Estados Unidos desató una nueva guerra en Medio Oriente tras procurarse el petróleo venezolano

Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar contra Irán que provocó la muerte del líder supremo de la república teocrática y desató una nueva guerra en Medio Oriente. Irán respondió atacando bases militares estadounidenses y ordenando el cierre del estrecho de Ormuz.

Este 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva militar coordinada contra Irán que provocó la muerte del líder supremo de la república teocrática y el bombardeo de una escuela de niñas en el sur del país.

La acción, que incluyó bombardeos en múltiples ciudades iraníes, generó una respuesta inmediata de Teherán, que lanzó misiles contra posiciones estadounidenses en la región y anunció el cierre del estrecho de Ormuz, vía crítica para el transporte de petróleo mundial.

En este contexto, el gobierno de Javier Milei elevó el nivel de alerta en territorio argentino, aunque celebró las acciones militares de Washington y Tel Aviv, y reafirmó su alineamiento con Donald Trump y Benjamin Netanyahu, a quienes defiende como defensores de la paz pese a ser los responsables de los ataques.

Estados Unidos e Israel sacuden Medio Oriente

La operación militar lanzada por Estados Unidos con apoyo de Israel impactó sobre objetivos en varias ciudades iraníes, incluida la capital, Teherán. Según reportes de medios estatales iraníes, se registraron explosiones en Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah, además de la localidad de Minab, en el sur del país.

El presidente Donald Trump confirmó en un discurso televisado que el objetivo era “defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas en el régimen iraní” y aseguró que la ofensiva buscaba “destruir sus misiles y arrasar su industria de misiles terrestres”, “aniquilar a su Marina” y “asegurarnos que nunca obtengan un arma nuclear”.

Uno de los episodios más graves de la jornada fue el ataque a una escuela primaria de niñas en Minab. La agencia estatal iraní IRNA informó que el bombardeo dejó un saldo de 53 muertes, en su mayoría estudiantes, y 63 heridos, según datos del Ministerio de Educación del país.

El gobierno de Benjamin Netanyahu no confirmó específicamente este ataque, pero reivindicó la ofensiva masiva contra la República Islámica. “El tiempo llegó para que todos los sectores del pueblo de Irán se liberen del yugo de la tiranía y consigan un Irán libre y amable”, dijo.

Netanyahu viene advirtiendo que Irán está próximo a desarrollar armamento nuclear desde hace ya más de 20 años, en un intento por justificar una avanzada militar contra el régimen teocrático. Sin embargo, en esta oportunidad sus dichos dejaron claro que el objetivo real detrás del ataque es impulsar un cambio de régimen.

“Nuestra operación conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo de Irán asuma las riendas de su destino”, declaró el premier israelí en un mensaje televisado. Para colmo, la ofensiva comenzó apenas días después de la última ronda de negociaciones en Ginebra.

Trump, por su parte, instó a la población iraní a permanecer en sus hogares durante los bombardeos y, una vez finalizados, a intentar tomar el poder. “Quizás sea la única posibilidad que tengan en su vida”, afirmó el mandatario estadounidense.

Se trata de la segunda avanzada militar estadounidense en lo que va del año contra un país no alineado a sus intereses, bajo la excusa de declararlo una amenaza para la seguridad nacional norteamericana.

Previamente, en enero, el republicano desplegó a su ejército en suelo venezolano para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y forzar al gobierno del país a cerrar un acuerdo entregándole el control total sobre el petróleo de la región.

Muerte del ayatolá y represalia iraní en la región

Horas después del inicio de los ataques, Donald Trump anunció en sus redes sociales que el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, había fallecido durante los bombardeos. “Jamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto”, dijo.

“Esto no solo es justicia para el pueblo iraní, sino para todos los grandes estadounidenses y las personas de muchos países del mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Jamenei y su banda de matones sanguinarios”, escribió el presidente estadounidense. También amenazó con que los “bombardeos continuarán ininterrumpidamente durante toda la semana“.

Aunque inicialmente Teherán no confirmó el deceso, fuentes oficiales iraníes terminaron validando la muerte del ayatolá y anunciaron 40 días de luto oficial. La agencia Fars, afiliada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, reportó además que murieron familiares de Jamenei, entre ellos su hija, yerno y nieto, y se mencionó la posible muerte de una de sus nueras.

Como respuesta a la ofensiva, Irán lanzó misiles contra Israel y contra bases militares estadounidenses ubicadas en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein y Jordania.

Según la agencia Fars, los proyectiles apuntaron a instalaciones estratégicas como la Quinta Flota en Bahrein, la base aérea de Al Udeid en Qatar, la base de Al Salem en Kuwait y la base de Al Dhafra en Emiratos Árabes Unidos.

El gobierno bahreiní confirmó que un centro de la Quinta Flota fue alcanzado y denunció una violación a su soberanía. En Qatar, el Ministerio de Defensa reportó la interceptación de misiles, aunque no aclaró su origen exacto.

La represalia iraní también incluyó ataques a objetivos civiles. En Israel, un misil impactó en la ciudad de Beit Shemesh, provocando la muerte de al menos nueve personas y heridas a 28 más, según informó el ejército israelí.

En el Golfo Pérsico, residentes de Abu Dabi y Manama reportaron explosiones, lo que llevó al cierre preventivo de espacios aéreos civiles. La Autoridad de Aviación Civil de Kuwait confirmó que un dron atacó el Aeropuerto Internacional de ese país, causando heridas a trabajadores y daños materiales.

Además, una explosión sacudió la isla artificial The Palm en Dubai, según reportó la agencia AFP.

Ante la escalada, el gobierno de Irán decretó el cierre de su espacio aéreo y restringió severamente los servicios de internet y telefonía, lo que dificultó la verificación independiente de daños y víctimas.

En una medida de alto impacto económico, Teherán ordenó el cierre del estrecho de Ormuz, ruta por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo crudo mundial. La medida seguramente fue anticipada por Estados Unidos, que esperó a tener el control del petróleo venezolano para realizar el ataque.

Argentina, 100% alineada a Estados Unidos e Israel

En medio de la escalada bélica, el gobierno de Javier Milei tomó una serie de decisiones que reflejan un alineamiento total con Estados Unidos e Israel. La Casa Rosada emitió un comunicado en el que informó que el presidente dispuso elevar el nivel de seguridad a “alto” en todo el territorio nacional argentino.

El objetivo declarado es garantizar “la integridad, la vida y la libertad de los habitantes”. La medida incluye el refuerzo de controles fronterizos, la protección de infraestructura crítica y la custodia de representaciones diplomáticas extranjeras, con especial énfasis en la comunidad judía.

Sin embargo, Casa Rosada no hizo ningún anuncio sobre la posibilidad de proteger a la comunidad islámica del país ante posibles ataques de fanáticos alineados a los regímenes de Netanyahu o Trump, responsables de la escalada bélica.

El texto oficial precisó que el Sistema de Inteligencia Nacional monitoreará de forma permanente la evolución de los acontecimientos, en cooperación con agencias internacionales, para detectar posibles riesgos.

Asimismo, se activó un protocolo de alerta en fronteras que implica mayor trazabilidad de movimientos transfronterizos y revisión de alertas tempranas en zonas sensibles. La coordinación estará a cargo de la Secretaría de Inteligencia de Estado, el Ministerio de Seguridad Nacional y las Fuerzas Federales de Seguridad.

En paralelo, la Cancillería argentina publicó un comunicado de respaldo explícito a las acciones militares. El Palacio San Martín afirmó que el Ejecutivo “valora y apoya las acciones conjuntas realizadas por los Estados Unidos de América y el Estado de Israel destinadas a neutralizar la amenaza que el régimen de la República Islámica de Irán representa para la estabilidad”.

El texto también expresó confianza en que las medidas adoptadas “contribuyan a restablecer condiciones de estabilidad en la región, fortalecer el régimen internacional de no proliferación nuclear y consolidar un marco de paz y seguridad duradera”. Por lo pronto, las medidas desataron una nueva guerra en Medio Oriente.

El comunicado de la Cancillería incluyó cuestionamientos al comportamiento de Teherán, señalando que, pese a intentos diplomáticos, Irán “no ha desmantelado completamente su programa nuclear, no ha cesado sus actividades sensibles de enriquecimiento ni ha puesto fin al apoyo que brinda a actores armados no estatales”.

Cabe preguntarse por qué la exigencia solo pesa sobre Irán, pero no sobre Israel y Estados Unidos, especialmente si se considera que el país norteamericano es el único en la historia que lanzó bombas nucleares durante conflictos militares.

Además, Argentina “condena enérgicamente los ataques perpetrados por el régimen iraní” contra Israel y otros países de la región, así como contra instalaciones estadounidenses.

El texto también recordó que la justicia argentina ha considerado responsable al régimen iraní por el atentado contra la AMIA en 1994, reafirmando el compromiso del país con “la memoria, la verdad y la justicia“.

Sin embargo, el intento por apropiarse de la consigna de los organismos de Derechos Humanos contra la última dictadura militar choca con la realidad judicial del asunto, y es que el expediente relacionado con el ataque a la AMIA lleva varias décadas sin resolución.

De hecho, el señalamiento judicial a Irán se encuentra en la causa por el encubrimiento del atentado, en el fallo de la Sala II de la Cámara Federal de Casación Penal, que integran los jueces Carlos Mahíques, Diego Barroetaveña y Angela Ledesma.

Es decir, se encuentra en otro expediente en el que no se manejaron las posibles evidencias de la responsabilidad iraní en el ataque, sino de las propias autoridades argentinas y su respuesta.

El periodista Ari Lijalad respondió en estos términos a la publicación de Cancillería. “La Justicia argentina no determinó nada”, remarcó, “la Causa AMIA está estancada hace añares y nunca hubo sentencia ni sabemos qué paso por el entramado de espías, medios, jueces, fiscales y funcionarios que encubrieron hasta hoy”.

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