La oposición busca sesionar este martes en la Cámara de Diputados para avanzar con la interpelación de Manuel Adorni, pero la maniobra de Martín Menem para blindar al Jefe de Gabinete complica las posibilidades de alcanzar el quórum.
Este martes a las 14 horas la Cámara de Diputados está convocada para debatir la interpelación del jefe de Gabinete Manuel Adorni, con la posibilidad de impulsar una moción de censura para apartarlo de su cargo.
Sin embargo, la estrategia coordinada de La Libertad Avanza con sus aliados del PRO, la UCR y gobernadores colaboracionistas anticipan pocas posibilidades de que la oposición logre reunir el quórum de 129 diputados necesarios para abrir el recinto.
La investigación judicial que pesa sobre Adorni por presunto enriquecimiento ilícito, lavado de activos y otras irregularidades en el uso de bienes del Estado fue el detonante para que distintos bloques opositores solicitaran una sesión especial.
En esta ocasión, la sesión es promovida por Unión por la Patria, el Frente de Izquierda, la Coalición Cívica y un sector de Provincias Unidas, que consideran que Adorni debe presentarse en el recinto para brindar explicaciones.
La presión opositora se había reforzado cuando el Senado acordó realizar una sesión con similar temario para este jueves, lo que generó expectativas en los bloques que respaldan la interpelación.
Los gobernadores peronistas del norte argentino, como Raúl Jalil de Catamarca y Gustavo Sáenz de Salta, no habían cerrado completamente la puerta a acompañar la iniciativa, lo que permitía a la oposición fantasear con alcanzar una mayoría ajustada.
Esta apertura alimentó las esperanzas de quienes buscaban que Adorni rindiera cuentas ante el Congreso mientras avanza su procesamiento judicial. Incluso el PRO y la UCR habían abierto la puerta a acompañar proyectos de este tipo.
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La maniobra del oficialismo para desactivar la sesión
Pero el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem tenía otros planes. Tras negociaciones a contrarreloj durante el fin de semana, el riojano coordinó una estrategia de doble maniobra que pretendía neutralizar tanto el impulso opositor como resolver la incomodidad de los aliados políticos del Gobierno.
La primera acción fue convocar a una reunión informativa de la Comisión de Asuntos Constitucionales para el 30 de junio a las 15 horas, a cargo del diputado libertario Nicolás Mayoraz, quien preside esa comisión. La particularidad de esta convocatoria es que se trata de una sesión “informativa”, sin fecha específica para emitir dictamen.
Esto significa que, aunque se debata sobre los expedientes que la oposición lleva al recinto, no habrá pronunciamiento inmediato. La primera sesión de la comisión será informativa, lo que requeriría otros plazos para llegar al eventual dictamen y, posteriormente, para que el asunto llegue al recinto de la Cámara baja.
Por un lado, ofrece a los aliados del Gobierno una salida elegante: pueden argumentar que aceptaron tratar el tema en comisión sin quedar expuestos a las acusaciones de haber bloqueado la sesión. Por el otro, garantiza que la interpelación no avance rápidamente, permitiendo que la cuestión se diluya en los tiempos parlamentarios.
La jugada funcionó porque el PRO y la UCR se sentían incómodos ante la perspectiva de tener que votar sobre una moción de censura contra Adorni y, a la vez, acompañar una iniciativa del peronismo.
Los diputados de estos bloques temían que cualquier postura pública los expusiera a críticas: si apoyaban al jefe de Gabinete, serían acusados de blindar al Gobierno; si se oponían, quedarían asociados a lo que consideraban la “agenda kirchnerista”.
Al mismo tiempo, el Gobierno lanzó su propia sesión para el miércoles a las 12 horas, con un temario que incluye tratados internacionales, los acuerdos de conciliación con fondos buitres por 171 millones de dólares, y la sanción del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias (Super RIGI), prioridades legislativas para la Casa Rosada.
Con la promesa de debate en comisión, el PRO y la UCR se comprometieron a no dar quórum para la sesión del martes, que requiere de 129 presentes para sesionar. Sin estos bloques, la oposición se queda principalmente con Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y un sector de Provincias Unidas, cifra insuficiente para abrir el recinto.
En cuanto a los gobernadores aliados, el ministro del Interior Diego Santilli se encargó de autorizar anticipos de hasta $400.000 millones para Entre Ríos (el segundo en el año), Santa Fe y Jujuy. Además, otorgó garantías de recursos de la coparticipación.

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“Veremos quién más se esconde como Adorni y no da quórum”
Apenas las convocatorias fueron conocidas, los bloques opositores salieron a denunciar la maniobra dilatoria para encubrir a Adorni.
Germán Martínez, jefe del bloque de Unión por la Patria, fue el primero en expresar su rechazo a través de redes sociales, preguntando retóricamente si “los bloques ‘amigables’ se prenderán en esta jugada” y si “seguirán arrodillados frente al gobierno“.
La diputada peronista Cecilia Moreau profundizó en las críticas. Señaló que “el carácter informativo de la reunión de comisión evita el dictamen y sin dictamen no hay interpelación posible“. Agregó que el Gobierno y sus socios estaban “utilizando una vez más trapisondas” y advirtió a sus colegas: “Mañana veremos quién más se esconde como Adorni y no da quórum“.
Luego Moreau agregó: “Lo que está haciendo el oficialismo, con la complicidad de los bloques aliados, es proteger a Adorni pateando la pelota para adelante. Lo están ayudando a esquivar las explicaciones que le debe no a nosotros, ni a la oposición, sino a toda la sociedad”.
Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, también fustigó la estrategia oficialista. Acusó al Gobierno de inventar “obstáculos, dilaciones parlamentarias y trampas” para impedir que la interpelación y moción de censura lleguen al recinto. Aseguró que “como no tienen argumentos para defender al jefe de Gabinete“, recurren a estos mecanismos dilatorios.
Ferraro advirtió sobre las implicancias más amplias: “Si hoy aceptamos que una mayoría circunstancial pueda vaciar de contenido la Constitución simplemente para proteger a un funcionario así de cuestionado, mañana no quedará ningún límite al poder”.
Pablo Juliano, diputado radical de Provincias Unidas alineado con el sector de Facundo Manes y Martín Lousteau, se sumó a las críticas. Sintetizó la situación indicando que “el oficialismo y sus aliados protegen a Adorni, cuando lo que se debe hacer es cuidar a los argentinos de funcionarios como Adorni“. Acusó además a los bloques aliados de tener “valores tergiversados”.
La oposición mantiene formalmente la convocatoria a sesión para este martes a las 14 horas, con la intención de poner de manifiesto quiénes dan quórum y quiénes faltan para proteger al jefe de Gabinete.
Si el quórum no se alcanza, quedará expuesto públicamente cuál fue el rol de cada bloque en la decisión de no avanzar con la interpelación. Mientras tanto, la investigación judicial contra Adorni continúa su curso, y el Senado mantiene en pie su sesión prevista para este jueves, donde el tema también será sometido a debate.
