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Malas noticias para Milei: Cayó el precio de la soja, subió el riesgo país y la inflación sigue al alza

El Presidente Javier Milei intentó esquivar el caso $LIBRA y apostó a la tribuna amiga de Córdoba para reforzar su relato económico. Sin embargo, el mismo lunes que habló, el riesgo país superó los 600 puntos, la soja sufrió su mayor caída diaria en dos años y los datos de inflación proyectan un marzo peor que febrero.

Javier Milei eligió la Bolsa de Comercio de Córdoba para salir a defender su programa económico en medio de los escándalos y respaldar a su jefe de gabinete Manuel Adorni. El mandatario insistió en que la inflación podría arrancar con 0 en agosto y que el país marcha por el camino correcto.

Las proyecciones económicas de esa misma jornada, sin embargo, apuntaban en dirección contraria: el riesgo país superó los 600 puntos básicos por primera vez desde diciembre, las acciones argentinas cayeron en Wall Street, los precios de la soja se desplomaron y los datos de inflación de alimentos proyectan un marzo más complicado que febrero.

A esto se suman los escándalos del oficialismo. El caso $LIBRA viene acaparando la atención pública. A eso se sumaron el viaje de la esposa de Adorni en el avión presidencial durante la Argentina Week en Nueva York y las dudas sobre un viaje familiar del jefe de gabinete a Punta del Este en un avión privado.

Javier Milei insiste en que la inflación está bajando

Ante un auditorio compuesto por dirigentes libertarios, funcionarios y referentes políticos de Córdoba, Milei desplegó su estilo habitual durante más de una hora. Habló de “la moral como política de Estado” y enumeró tres pilares para la toma de decisiones de su gobierno: la ética y los valores de occidente, la eficiencia económica y el utilitarismo político.

Se trata de una selección rara si se tiene en cuenta que uno de los protagonistas centrales del escándalo $LIBRA es el propio Presidente, cuya participación en la promoción de esa criptomoneda sigue siendo objeto de investigaciones.

Tampoco es la única situación que atravesó el oficialismo en los últimos meses. Además de los cuestionados viajes de Adorni y su esposa, cabe recordar que el libertario también había respaldado a José Luis Espert en el marco del escándalo por sus lazos con el narcotráfico.

Lejos de detenerse en ese punto, Milei lanzó ataques a la oposición, a la que calificó de “horda de vagos, siniestros, parásitos e imbéciles”. Como suele ocurrir cuando los escándalos acaparan la agenda pública, apuntó contra el kirchnerismo: “El kirchnerismo está dispuesto a romper todo para ver mal a la gente porque ellos no están en el poder”, afirmó.

En materia económica, el mandatario defendió los resultados de su gestión fiscal y salió al cruce de quienes anticipan una aceleración inflacionaria. “Seguimos convencidos que para el mes de agosto la inflación podría empezar con cero”, sostuvo ante el auditorio.

También reivindicó el equilibrio fiscal como el ancla central de su programa: “Todos decían que era imposible lograr déficit cero en cuatro años y lo logramos en el primer año”, dijo, aunque la realidad es que ese nunca fue un punto de discusión. Y agregó:

“No vamos a cambiar las formas de hacer las cosas. Tarde o temprano se va a acelerar el crecimiento, va a caer la inflación.”

“Mi planteo a los ministros es: trabajar para hacer a la Argentina el país más libre del mundo y tan mal no nos está yendo. Imagínense cuando se contabilicen las reformas a lo largo de las reformas extraordinarias”, dijo el presidente.

Sin embargo, los datos disponibles muestran una trayectoria distinta. El IPC de febrero se ubicó en 2,9%, completando nueve meses consecutivos de alzas. De hecho, varias consultoras sostienen que, de haberse aplicado la canasta actualizada de ponderadores 2017-18, el índice habría arrojado entre 3% y 3,1%.

El IPC Núcleo (que mide la inercia inflacionaria más allá de los factores estacionales) marcó 3,1% en febrero, su mayor valor desde abril de 2025, con un promedio móvil de tres meses ya en 2,9%. En ese marco, las proyecciones de al menos dos consultoras privadas ubican la inflación de marzo por encima del 3%.

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Riesgo país en alza y un dólar que no ayuda

Mientras el Presidente hablaba en Córdoba, los mercados financieros reflejaban un clima bien diferente. El riesgo país medido por JP Morgan avanzó 17 unidades ese lunes, alcanzando 601 puntos básicos, un nivel que no registraba desde el 15 de diciembre del año pasado, cuando había cerrado en 602 unidades.

La barrera psicológica de los 600 puntos, superada por primera vez en tres meses, fue leída por los operadores como una señal de mayor cautela de los inversores respecto de la deuda soberana argentina.

Los bonos en dólares operaron con caídas generalizadas. Los Bonares, los títulos emitidos bajo ley argentina, retrocedieron hasta 1,2% en su tramo más largo, mientras que los Globales bajaron hasta 0,64%.

El movimiento se produjo en una jornada de menor liquidez global y mayor apetito por activos considerados refugio, en un contexto internacional marcado por la escalada del conflicto en Medio Oriente.

En la bolsa local, el índice S&P Merval cayó 1,4%, hasta las 2.606.350,94 unidades, y medido en dólares retrocedió 1,7%, completando su tercera baja consecutiva. Las pérdidas fueron más pronunciadas entre las acciones argentinas que cotizan en Nueva York.

Bioceres se desplomó 17,5%, mientras que BBVA bajó 3,3%, Cresud y Edenor cedieron 2,9% cada una e YPF retrocedió 2,1%. Solo Mercado Libre e IRSA escaparon al rojo, con subas de 3,7% y 1,2% respectivamente.

En paralelo, el tipo de cambio oficial del dólar registró una baja de 0,36%, quedando en $1.365 para la compra y $1.415 para la venta. Este movimiento, que forma parte de la estrategia oficial de atrasar el dólar para contener la inflación, tiene consecuencias concretas sobre el sector externo.

Un peso más fuerte encarece los productos argentinos en el exterior, lo que dificulta las exportaciones y resta competitividad al turismo receptivo. Para el campo en particular, ese atraso cambiario se combina con la caída de los precios internacionales, configurando un escenario especialmente adverso.

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La soja se hunde: Malas noticias para el campo y para Milei

El lunes fue una jornada especialmente dura para el sector agropecuario. La soja registró en Chicago su mayor caída diaria desde 2023, con un desplome de 6,1% que llevó el precio a u$s424,47 por tonelada, después de haber tocado la semana anterior máximos de casi dos años.

La oleaginosa es uno de los principales productos de exportación argentinos y su cotización incide directamente en los ingresos de divisas al país. El detonante del derrumbe fue la creciente incertidumbre sobre una reunión prevista para fines de marzo entre Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping.

La posibilidad de que ese encuentro se postergue enfrió las expectativas del mercado respecto de un aumento en las compras chinas de granos estadounidenses, y la reacción fue inmediata. La caída arrastró al resto del complejo agrícola: el maíz bajó 2,9% hasta los u$s178,74 por tonelada, y el trigo perdió 2,8% para cerrar en u$s219,45 por tonelada.

Para el campo argentino, este escenario se superpone con el mencionado atraso del tipo de cambio, generando una doble presión. Por un lado, los precios en dólares de los granos están cayendo. Por el otro, el dólar oficial se mantiene bajo en términos relativos, lo que reduce los pesos que obtienen los productores por cada tonelada exportada.

Según datos del sector, la liquidación de la cosecha gruesa avanza a buen ritmo en toneladas totales (con 145.000 toneladas entregadas en los puertos de Rosario, por encima de las 103.000 del mismo período del año anterior), pero el ingreso de camiones de soja fue este año inferior al de 2024: 389 unidades en 2025 contra 574 de 2024.

Los productores que no aprovecharon los precios más altos de la semana previa se enfrentan ahora a la disyuntiva de vender en condiciones desfavorables o aguardar una eventual corrección cambiaria, con la incertidumbre adicional que impone la volatilidad de los mercados internacionales.

El petróleo cotizando en torno a alrededor de u$s100 el barril, sumado a las subas extraordinarias de los combustibles derivadas de la guerra en Medio Oriente (la gasolina RBOB acumula más de 50% de aumento en el último mes), agrega una presión de costos que también afecta al sector.

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Inflación: marzo apunta a superar el 3%

El panorama inflacionario para marzo no ofrece señales de alivio. Según relevamientos de la consultora EcoGo, los precios de los alimentos consumidos dentro del hogar subieron 0,7% durante la segunda semana del mes, acumulando en lo que va de marzo un incremento de 1,9%.

Si se incorporan los consumos fuera del hogar, el rubro alimentos llega a 1,9% mensual. La inflación general, incluyendo todas las categorías relevadas, se proyecta en torno al 2,9% mensual, aunque otras estimaciones ya hablan de que podría superar el 3%.

Dentro del rubro alimentos, la carne registró un aumento del 0,8% en la segunda semana de marzo, liderado por los fiambres (2,7%), el pollo (2,2%) y otras carnes rojas (2%), mientras que la carne vacuna mostró una leve baja de 0,1%.

En azúcares y dulces, la variación fue de 1,6%, quebrando una tendencia de subas más moderadas. Frutas y verduras mostraron aumentos más acotados: 0,7% y 0,2% respectivamente. Los factores que presionan sobre el índice de marzo van más allá de la dinámica propia de los alimentos.

La educación, por el inicio del ciclo lectivo, impulsó una variación del 12% en ese rubro. Los ajustes en tarifas de electricidad y transporte, y la suba en los combustibles derivada del conflicto en Medio Oriente, también suman presión al índice general.

Florencia Fiorentin, economista jefe de la consultora EPyCA, advirtió que el precio del petróleo “derrama directamente a todas las actividades productivas, en los costos, y en los servicios públicos”.

“Es probable que empresas que están operando con bajo margen de ganancias tengan una estrangulación mayor, y con el estancamiento actual en el consumo también son probables nuevos cierres en los próximos meses”, agregó.

Guido Zack, director de Economía de Fundar, coincidió en el diagnóstico y fue más allá: “El plan antiinflacionario del Gobierno ya dio todo lo que tenía para dar y de ahora en más para que vuelva a tener una tendencia a la baja tienen que plantear algo distinto, porque caso contrario no hay motivos para que la inflación baje sustancialmente de estos niveles“.

En su estimación, si se confirman las proyecciones de marzo, se completarían diez meses consecutivos de aceleración inflacionaria, una dinámica que contrasta con las promesas presidenciales de una desaceleración marcada en los meses por venir.

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