Argentina tuvo la segunda peor caída industrial del mundo tras la asunción de Milei

Luis Caputo Javier Milei

Argentina se ubicó como el segundo país con peor desempeño industrial del mundo, con 2.436 empresas cerradas y casi 73.000 empleos perdidos, producto del modelo económico de Javier Milei y Luis Caputo.

Argentina terminó 2025 como el segundo país con peor desempeño industrial del mundo, detrás únicamente de Hungría, según un relevamiento de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) que abarcó 56 países.

Los datos, procesados por la consultora Audemus en su Informe Sectorial número 41, publicado el 3 de marzo de 2026, describen un sector manufacturero que acumuló una contracción del 7,9% en el bienio 2024-2025, mientras que economías vecinas como Brasil y Chile crecieron un 3,5% y 5,2% respectivamente en el mismo período.

Mientras la industria argentina se hundía, países limítrofes consolidaban una expansión sostenida. El informe de Audemus califica la situación local como una “recesión profunda” que no logró acompañar el repunte de sectores exportadores como la agricultura o la minería, que sí mostraron signos de recuperación durante la gestión del presidente Javier Milei.

Una década perdida en 24 meses

Los números del tejido empresarial son los que mejor ilustran la magnitud del deterioro. En los dos años que van desde noviembre de 2023 hasta noviembre de 2025, 2.436 empresas manufactureras dejaron de realizar aportes al sistema de seguridad social. Eso equivale al 5% del total de firmas del sector en todo el país.

La consultora advierte que el ritmo de cierres amenaza con perforar los mínimos históricos registrados durante la pandemia de COVID-19 en 2020, un período de parálisis forzada por la situación sanitaria. Que la actividad económica libre esté llegando a niveles comparables a los de aquel confinamiento total habla de la profundidad del golpe.

El impacto sobre el empleo formal fue proporcional. El sector industrial perdió 72.955 puestos de trabajo registrados en ese mismo lapso de 24 meses, lo que implica una reducción del 6% del total de trabajadores del sector.

El informe precisa que “el empleo industrial cayó en 16 de los 24 meses de la gestión actual“, lo que convierte la destrucción de puestos en una tendencia estructural y no en un fenómeno puntual o estacional.

Lo que más preocupa a los analistas es el comportamiento en los meses donde hubo cierta recuperación de actividad: la contratación de personal no reaccionó. El sector entró, según el documento, en un modo de “supervivencia desde que Javier Milei llegó al gobierno.

La caída del empleo no fue exclusiva de la industria. Los microdatos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) indican que noviembre de 2025 cerró con una baja mensual de 17.900 puestos en el empleo privado total, acumulando una destrucción neta de más de 80.000 empleos en el último año calendario.

A eso se suma que la Administración Pública Nacional perdió más de 64.600 puestos estatales en el mismo período, completando un ajuste simultáneo en los dos grandes empleadores de la economía formal argentina.

220 trabajadores en la calle: Whirlpool cerró la megaplanta de Pilar que había inaugurado en 2022

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Las máquinas, paradas

La Utilización de la Capacidad Instalada Industrial (UCII) cerró 2025 con un promedio de 57,9%, el registro más bajo de la última década con la única excepción del año de la pandemia. Dicho de otro modo: casi cuatro de cada diez máquinas disponibles en las fábricas argentinas estuvieron inactivas durante el año pasado.

Algunos sectores registraron sus peores niveles históricos. La industria metalúrgica y la textil tocaron pisos que no tenían antecedentes en la medición. Y para tres ramas específicas (tabaco, químicos, y caucho y plástico) los niveles de actividad fueron incluso peores que los de 2020, el año en que las plantas estuvieron cerradas por decreto durante semanas.

Los rubros más afectados son los que dependen del consumo interno. El sector de cuero y calzado registró la mayor caída en cantidad de empresas activas del bienio, con un desplome del 16,4%.

Le siguieron la producción de confecciones y la fabricación de productos metálicos, dos sectores golpeados por la combinación de menor poder adquisitivo en los hogares y el ingreso de productos importados a precios que la industria local no puede igualar.

Los únicos que se mantuvieron a flote fueron los sectores vinculados a la exportación de materias primas. La molienda de cereales y oleaginosas se recuperó tras los años de sequía que afectaron a la gestión anterior, y la industria farmacéutica sostuvo su empleo gracias a que la demanda de medicamentos no cae al ritmo que lo hace el consumo de ropa o electrodomésticos.

El informe también detecta una señal de alerta en los primeros datos de 2026: las importaciones cayeron por primera vez en 14 meses. Lejos de interpretarse como un signo positivo para la balanza comercial, la consultora lo lee como un síntoma de debilidad productiva.

Lo que más cayó fue la compra de bienes de capital y piezas intermedias, es decir, las máquinas y los insumos necesarios para fabricar. Sin esos elementos, la industria no puede ni crecer ni renovarse.

Cerró la fábrica de neumáticos FATE y dejó en la calle a más de 900 empleados

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Cierres en todo el país

La estadística tiene correlato en historias concretas que se repiten en distintos puntos del país. En la provincia de Tucumán, la empresa Panpack (fabricante de bolsas industriales de lona y rafia con más de cinco décadas de actividad) cerró de forma abrupta su planta sobre la Ruta 9, en la localidad de Los Nogales, dejando a 75 trabajadores sin empleo de un día para el otro.

Los operarios se enteraron del cierre a través de una notificación verbal durante el fin de semana. Cuando se presentaron al turno de las seis de la mañana, encontraron los portones cerrados, sin electricidad y con personal de seguridad que tenía instrucciones de no dejarlos entrar.

En sus años de mayor actividad, Panpack llegó a emplear a unas 300 personas. El año pasado ya había ejecutado una primera tanda de 25 despidos, atribuyendo la pérdida de rentabilidad a la imposibilidad de competir con los productos que entran del exterior.

Ingresó en concurso preventivo a fin de año para intentar evitar la quiebra, pero el proceso no alcanzó para revertir la situación. El impacto de este cierre va más allá del empleo directo. Panpack era proveedora de la agroindustria azucarera tucumana, y su desaparición podría generar inconvenientes en la próxima zafra.

En el otro extremo del país, en Río Grande, Tierra del Fuego, la empresa Sueño Fueguino (fabricante de las reconocidas marcas de ropa de cama Danubio, Cannon, Fiesta y Suplesa) suspendió a la totalidad de su personal.

Los 70 trabajadores de la planta fueguina quedarán sin actividad por al menos tres meses. La compañía ya había despedido a 35 empleados en octubre pasado, más de un tercio de su dotación local.

En ese momento había denunciado que tenía 25 camiones bloqueados con 700 toneladas de mercadería que no podía trasladar al continente, y había advertido que todos los puestos estaban en riesgo si la situación no se revertía.

En la Ciudad de Buenos Aires, la cadena de tiendas de bebidas Beer Market cerró sus casi 20 locales y dejó a 300 empleados sin trabajo. La empresa, que estaba a tres meses de cumplir su décimo aniversario, comunicó el cese de actividades a sus trabajadores mediante un mensaje de WhatsApp en el que les pedía que no se presentaran.

Dos días después los convocó para informarles que no percibirían el 100% de la indemnización que les corresponde por ley. Los dueños iniciaron un Proceso Preventivo de Crisis para abonar solo el 50% de lo adeudado.

FATE es la punta del iceberg: Desde que Javier Milei es presidente ya cerraron casi 22.000 empresas

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Hasta la UIA se quejó

La gravedad del panorama industrial, sumado a los insultos de Milei en su discurso ante el Congreso, causó malestar incluso en sectores que hasta ahora se mostraban cercanos con Casa Rosada. Tal es el caso de la Unión Industrial Argentina (UIA), que preside Martín Rappallini y que integró la mesa del Pacto de Mayo donde se gestó la reforma laboral.

El detonante más inmediato fue el cierre de la planta de FATE, la empresa de neumáticos cuyo titular, Javier Madanes Quintanilla, anunció el fin de las operaciones horas antes de que el Congreso aprobara la reforma laboral.

Milei (que suele optar por ponerle apodos infantiles a quienes no se alinean con su plan) respondió apodándolo “Gomita”, y reiteró los ataques contra el empresariado en su discurso ante la Asamblea Legislativa, donde también volvió a referirse al dueño de Techint, Paolo Rocca, como “Don Chatarrín” (repetir los insultos en varias oportunidades también es su accionar habitual).

“Desde la Unión Industrial Argentina expresamos nuestra preocupación por la situación de diversos sectores industriales y de distintas provincias”, manifestaron desde el organismo, “la transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación profundo que no es homogéneo ni inmediato”.

“Muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo”, señala el documento.

La entidad también rechazó la idea, sostenida desde el oficialismo, de que los industriales argentinos son responsables de haber construido un modelo económico proteccionista que beneficiaba a las empresas en detrimento de los consumidores.

“Es importante señalar que el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas”, sostiene el texto.

Sobre el tono de la relación entre el gobierno y el sector privado, la UIA indicó: “El respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país. El respeto es el punto de partida para reconstruir la confianza que la Argentina necesita, tanto puertas adentro como frente al mundo.”

En el mismo sentido se pronunció la Asociación Empresaria Argentina (AEA), que reúne a los propietarios y CEOs de las principales compañías del país y es encabezada por Héctor Magnetto (titular de Clarín) y por el propio Rocca.

“Para avanzar hacia un crecimiento sostenido, es indispensable promover un diálogo constructivo y respetuoso entre el gobierno y el sector privado de modo de remover los obstáculos al desarrollo, así como de generar condiciones cada vez más favorables para la concreción de inversiones productivas en diferentes sectores de la actividad económica”, indicó la entidad.

Por castigar al dueño de FATE, Milei eliminó las protecciones al aluminio de ALUAR y puso en riesgo a sus trabajadores

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La UIA advirtió, además, que la industria genera directamente el 19% del empleo formal del país, con aproximadamente 1.200.000 trabajadores, y moviliza otros 2.400.000 empleos indirectos a lo largo de toda la cadena productiva. En total, más de 3.600.000 trabajadores dependen directa o indirectamente del sector manufacturero.

El informe de Audemus concluye que la ausencia de una política industrial activa es el principal factor de incertidumbre para el mediano plazo. La pérdida de operarios calificados que migran hacia la informalidad es uno de los daños de más difícil reversión.

Y es que la reconstrucción del entramado fabril requerirá años de estabilidad e incentivos que, por el momento, no forman parte de la agenda oficial del Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo.

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