Javier Milei irá a Miami para participar de la cumbre “Escudo de las Américas”, pero el alineamiento total a Donald Trump tiene ahora como telón de fondo la escalada bélica en Medio Oriente y la incógnita es qué tan activo será el rol de Argentina en el conflicto. Mientras tanto, Carlos Presti gestiona un acuerdo militar en Washington.
Javier Milei viajará este sábado a Miami para participar de la Cumbre “Escudo de las Américas”, un encuentro de seguridad convocado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que reunirá a doce mandatarios latinoamericanos.
Será el 15° viaje del presidente argentino a territorio norteamericano desde que asumió el cargo, y llega en un momento de alta tensión internacional: la escalada bélica entre Estados Unidos, Israel e Irán ya se extendió a más de una docena de países de la región del Golfo Pérsico y sus consecuencias se hacen sentir en todo el mundo.
Mientras tanto, el ministro de Defensa, Carlos Presti, ya se encuentra en Washington participando de una cumbre de seguridad hemisférica, donde trabaja en la firma de un acuerdo de cooperación militar con su par estadounidense.
El presidente argentino sigue dando muestras del alineamiento total de Argentina a Casa Blanca, pero el conflicto en Medio Oriente abre la incógnita sobre hasta qué punto llegará la colaboración y si el país tendrá un rol activo en medio de los ataques.
La cumbre “Escudo de las Américas”: quiénes van y qué se discute
La Casa Blanca confirmó el miércoles la realización de la cumbre, cuyo nombre completo es “Shield of The Americas” (“Escudo de las Américas”). El encuentro tendrá lugar en el Trump National Doral Miami, un campo de golf ubicado en el sureste de Florida y propiedad del mandatario republicano.
La portavoz presidencial estadounidense, Karoline Leavitt, fue quien anunció oficialmente el evento y explicó sus objetivos: “promover la libertad, la seguridad y la prosperidad” en el hemisferio occidental. Según Leavitt, los países convocados forman una “coalición histórica” con objetivos compartidos.
“El Presidente hablará con los líderes de esos países, quienes han formado una coalición histórica para trabajar juntos y abordar las bandas y carteles narcoterroristas criminales, enfrentar la migración ilegal y masiva no solo hacia Estados Unidos, sino también hacia el hemisferio occidental, lo cual sigue siendo una prioridad clave para este presidente“, afirmó la funcionaria.
Además de Milei, la convocatoria incluye a los presidentes Rodrigo Paz (Bolivia), José Antonio Kast (Chile), Rodrigo Chaves (Costa Rica), Luis Abinader (República Dominicana), Daniel Noboa (Ecuador), Nayib Bukele (El Salvador), Mohamed Irfaan Ali (Guyana), Nasry Asfura (Honduras), José Mulino (Panamá) y Santiago Peña (Paraguay)
También se sumó la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. Notablemente, no figuran entre los invitados los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Uruguay, Yamandú Orsi; ni la mandataria encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Para Argentina, la presencia en este tipo de cumbres se encuadra en un proceso de acercamiento sostenido con Washington. En febrero, ambos países firmaron un acuerdo comercial que Casa Rosada presentó como una muestra de la sintonía, pero que no es diferente a los acuerdos de Estados Unidos con El Salvador, Ecuador y Honduras.
Más allá de esto, lo cierto es que el vínculo se profundizó aún más esta semana, cuando Milei recibió en Olivos al embajador norteamericano, Peter Lamelas, con quien analizó la situación internacional y la agenda bilateral.
Tras la cumbre en Miami, el itinerario del presidente argentino continúa: viajará a Nueva York para participar del Argentina Week, un foro que se desarrollará en Manhattan entre el 9 y el 12 de marzo con el objetivo de presentar la situación económica y financiera del país y promover oportunidades de inversión privada ante un grupo de empresarios locales.
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Presti en Washington y un acuerdo de cooperación militar
En paralelo al viaje presidencial, el ministro de Defensa Carlos Presti ya se encuentra en Washington participando de una cumbre de seguridad hemisférica convocada por la administración Trump.
El funcionario mantuvo una reunión bilateral con el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, y tiene previsto firmar un acuerdo de entendimiento orientado a la coordinación y respuesta conjunta ante posibles amenazas regionales.
El encuentro reúne a delegaciones de alrededor de quince países del continente. La agenda está centrada en amenazas transnacionales: narcotráfico, crimen organizado, tráfico ilegal de armas, trata de personas y delitos cibernéticos. El cierre de la cumbre incluirá la firma de una declaración conjunta que sintetizará los acuerdos alcanzados entre los países participantes.
En simultáneo, el Ministerio de Defensa inició un relevamiento interno para actualizar la información sobre la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas. La cartera solicitó a cada fuerza (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) un informe detallado sobre su estado actual, que incluya equipamiento disponible, capacidades logísticas y nivel operativo.
Desde la Casa Rosada sostienen que la participación argentina en estas instancias se inscribe en el esquema de alineamiento internacional impulsado por Milei con la Casa Blanca. En ese marco, tampoco descartan una posible visita a Buenos Aires del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, prevista de manera tentativa para la próxima semana.
De concretarse, sería un nuevo indicador del nivel de sumisión de los representantes argentinos a los intereses estadounidenses. Algo diferencia a Milei del resto de los líderes regionales: el libertario fue el único que celebró abiertamente los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
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La cumbre se celebra en un contexto internacional de alta tensión. Hace apenas una semana, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva coordinada contra Irán que dejó más de 700 muertos en territorio iraní, incluido el líder supremo Alí Jameneí.
La respuesta iraní no se hizo esperar, y el conflicto ya derramó hacia los países del Golfo Pérsico: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Jordania y Azerbaiyán quedaron expuestos a misiles y drones. La guerra, además, se extendió hacia Pakistán, Afganistán, Yemen y el Kurdistán.
Mientras la mayoría de los países de América Latina emitieron llamados a la desescalada y priorizaron la vía diplomática, desde la Casa Rosada, el gobierno “celebró la operación” que resultó en la muerte de Jameneí, a quien describió como “una de las personas más malvadas, violentas y crueles que ha visto la historia de la humanidad”.
En su último viaje a Mar-a-Lago, el propio Milei ofreció el envío de “cascos blancos” al conflicto. Esta semana, ante la consulta periodística sobre si existe alguna “previsión de involucramiento de tropas argentinas”, el canciller Pablo Quirno respondió que “todavía no”.
El relevamiento de capacidades militares que inició el Ministerio de Defensa y el acuerdo de cooperación que firmará Presti en Washington son leídos, en ese contexto, como pasos concretos hacia una integración operativa con las fuerzas norteamericanas.
El propio gobierno reconoce que el escenario global vuelve “más relevantes los espacios de coordinación entre países en materia de defensa“, aunque los alcances precisos de ese involucramiento siguen sin estar del todo claros para la opinión pública.
El problema es que la obsesión de Milei por acercarse a Trump podría pintar un blanco en Argentina en medio del conflicto internacional. Por caso, Irán ya advirtió que cualquier embajada de Israel en el mundo podría ser su objetivo.
El propio gobierno reconoce los peligros de su estrategia geopolítica, y por eso declaró en alerta todo el territorio nacional, pero persiste la incógnita sobre qué tan activo será el rol de Argentina en el conflicto. Por lo pronto, las palabras de Quirno son alarmantes.

