Crece el malestar con el Movimiento Evita entre los socios mayoritarios del Frente de Todos tras los dichos de los principales dirigentes de dicho espacio en contra la vicespresidenta Cristina Fernández de Kirchner. En ese contexto, la renacida Liga de Gobernadores y el massismo se suman a los reclamos al presidente Alberto Fernández para que reforme el gobierno, cambie el rumbo económico y así evite la ruptura del oficialismo y la derrota electoral en 2023.
Tras meses de discusiones internas respecto al rumbo económico del gobierno -que tiene a un tercio de los trabajadores formales bajo la línea de pobreza-, y de las declaraciones de CFK la semana pasada en el plenario de la CTA donde pidió que el Estado recupere el manejo “tercerizado” de los planes sociales, 14 gobernadores y 2 vices se reunieron en Chaco y exigieron ser parte de las decisiones del Gobierno, en sintonía con el kirchnerismo y con la novedosa presencia de un bonaerense, justamente Axel Kicillof, en “La Liga”.
“Las provincias son preexistentes a la Nación, por lo tanto, exigimos ser partícipes ante decisiones que nos afecten“, dice el comunicado que firmaron 17 provincias
El anfitrión Jorge Capitanich recibió Axel Kicillof (Buenos Aires), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Ricardo Quintela (La Rioja), Raúl Jalil (Catamarca), Gerardo Zamora (Santiago del Estero), Gildo Insfran (Formosa), Sergio Uñac (San Juan), Arabella Carreras (Río Negro) y Alberto Rodríguez Saá (San Luis). También se sumaron los vicegobernadores Carlos Arce (Misiones) y Antonio Marocco (Salta).

Tras el cónclave, la Liga publicó un comunicado con una serie de reclamos entre los que se destaca el de “transformar planes sociales en trabajo digno“, en clara referencia al tema central de la actual polémica oficialista.
En estos días, los dirigentes del Movimiento Evita, Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro, intensificaron el fuego interno, amenazando con formar su propio partido político para ir a internas en 2023 y disputarle al kirchnerismo, pero también a los gobernadores e intendentes y ser así el “brazo político de Alberto Fernández“.
En este contexto de escalada interna, los Gobernadores le reclamaron a Alberto que quieren ser parte de las decisiones del Gobierno. Es decir, se sienten afuera y es un reclamo directo a Alberto que en la campaña prometió gobernar con los 24 gobernadores.
También exigieron la descentralización de los planes sociales a las provincias, un reclamo que erosiona el poder del Evita y va en sintonía con la creación de puestos de empleo dignos y con los reclamos de la vicepresidenta.
El eje de las críticas es el rumbo económico del gobierno. En esto coinciden todos menos Alberto. CFK, Sergio Massa y los gobernadores creen que la etapa de Martín Guzmán está agotada y tienen una mirada similar sobre la gestión de Miguel Pesce en el Banco Central.
Ante los reiterados pedidos de los socios mayoritarios del Frente a Alberto para que cambie la estructura del gobierno, comenzaron a correr varios comentarios “en off” de que Massa podría renunciar a la Presidencia de la Cámara de Diputados, sin embargo, “en on”, todos desmienten estas versiones.
La diferencia en este caso la plantea la irrupción de los gobernadores. Tras la cumbre del Chaco los gobernadores sacaron a la superficie los planteos que venían discutiendo de manera reservada y se constituyeron formalmente como un grupo político con sus propias demandas.
Guzmán los decepcionó con la baja de los subsidios al transporte que habían acordado en el presupuesto fallido. La falta de gasoil y su impacto en las economías regionales se suman a una larga lista de reclamos, que tienen como eje la percepción que la falta de rumbo del Gobierno ya está complicando seriamente sus chances electorales de cara al 2023.


