Denunciaron a Milei en Brasil por meterse en la campaña y hablan de injerencia electoral

El partido de Lula da Silva presentó una denuncia antre la Justicia electoral de Brasil para que se investigue el financiamiento del viaje de Javier Milei y remarcan que, más allá de los insultos, se trata de una injerencia extranjera indebida. ¿El libertario actuó como peón de EEUU?

El Partido de los Trabajadores (PT), la fuerza política que lidera el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, presentó una denuncia ante la Justicia electoral de Brasil para que se investigue la participación del mandatario Javier Milei en el acto de lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro.

La presentación llegó después de que Milei, durante su discurso en la Convención Nacional del Partido Liberal (PL) en San Pablo, calificara a Lula de “ladrón” y “presidiario“, y describiera al juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes como “basura calva“.

La crisis diplomática entre Argentina y Brasil escaló en los días siguientes. Mientras el Gobierno argentino buscó minimizar el impacto de los dichos de Milei, el vicepresidente brasileño Geraldo Alckmin cuestionó la actitud del mandatario y dijo que sus dichos perjudican a Argentina.

En paralelo, China expresó su respaldo a Lula y a la soberanía brasileña, en un gesto que sus autoridades enmarcaron como un rechazo a la “injerencia externa“, una idea que en el discurso oficial chino y brasileño no se limita al episodio con Milei, sino que también apunta a la política de Estados Unidos hacia la región.

¿De dónde salieron los fondos del viaje?

La presentación judicial fue impulsada por el PT junto a sus aliados, el Partido Verde y el Partido Comunista de Brasil (PCdoB), y estuvo dirigida al Procurador General Electoral.

El escrito, firmado por los abogados Angelo Longo Ferraro, Miguel Filipi Pimentel Novaes, Gean Ferreira Aguiar y Evelyn Catarina do Carmo Santos, del estudio Ferraro e Noaves, apuntó contra el Partido Liberal, su titular Valdemar Costa Neto, Flávio Bolsonaro como precandidato presidencial y el gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas.

El eje central del pedido es que se determine cómo se financió la visita de Milei a Brasil. Los abogados solicitaron esclarecer si la presencia del mandatario argentino fue costeada, total o parcialmente, con fondos públicos argentinos, fondos privados o recursos del Partido Liberal.

También pidieron establecer quién se hizo cargo del transporte internacional, el alojamiento, los traslados internos, la seguridad y la logística del viaje, y si existió algún tipo de cooperación institucional entre autoridades brasileñas y argentinas para facilitar la participación de Milei en el evento partidario.

En el escrito se sostuvo que existió “una absoluta falta de transparencia respecto al origen de los recursos utilizados para viabilizar la participación de Javier Milei en la Convención Nacional del Partido Liberal”.

Los denunciantes remarcaron que su intención “no es anticipar conclusiones sobre la ocurrencia de delitos electorales o administrativos”, sino asegurar que se aclaren las circunstancias que consideran relevantes para la soberanía nacional, la igualdad de oportunidades entre los candidatos, la imparcialidad administrativa y la normalidad del proceso electoral.

La cronología incluida en la denuncia detalla que Milei fue recibido oficialmente por Tarcísio de Freitas en el Palácio dos Bandeirantes, donde participó de una ceremonia protocolar para recibir la Orden de Ipiranga, la máxima condecoración del estado de San Pablo, con guardia de honor y uso de la estructura administrativa estatal.

Recién después de ese acto oficial, el mandatario argentino se trasladó a la convención partidaria, donde respaldó explícitamente la candidatura de Flávio Bolsonaro y dirigió las insultos a Lula y a Moraes.

Tras recibir la presentación, el Ministerio Público Electoral de Brasil deberá resolver si abre una investigación formal. Entre los interrogantes planteados, los abogados del PT preguntaron:

  • ¿Cuál fue la naturaleza jurídica de la visita realizada por el Jefe de Estado extranjero?
  • ¿Quién estuvo a cargo de los gastos del mandatario y los actos?
  • ¿Se utilizaron recursos públicos argentinos para impulsar una agenda político-partidista en territorio nacional?
  • ¿Existió coordinación institucional entre agentes públicos brasileños, autoridades extranjeras y una organización partidista?

A la denuncia del PT se sumó otra, presentada por diputados de ese mismo espacio junto a legisladores de partidos aliados agrupados en la Federación Brasileña de la Esperanza, con el mismo objetivo de determinar si el viaje de Milei constituyó una “injerencia externa indebida” en la campaña electoral.

Además, del lado argentino, los abogados José Magioncalda, de la fundación Apolo, y Juan Martín Fazio, de Reset Republicano, presentaron una denuncia penal en Buenos Aires para que se investigue si el uso del avión presidencial y de fondos del Estado para el viaje configuró un delito, dado que Milei no mantuvo ningún contacto oficial con el gobierno federal brasileño.

El intento de bajar el tono y la respuesta de Alckmin

Ante la repercusión del episodio, el vocero presidencial argentino, Adrián Ravier, buscó restarle gravedad al conflicto.

Aseguró que “no es la intención que esto afecte las relaciones comerciales entre dos pueblos hermanos” y sostuvo que la denuncia de los legisladores brasileños no iba a “impactar en la parte diplomática de los dos países, o por lo menos del lado argentino”.

Ravier también relativizó los cruces verbales al señalar que “ha habido siempre insultos de ambos lados“. Desde la Casa Rosada, además, se afirmó que el viaje fue financiado íntegramente por el Gobierno argentino y que se trató de una visita de carácter oficial.

Sin embargo, esa estrategia de contención chocó con la reacción del vicepresidente brasileño. Geraldo Alckmin cuestionó la actitud de Milei durante un encuentro entre empresarios de Brasil y Corea del Sur realizado en San Pablo.

Allí sostuvo que “es lamentable que el presidente de un país vecino, amigo, que incluso forma parte del Mercosur, perjudique a su propio país“.

El vicepresidente fue más allá y calificó la intervención de Milei en la campaña brasileña como una intromisión: “un presidente no debe involucrarse en la elección de otro país y, además de ser una intromisión en asuntos internos de Brasil, lo hace de manera grosera, absolutamente grosera“.

Alckmin también apeló al argumento comercial para dimensionar el costo de la disputa. Recordó que “Brasil es el mayor comprador de Argentina. El mayor socio comercial de Argentina es Brasil“, subrayando la relevancia económica del vínculo bilateral en momentos en que la relación diplomática se tensiona.

El conflicto ya generó gestos concretos entre ambas cancillerías. El canciller brasileño Mauro Vieira convocó al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, para transmitirle el rechazo de su gobierno y pedir explicaciones.

A su vez, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. Desde Itamaraty calificaron la situación como “sin precedentes“, aunque por el momento descartaron medidas más severas.

Según fuentes diplomáticas brasileñas, el intento argentino de descomprimir el conflicto fue reconocido, pero se considera que no alcanza para recomponer el vínculo, y que la relación entre ambos gobiernos difícilmente se normalice antes de las elecciones de octubre en Brasil.

China respalda a Lula y alerta por la injerencia externa

En medio de esta tensión, el presidente chino Xi Jinping mantuvo una conversación telefónica con Lula en la que expresó su respaldo a Brasil frente a lo que ambos gobiernos definieron como “injerencia externa“.

Según la agencia estatal china Xinhua, Xi sostuvo que “China valora altamente el estatus internacional de Brasil y su importante influencia” y remarcó que Pekín “apoya a Brasil en la defensa de su soberanía e independencia, se opone a la injerencia externa y contribuye al mantenimiento de la paz y estabilidad regional y mundial”.

El mandatario chino agregó que ambos países deben ubicarse “del lado correcto de la historia y del progreso de la civilización” y remarcó la necesidad de reforzar la coordinación estratégica bilateral y multilateral. Lula, por su parte, indicó en su cuenta de X que con Xi coincidieron en “la importancia de acelerar las negociaciones para un acuerdo Mercosur-China“.

El respaldo chino se dio en un contexto donde la referencia a la injerencia externa excede el episodio protagonizado por Milei. En rigor, buena parte del comunicado y de las declaraciones oficiales brasileñas apuntan, de manera más directa, a Estados Unidos.

Días antes de la conversación entre Xi y Lula, el gobierno estadounidense había impuesto nuevos aranceles sobre productos brasileños, luego de un incremento inicial de gravámenes en 2025 que Brasil interpretó como una represalia por el juicio que terminó con la condena y la prisión del expresidente Jair Bolsonaro. Lula sostuvo en ese marco que los aranceles estadounidenses constituyen un intento de ejercer influencia política en un año electoral.

A eso se sumó otro hecho reciente: Brasil negó la visa a dos funcionarios estadounidenses que buscaban reunirse con autoridades electorales en Brasilia antes de los comicios de octubre, según reconoció una fuente diplomática citada por la agencia AFP.

El propio Flávio Bolsonaro había insistido en las últimas semanas en cuestionar la fiabilidad del sistema electoral brasileño, sin presentar evidencias que respalden esa afirmación. Se trata de una estrategia que se volvió común entre los candidatos de ultraderecha.

En ese sentido, mientras Milei mantiene una relación de subordinación total con la administración de Donald Trump, buena parte de la lectura oficial en Brasilia y en Pekín ubica al mandatario argentino como una pieza secundaria dentro de una disputa de mayor escala, en la que el foco de preocupación pasa por el rol de Washington en los procesos electorales de la región.

Frente al conflicto arancelario con Estados Unidos, el Gobierno brasileño anunció que aplicará la Ley de Reciprocidad y adelantó que volverá a plantear la disputa ante el mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

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