La escalada bélica en Medio Oriente sacudió los mercados financieros globales y Argentina no fue la excepción, en el país aumentó el dólar, subió el riesgo país y se desplomaron los bonos y las acciones. Sin embargo, para Luis Caputo lo que ve el mercado es “el riesgo kuka”.
La escalada bélica en Medio Oriente, desatada tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta del país teocrático, sacudió esta semana los mercados financieros globales.
Argentina no quedó al margen: los bonos y las acciones cayeron, el riesgo país se acercó a los 600 puntos y el dólar subió en todas sus cotizaciones. insólitamente, el ministro de Economía, Luis Caputo, eligió atribuir la desconfianza de los inversores no al conflicto internacional ni a la situación local, sino al ya repetido argumento del “riesgo kuka“.
Mientras los mercados reflejaban la turbulencia global, Caputo ofreció una presentación ante la Fundación Mediterránea en la que ensayó su propia lectura del comportamiento del riesgo país.
Según el ministro, el indicador responde a tres factores: económicos, técnicos y políticos. En el plano económico, aseguró que los pilares del modelo no se moverán: “No va a haber cambio en materia cambiaria y vamos a seguir acumulando reservas”, afirmó.
Caputo reconoció que el riesgo país no bajó como esperaba pese al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, la recapitalización del Banco Central, la eliminación de restricciones de capitales y los acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea.
“El nivel del EMBI de Argentina no refleja completamente lo que se logró“, sostuvo, y precisó que en enero de 2025 se ubicaba en 560 puntos básicos, prácticamente el mismo nivel que hoy.
Sin embargo, el momento más insólito de su explicación fue su razonamiento para justificar la situación. Pese a que el mundo se sumió en el caos económico por la escalada de tensiones en medio oriente, Caputo aseguró que:
“Lo que el mercado ve en términos políticos, y de lo que no estoy de acuerdo porque me parece un partido acabado, es el riesgo kuka”.
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Bonos, acciones y riesgo país en números rojos
El mercado bursátil argentino cerró el martes 3 de marzo con un tono claramente negativo. El índice S&P Merval retrocedió un 0,2% en pesos, completando así su quinta caída consecutiva, mientras que medido en dólares la baja fue del 0,8%, llevando al indicador a su nivel más bajo desde el 27 de octubre.
Desde el máximo registrado en lo que va del año, el Merval en dólares acumula una pérdida del 18,5%. Los bonos soberanos en dólares también sufrieron durante la jornada: cayeron en promedio un 0,6%, con el Global GD35 bajando un 1% y el Global GD29 un 0,8%.
Como consecuencia, el riesgo país llegó a rozar los 594 puntos básicos, el nivel más alto desde mediados de diciembre del año pasado. Sobre el cierre de la rueda, los títulos recortaron parte de las pérdidas y el indicador del JP Morgan terminó en 573 puntos, seis unidades por encima del cierre previo.
Este resultado aleja aún más la posibilidad de una emisión internacional de deuda, objetivo que el Gobierno venía persiguiendo como señal de apertura a los mercados. En enero, el riesgo país había llegado a ubicarse por debajo de los 500 puntos, umbral que los analistas consideran clave para el retorno al financiamiento voluntario externo.
Los ADRs de empresas argentinas en Wall Street sufrieron caídas de hasta un 6,6%. IRSA encabezó las pérdidas, seguida por BBVA (-4,7%) y Edenor (-4,6%). Supervielle llegó a desplomarse un 14% durante la rueda, mientras que Telecom retrocedió un 10%.
En el acumulado del año, las pérdidas en estos papeles van del 10% al 20%, con los bancos y las energéticas entre los más castigados. La presión no es exclusivamente local. Las principales bolsas europeas y Wall Street también operaron en rojo: el S&P 500 cedió un 2% y el Dow Jones retrocedió un 2,2%.
El precio del petróleo Brent avanzó un 8% y se aproximó a los 85 dólares por barril, impulsado por el cierre del estrecho de Ormuz, donde aproximadamente 15 millones de barriles quedaron bloqueados. El oro, en tanto, corrigió un 4% y cotizó en torno a los 5.079 dólares la onza, mientras que la plata profundizó las pérdidas con una caída del 10%.
La tensión geopolítica también se trasladó al mercado cambiario. El dólar oficial en el Banco Nación avanzó hasta los $1.430, con un alza de $15 respecto a la jornada anterior. El dólar mayorista también subió y cerró en $1.408. En el mercado informal, el dólar blue se vendió a $1.420, con una cotización de compra de $1.400.
Las cotizaciones financieras, que habían mostrado cierta estabilidad durante el primer bimestre, revirtieron esa tendencia. El dólar MEP cerró en $1.436, mientras que el dólar CCL se ubicó en $1.481. Ambas cotizaciones registraron subas de entre el 1% y el 1,5% en la jornada, acortando así la caída nominal que acumulaban en lo que va del año.
Como era de esperar, el Banco Central intervino en el mercado oficial para moderar la suba, aunque de todas formas permitió un alza del 0,6% en el precio mayorista, que quedó consolidado por encima de los $1.400.
