Santiago Caputo viajó a EEUU en medio de preocupaciones por la imagen negativa de Milei

Casa Blanca convocó a Santiago Caputo para conocer de primera mano la situación del gobierno de Javier Milei: Para EEUU fue una oportunidad para reforzar su agenda anti-China, mientras que para el asesor fue una posibilidad de demostrar su valor dentro del gobierno libertario.

en medio de los escándalos y aprovechó para reforzar su agenda anti-China. Para el asesor presidencial también fue una oportunidad

Santiago Caputo viajó esta semana a Washington convocado por la administración de Donald Trump, con el objetivo de brindar un diagnóstico de primera mano sobre la situación política, económica y financiera de la Argentina.

El viaje se produjo en un momento de alta tensión interna para el gobierno de Javier Milei, golpeado por el escándalo patrimonial que involucra al jefe de Gabinete Manuel Adorni y por una caída sostenida en la imagen del presidente.

La preocupación de la Casa Blanca por las perspectivas electorales del oficialismo de cara a 2027 fue uno de los principales motivos de la convocatoria.

En un momento en que su influencia en la política interna parecía debilitarse, el asesor volvió a activar el canal informal que lo conecta directamente con los círculos de poder republicanos, el mismo que según su entorno fue clave para concretar el encuentro entre Milei y Trump en la Casa Blanca en octubre del año pasado.

Al mismo tiempo, la visita le permitió a la administración estadounidense reforzar su agenda de contención de la influencia china en América del Sur, con la Argentina como uno de los países centrales de esa disputa geopolítica, en medio del repliegue del país norteamericano.

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Santiago Caputo estuvo en Washington

Caputo aterrizó el martes en Washington y emprendió el regreso a Buenos Aires a las pocas horas. Durante su estadía, mantuvo reuniones en el Departamento de Estado, la Casa Blanca y el Capitolio, donde dialogó con legisladores estadounidenses.

Lo acompañó Manuel Vidal, uno de sus colaboradores de mayor confianza y figura central en la construcción del vínculo entre el mileísmo y el ecosistema político republicano.

Desde el entorno del asesor describieron el viaje como una invitación institucional de alto nivel: “Lo convocó el Departamento de Estado a la Casa Blanca“, señalaron fuentes cercanas a Caputo. Según las mismas fuentes, en los encuentros “hablaron de la situación de Argentina y los conflictos en general” y negaron que se hubiera abordado el caso Adorni.

Entre los actos públicos, Caputo participó de una ceremonia en el octavo piso del Departamento de Estado, en el histórico Benjamin Franklin Room, uno de los salones más emblemáticos de la diplomacia estadounidense.

Allí, junto al embajador argentino Alec Oxenford, la Argentina fue distinguida por la Washington Foreign Law Society y por la Oficina del Asesor Legal del Departamento de Estado, conducida por Reed Rubinstein. Entre los presentes estuvo el subsecretario de Estado Christopher Landau.

Según distintas fuentes, los funcionarios estadounidenses querían conocer de primera mano el estado de la coalición gobernante, los acuerdos parlamentarios con la oposición y con los gobernadores, y las perspectivas electorales del oficialismo.

La preocupación de Washington apunta al impacto que el escándalo Adorni podría tener en la imagen de Milei y en su capacidad de lograr un segundo mandato, no por un interés particular en el ex vocero sino por las consecuencias políticas del caso.

Previamente, Caputo había estado ausente de la reunión de la mesa política del martes, el espacio donde habitualmente comparte decisiones estratégicas con Karina Milei, Diego Santilli, Patricia Bullrich, Martín Menem, Eduardo Menem e Ignacio Devitt.

La noticia de que se encontraba fuera del país fue confirmada por el diputado bonaerense Agustín Romo, dirigente de Las Fuerzas del Cielo y uno de los dirigentes más cercanos al asesor, quien publicó en X una nota periodística sobre el viaje con una sola palabra: “Verdadero“.

Cabe recordar que Vidal fue quien conectó al asesor con Leonardo Scatturice, empresario radicado en Estados Unidos cuya firma Tactic Global cumplió un papel central en la inserción del mileísmo en los círculos de la CPAC y del club privado de Trump en Palm Beach, Mar-a-Lago.

De ese mismo universo proviene Barry Bennett, veterano estratega republicano que oficia como uno de los principales nexos entre ambas administraciones. La cooperación entre los dos países también se refleja en el ámbito de la inteligencia.

En los últimos meses, la CIA y la SIDE intensificaron sus contactos institucionales, y la difusión de una fotografía del titular de la SIDE, Cristian Auguadra, junto al director de la CIA, John Ratcliffe, en la sede central de Langley, fue interpretada dentro del oficialismo como una señal de respaldo internacional al rediseño del sistema de inteligencia argentino.

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La presencia estadounidense en la Argentina

Más allá de la situación interna argentina, el viaje de Caputo se inscribió en una disputa geopolítica más amplia. En sus reuniones en la Casa Blanca y el Capitolio, los interlocutores estadounidenses plantearon su preocupación por el avance de China sobre los recursos estratégicos de la Argentina, en particular los minerales críticos.

El mandato explícito que Caputo llevó fue ratificar el alineamiento de Buenos Aires con la agenda de Washington en ese terreno. Los funcionarios de Trump mencionaron el denominado Corolario Trump a la Doctrina Monroe, los acuerdos bilaterales sobre minerales críticos y la iniciativa Escudo de las Américas como marcos de referencia para la relación bilateral.

El mensaje que el asesor trajo de regreso a Buenos Aires fue que Estados Unidos está dispuesto a respaldar la gestión de Milei, pero demanda información precisa sobre la gobernabilidad y la capacidad del gobierno de revertir su caída en la opinión pública manteniendo siempre la sumisión total a los intereses estadounidenses.

La visita de Caputo no es un hecho aislado sino parte de un proceso de acercamiento que se viene profundizando desde que el gobierno libertario asumió. En octubre de 2025, el propio Trump condicionó el apoyo de su administración al triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas, afirmando que no serían “generosos” si el gobierno perdía.

Días antes de esos comicios, el Tesoro de los Estados Unidos intervino en el mercado cambiario argentino con una operación estimada en hasta 500 millones de dólares, canalizada a través de los bancos JP Morgan y Citi, para contener la suba del dólar dentro de la banda de flotación acordada con el FMI.

En paralelo, el gobierno argentino firmó una serie de acuerdos que consolidaron la relación bilateral. En primer lugar, un instrumento marco para el suministro de minerales críticos, rubricado por el canciller Pablo Quirno en Washington junto a otros 50 países.

Luego, un tratado comercial bilateral con el representante de Comercio estadounidense Jamieson Greer que establece reducciones arancelarias asimétricas y compromisos regulatorios favorables a la potencia del norte.

La presencia física de Estados Unidos en el país también se hizo visible en el plano militar. El contraalmirante Mark A. Schafer, jefe del Comando de Operaciones Especiales Sur (SOCSOUTH), visitó la base naval de Puerto Belgrano en Coronel Rosales para supervisar ejercicios conjuntos entre ambas armadas, habilitados por Milei mediante un decreto que no pasó por el Congreso.

Dos buques de guerra norteamericanos, el portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Gridley, operaron en la Zona Económica Exclusiva argentina durante esas maniobras. El propio Milei subió al portaaviones para presenciar los ejercicios.

En el ámbito tecnológico y de datos, el presidente recibió en la Casa Rosada a Peter Thiel, fundador de Palantir Technologies, empresa de análisis de datos con contratos con agencias de inteligencia de varios países. El encuentro fue precedido por una reunión entre Thiel y el propio Caputo, quien coordina la SIDE.

El gobierno difundió solo una fotografía del encuentro sin revelar los temas tratados. Especialistas en privacidad y organizaciones de derechos digitales advirtieron sobre los riesgos que una eventual contratación de Palantir implicaría para los datos de los ciudadanos argentinos.

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