Seguridad, datos y vigilancia: ¿Qué hay detrás de la reunión reservada entre Milei y Peter Thiel?

El gobierno de Javier Milei solo publicó una fotografía del encuentro del presidente con el creador de Palantir en Casa Rosada, pero aunque no trascendió el temario, la visita encendió alarmas entre especialistas por los peligros que representa la empresa para la privacidad de los argentinos.

El presidente Javier Milei recibió en la Casa Rosada al empresario estadounidense Peter Thiel, fundador de la empresa de análisis de datos Palantir Technologies, en un encuentro del que el Gobierno solo difundió una fotografía oficial sin dar a conocer ningún detalle sobre los temas abordados.

La reunión fue antecedida por un encuentro entre Thiel y el asesor presidencial Santiago Caputo, figura que desde las sombras coordina el funcionamiento de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE).

La visita generó alarmas entre especialistas en privacidad, derechos digitales y organizaciones gremiales del sector tecnológico, que advierten sobre los riesgos que una eventual contratación de Palantir implicaría para la privacidad de los ciudadanos argentinos y para las instituciones democráticas del país.

Lo que se sabe de la reunión… Y lo que no

El encuentro entre Milei y Thiel tuvo lugar en el despacho presidencial de Balcarce 50 y contó con la participación del canciller Pablo Quirno, además de dos colaboradores del empresario: Matt Danzeisen, gestor de cartera de Thiel Capital, y Matías Van Thienen, socio de Founders Fund.

También estuvo presente el traductor presidencial Walter Kerr. La imagen oficial fue el único registro que el Gobierno decidió hacer público. No se informaron los temas abordados, ni si se discutió -publicamente- algún tipo de acuerdo.

La jornada estuvo marcada, además, por una restricción sin precedentes recientes: el Gobierno vedó el acceso de los periodistas acreditados a la Casa Rosada, una medida que no registra antecedentes claros en la historia reciente del país. El hermetismo oficial sobre la agenda de Thiel fue total.

Consultado por el canal Neura, Milei describió el encuentro como “maravilloso” entre “anarcocapitalistas” y precisó que el empresario “tiene intereses en el sector de agronegocios”.

También indicó que Thiel le preguntó “qué estábamos haciendo para crear las bases y lograr que el liberalismo se quedara más allá de mi gestión en la Presidencia”. Más allá de eso, el mandatario no brindó mayores detalles.

Días antes de la reunión en el despacho presidencial, Thiel había mantenido un encuentro con Caputo, en el que, según trascendió, se trataron temas vinculados al escenario internacional, el desarrollo tecnológico y el posicionamiento estratégico de Argentina.

De ese intercambio también participaron funcionarios y miembros de la comitiva del empresario. Caputo, que no ostenta un cargo formal de jerarquía visible, pero ejerce influencia directa sobre la SIDE, publicó luego en su cuenta de X que “Argentina necesita dar un salto cuántico en materia de seguridad nacional”, aunque sin precisar si esto se relacionaba con Palantir.

No es la primera vez que Thiel visita al gobierno de Milei. En febrero de 2024, estuvo por primera vez en la Casa Rosada de la mano de quien luego se convertiría en embajador en Estados Unidos, Alec Oxenford, quien publicó en X que el empresario estaba impresionado por las ideas del mandatario.

En mayo de ese mismo año, Thiel volvió al país y se cruzó con Milei en el foro anual del Milken Institute en Los Ángeles, donde el presidente ofreció públicamente los recursos naturales argentinos (litio, plata, oro y cobre) a potenciales inversores. Esta visita es la tercera.

Durante su estadía, se instaló en el país junto a su esposo, sus hijos y un equipo de colaboradores, y adquirió una mansión en el barrio porteño de Barrio Parque de aproximadamente 1.600 metros cuadrados por alrededor de 12 millones de dólares. Además, según trascendió, evalúa la compra de campos en la Patagonia.

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Quién es Thiel y qué hace Palantir

Peter Thiel tiene 58 años, nació en Frankfurt y fue criado entre Estados Unidos y Namibia. Es una de las figuras más influyentes del ecosistema tecnológico global. En 1998 cofundó PayPal junto a Elon Musk, y en 2003 fundó Palantir Technologies con respaldo inicial de la CIA.

También fue el primer inversor externo de Facebook, con una apuesta inicial de 500.000 dólares. Su fortuna se estima en torno a los 30.000 millones de dólares según algunas fuentes, y en 81.100 millones según otras.

Es uno de los referentes más conocidos del capital de riesgo en Silicon Valley y parte del grupo conocido como la “PayPal Mafia”, que incluye a empresarios que fundaron o financiaron compañías como SpaceX, Tesla, LinkedIn y YouTube.

Thiel no oculta sus posicionamientos ideológicos. Ha respaldado abiertamente a Donald Trump desde 2016 y el vicepresidente JD Vance fue uno de sus socios. Se declara cercano al ideario libertario y ha sostenido que la innovación tecnológica debe imponerse sobre las estructuras políticas y democráticas tradicionales.

Palantir Technologies fue fundada en 2003 y hoy tiene un valor de mercado de 350.000 millones de dólares. Su nombre proviene de la saga de El Señor de los Anillos: los palantir son piedras que permiten ver a través del tiempo y el espacio, pero que también corrompen a quienes las utilizan.

La empresa se especializa en el análisis de grandes volúmenes de datos y tiene contratos con el Pentágono, la CIA, el FBI, la NSA y otros organismos de seguridad. En 2025 obtuvo un contrato de 10.000 millones de dólares con el Ejército estadounidense para centralizar el manejo de software y datos hasta al menos 2035.

También desarrolló herramientas para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, orientadas al rastreo y localización de migrantes. Distintos medios y organizaciones de derechos humanos han señalado, además, que la empresa colabora con las fuerzas israelíes en operaciones en Gaza.

Qué podría significar esto para Argentina

Hasta el momento no existe confirmación oficial de ningún acuerdo entre el Estado argentino y Palantir. Sin embargo, especialistas advierten que una serie de decisiones adoptadas por el Gobierno en los últimos meses configuran un escenario que facilitaría ese desembarco.

En julio de 2024, el Ministerio de Seguridad creó la Unidad de Inteligencia Artificial Aplicada a la Seguridad (UIAAS), orientada al procesamiento masivo de datos mediante inteligencia artificial.

En enero de 2026 se promulgó el DNU 941/2026, que reformó la Ley de Inteligencia Nacional: amplió las obligaciones de los organismos públicos de producir y facilitar datos al sistema de inteligencia y creó la Agencia Federal de Ciberinteligencia.

Paralelamente, el jefe de Gabinete Manuel Adorni pasó a tener injerencia sobre el SINTyS, el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social, que coordina el intercambio de datos entre más de un centenar de organismos y concentra información patrimonial, tributaria y social de todas las personas físicas y jurídicas del país.

En el plano internacional, en febrero de 2026 Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo que incluye el reconocimiento de ese país como “jurisdicción adecuada” en materia de protección de datos personales, lo que habilita la transferencia de información sin barreras legales adicionales hacia empresas radicadas en territorio estadounidense.

La investigadora Valeria Di Croce explicó que lo que Palantir ofrece a los gobiernos son herramientas para cruzar bases de datos de distintos organismos (como ANSES, Migraciones, servicios de inteligencia o el Ministerio de Defensa) con información de redes sociales, y que se trata de la única empresa con esa capacidad.

Señaló también que los recursos naturales y energéticos argentinos (litio, cobre, tierras raras) resultan estratégicos para las necesidades operativas de estas empresas, que requieren grandes cantidades de energía para sostener sus centros de datos.

El abogado especialista en privacidad Ariel Garbarz advirtió que Palantir “no vende tornillos ni caramelos”, sino “cruce masivo de datos, vigilancia, perfilado y poder“, y que una herramienta de ese tipo podría terminar siendo utilizada “para vigilar, clasificar y apretar ciudadanos, opositores, migrantes, pobres y cualquiera que moleste al poder de turno”.

En la misma dirección, Manuel Tufró, director del área de Justicia y Seguridad del CELS, señaló que “con la excusa de la persecución del delito, se montan estructuras que son en realidad de persecución política” y que ninguna de estas decisiones pasa por el Congreso.

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La alarma de la Asociación Gremial de Computación

La Asociación Gremial de Computación (AGC) emitió un comunicado en el que califica a Palantir como “una amenaza para la democracia” y acusa al Gobierno de haberle abierto la puerta mediante el DNU 941.

El documento sostiene que no se trata de una simple contratación tecnológica, sino de la instalación de lo que el gremio denomina una “cosmovisión” de vigilancia y control social de carácter privado.

El gremio recuerda que la empresa participó en la confección de listas de objetivos militares en conflictos internacionales, y señala que su CEO, Alex Karp, ha declarado públicamente que disfruta de “matar a sus enemigos” y ha defendido genocidios. Sobre Thiel, indica que califica de “Anticristo” a quienes abogan por un uso ético de la inteligencia artificial.

El texto también apunta al manifiesto público de Palantir, que incluye un llamado explícito al rearme de Alemania y Japón y al fin del pacifismo japonés, lo que implicaría deshacer uno de los pilares del orden de seguridad establecido tras la Segunda Guerra Mundial.

El gremio advierte que se trata de una empresa privada que propone subvertir estructuras geopolíticas sin rendir cuentas a ningún electorado.

En cuanto a la situación local, la AGC sostiene que el DNU 941 crea exactamente el marco que Palantir necesita: integración masiva de datos, análisis predictivo mediante inteligencia artificial y automatización de decisiones.

Y alerta sobre un riesgo específico vinculado a los procesos electorales: la posibilidad de que capacidades como el microtargeting y el análisis de padrones sean utilizadas para influir en elecciones.

“La soberanía electoral es inseparable de la soberanía digital: un país que no controla sus datos no controla sus elecciones“, concluye el comunicado, que exige además que todos los gobiernos que utilizan software de Palantir comiencen a desinstalarlo de inmediato.

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