En el PRO hay una dura interna por ver quién se consolida como cabeza del partido amarillo de cara a las elecciones PASO del 2023 para competir por la presidencia de la Nación. En la disputa están Horacio Rodríguez Larreta, hasta ahora el más consolidado; María Eugenia Vidal, quien no se anima a confirmar y está complicada por los escándalos de espionaje; Patricia Bullrich, la más extrema de la coalición; y el expresidente Mauricio Macri, quien todavía quiere su “segundo tiempo”.
Los cuatro dirigentes se movieron en la última semana para que, de una forma o de otra, sean elegidos por el establishment como el candidato del partido amarillo.
Larreta
El Jefe de Gobierno porteño no quiere “quemar” su candidatura anunciándola este año, pero ya inició las conversaciones pertinentes.
Tuvo un almuerzo con Diego Santilli, Jorge Macri y Cristian Ritondo para evaluar el posicionamiento del PRO en el país. De esos tres, el único que seguro juega para su candidatura es Santilli.
Santilli es en los hechos el coordinador de los armadores nacionales de Larreta y que están trabajando en conseguirle reuniones con dirigentes de distintas provincias.
Los otros dos que estuvieron en ese almuerzo no le responden a Larreta: Ritondo está con Vidal. Y Jorge Macri aún no definió su posicionamiento interno.
No obstante, el jefe de Gobierno sigue construyendo: está cerca de sumar a ese grupo a Emilio Monzó, que fue fundamental para que Macri ganara las elecciones en 2015. El ex titular de la Cámara baja parece estar desencantado con el radical Facundo Manes, a quien acompañó en las elecciones legislativas del año pasado y está listo para acordar sumarse al armado larretista.
En público, Larreta no hablará de su candidatura, pero en una entrevista reciente aprovechó para anular a un posible competidor: “Macri nunca expresó su voluntad de competir en 2023“, dijo, intentando anular a su padrino político.
De los candidatos eventuales, Larreta es el que está recibiendo más fuego amigo. De hecho, por sumar a Monzó, se ganó otro cuestionamiento del gobernador de Jujuy, Gerardo Morales: “Está como replicando el equipo de campaña que trabajó para Mauricio Macri en 2015“, advirtió el presidente de la Unión Cívica Radical, quien también aspira a quedarse con la presidencia de la nación en 2023.
Bullrich
La exministra de Seguridad está buscando posicionarse como la opción “ultra” de acá a 2023: viene construyendo una imagen de dirigente dura desde su paso por el ministerio de Seguridad y su discurso en estos tiempos pasa por cuestionar a los moderados.
Su estrategia es sumar a los “libertarios“, conducidos por Javier Milei y José Luis Espert a la coalición de derecha para que no haya fugas por ese lado. Y su discurso es indisintuigble del clásico discurso liberal que los economistas, hoy diputados, levantan.
Desde ese lugar de ultra intransigente, Bullrich intenta que la vean como una candidata seria. Con ese objetivo en mente viajó a Punta del Este y, con la ayuda de Eduardo Amadeo y de Juan Pablo Arenaza, tuvo un encuentro con algunas decenas de dueños de empresas del país en el Hotel Conrad.
La totalidad de los asistentes pidieron reservas sobre sus nombres, pero había de laboratorios y de diversos sectores de la economía. Fueron a escuchar su eventual programa de Gobierno.
Bullrich buscó seducirlos diciéndoles que ella no va a cometer el error de Macri del gradualismo: lo propuesta económica y social es el shock, clásica receta neoliberal desde los años 80 en todo el mundo.
De hecho, imagina a Carlos Melconián como su ministro de Economía, que era quien en 2016 planteaba la línea del shock. Ante los empresarios Bullrich buscó también diferenciarse de Larreta: les dijo que ya no es tiempo para moderados porque hace falta un ajuste “rápido y disruptivo“.
“Hay que animarse a hacerlo. No hay lugar para dudas“, afirmó. Sin lugar para los tibios, fue su consigna ante los empresarios.
Vidal
La exgobernadora “orgullosamente bonaerense” dijo en su momento que no descarta ser candidata a presidenta en 2023. Y a fines del año reunió a todo su equipo, en un brindis de fin de año que dejó a todos con la idea de que 2022 será el momento de posicionarla.
Sin embargo, tiene un obstáculo en el camino: la causa de la Gestapo sigue sumando evidencias contra ella día a día. Vidal intentó dar por cerrado el tema, luego de diez días de silencio, brindando un reportaje sin repreguntas, pero los testimonios, las evidencias y el avance doble en el Poder Judicial y en el Legislativo no le dan tregua.
La ahora diputada porteña optó por ignorar el tema y concentrarse en su estrategia de levantar el perfil desde su cuenta de Twitter. Desde allí atacó al Gobierno por la inflación y emprendió una osada defensa del endeudamiento de Macri.
Pero al intentarlo, cientos de usuarios le salieron en contra, a corregir y señalar sus múltiples errores.
Macri
Luego del final con crisis económica de su Gobierno, el ex presidente quiere una revancha, su “segundo tiempo” -considerando su libro “Primer Tiempo”, donde hace un balance de su gestión.
Macri aún no confirma públicamente sus ambiciones. Por ahora, solo interrumpió sus vacaciones en el sur -en el exclusivo country Cumelén junto al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Rosenkrantz– para reunirse con legisladores del partido y dar muestras de que no está jubilado.