el Congreso pero se mantuvo al margen durante toda la jornada, parcialmente oculto detrás de un cortinado. No fue mencionado por Adorni en ningún momento de su exposición.

Al cierre de la sesión, el balance desde el gobierno fue positivo. Según fuentes de la Casa Rosada, “salió todo en orden y a lo esperado“. Adorni había cumplido con el trámite constitucional, respondido las preguntas sin improvisar (pero sin dar información) y ratificado su continuidad en el cargo.

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