Juraron los 127 diputados electos en las últimas elecciones durante la sesión en la que Martín Menem se quedó con la presidencia de la Cámara y el PRO reflotó su alianza con la UCR para frustrarle una vicepresidencia a Provincias Unidas.
Este miércoles juraron los 127 diputados electos en las elecciones del 26 de octubre, en una sesión en la que Martín Menem logró retener la presidencia de la Cámara de Diputados y Mauricio Macri reflotó la alianza con la UCR, que le permitió frustrarle una vicepresidencia a Provincias Unidas.
La jornada estuvo marcada por negociaciones de último momento, traiciones y acuerdos por lo bajo, lo que anticipa cómo será la dinámica del próximo periodo legislativo, en el que el gobierno de Javier Milei apostará a dividir y enfrentar a la oposición.
Menem reelecto y con las llaves de las comisiones
El diputado riojano fue reelecto como presidente de la Cámara baja, con el respaldo de La Libertad Avanza, Provincias Unidas, Innovación Federal, Coalición Cívica, PRO, la UCR, Producción y Trabajo, MID, Independencia, Elijo Catamarca, y los monobloques de Adelante Buenos Aires y Por Santa Cruz. El peronismo de Unión por la Patria y la izquierda se abstuvieron.
La mesa de autoridades quedó completada con Cecilia Moreau (Unión por la Patria) como vicepresidenta primera y el saliente Ministro de Defensa Luis Petri (La Libertad Avanza) como vicepresidente segundo.
La designación de Petri fue impulsada por Patricia Bullrich (ya exministra de Seguridad y Senadora electa), quien pidió por él en la reunión que mantuvo con Menem y Karina Milei hace un mes, cuando cerró su pase para ser jefa del bloque del Senado.
La vicepresidencia tercera quedó vacante debido a una disputa entre Provincias Unidas y el interbloque conformado por PRO, UCR y otros aliados, ambos con 22 diputados. El macrista Javier Sánchez Wrba propuso dejar el puesto vacante y encontró apoyo de Silvana Giudici, la ex-PRO que se sumó a La Libertad Avanza.
El mayor triunfo de Menem fue conseguir que el cuerpo lo facultara para distribuir las vocalías de las comisiones como considere conveniente. El jefe de la bancada peronista, Germán Martínez, pidió que aplique el sistema D’hont para repartir los miembros de las comisiones, pero nadie lo acompañó.
La noche previa a la sesión, los líderes de diferentes bloques de la oposición habían acordado no concederle las facultades delegadas a Menem para el armado de las comisiones. Lo acusan de haberse manejado a discrecionalidad y en perjuicio del grueso de las bancadas.
Ese pacto lo habían sellado, entre otros, el PRO, la UCR, la Coalición Cívica, Provincias Unidas y Encuentro Federal. Sin embargo, cuando el tema se sometió a votación, el bloque de la UCR y del PRO rompieron ese pacto y votaron en favor de las facultades a Menem.
A mano alzada se votó una moción de Gabriel Bornoroni, jefe del bloque de LLA, para darle al riojano las atribuciones. Sólo deberá tener en cuenta la proporción de cada fuerza, como indica el reglamento. Con la lapicera en su poder, Menem puede garantizarse aliados para la definición de las comisiones sensibles hasta el final del mandato de Javier Milei.
El riojano lo usará en los próximos días, cuando envíe la conformación de las comisiones de Presupuesto y Legislación Penal, para debatir la ley de leyes y el proyecto de inocencia fiscal. Milei quiere que estén sancionados antes de fin de año y serán clave los aliados que pueda conseguir.
La bancada violeta quedó con 95 miembros y Unión por la Patria con 93, convirtiéndose los libertarios en la primera minoría. Fueron decisivos los últimos pases del PRO y del entrerriano que responde a Rogelio Frigerio, Francisco Morchio.

Macri reflotó la alianza entre PRO y UCR
Mauricio Macri se mantuvo expectante de la sesión preparatoria y logró retomar una alianza con la UCR que recuerda a lo que fue Juntos por el Cambio. También sumó a exlibertarios y a los representantes de Santa Cruz.
Una muestra de lo desordenado de la situción es que el interbloque se terminó de gestionar durante la jura, aunque las conversaciones habían comenzado el martes, entre Cristian Ritondo (jefe del PRO) y su nueva colega, la radical Pamela Verasay.
El interbloque de los ex-Juntos por el Cambio quedó conformado por el PRO con 12 miembros, el MID con la dupla que el año pasado se fue de La Libertad Avanza (Oscar Zago y Eduardo Falcone), Karina Banfi con su nuevo monobloque, José Garrido de Por Santa Cruz y la UCR con seis votos. En total suman 22 miembros.
En el Gobierno trabajaron para reducir a Provincias Unidas y lograron que el gobernador de Santa Cruz, Claudio Vidal, no sumara a Garrido al bloque de los gobernadores, sino que finalmente firmó como parte del interbloque con los ex-cambiemitas. Es que a Garrido lo contaban, al menos hasta el martes, dentro de Provincias Unidas.
Podría haber sido triunfo completo de la nueva asociación si se hubiera sumado la dupla de la Coalición Cívica, que responde a Elisa Carrió y finalmente se plegó a Provincias Unidas. Verasay hizo un fallido intento por sumar a la dupla lilita.
Sea como fuere, entre ambos interbloques hubo empate en 22, pero la bancada de los gobernadores pidió la vicepresidencia tercera, porque consideró que gana el duelo de los bloques puros, con 18 propios frente a los 12 del PRO.
Más allá de esto, Macri estuvo muy activo con la negociación. Tanto, que el lunes llamó a la madrugada a Sergio Capozzi, para pedirle que no abandonara el PRO y se vaya a Provincias Unidas. No lo logró.
El expresidente está furioso con La Libertad Avanza por haberle quitado miembros de su bancada, la mayoría cercanos a Patricia Bullrich. Esa migración (liderada por Damián Arabia) llegó después de que el expresidente dijera que estaba dispuesto a tener un candidato del PRO en 2027, un desafío a Casa Rosada.
Entre tanto, la UCR quedará con una bancada de tan solo seis radicales, la más chica de la historia del partido centenario. Karina Banfi abandonó el bloque después de perder la disputa por la presidencia contra Verasay, impulsada por el gobernador mendocino Alfredo Cornejo.
Además de Verasay, integrarán el bloque radical el correntino Diógenes González, ministro de Desarrollo del gobierno de Gustavo Valdés hasta el martes, el entrerriano Darío Schneider, los chaqueños Gerardo Cipollini y Guillermo Agüero y el mendocino Lisandro Nieri.
Juras, insultos, provocaciones y abucheos
El momento de las juras quedó en manos de Gerardo Cipollini. Por tradición, hasta tanto el cuerpo no elige al presidente, las sesiones quedan en manos del legislador de mayor edad. La ceremonia estuvo marcada por insultos, provocaciones y abucheos, todos observados desde el palco por el Presidente Javier Milei.
El primero en jurar fue Nicolás del Caño. Apenas dijo que juraba “por los jubilados”, fue abucheado y silbado por los libertarios, defensores de los operativos del Ministerio de Seguridad. Del Caño no se quedó callado y, a los gritos, arremetió contra Bullrich: “Le pegan a los jubilados”. Cipollini debió pedir orden.
Hubo varias juras por Cristina Kirchner, por ejemplo, la de la kirchnerista Teresa García: “Juro por la libertad de Cristina”. Lo propio hizo su compañera de bloque, Vanesa Siley: “Por la inocencia de Cristina Kirchner”.
Juan Grabois, también de Unión por la Patria, optó por tirarles besos a los libertarios, luego le hizo La V de la victoria a Milei y hasta le hizo el gesto de aspirar cocaína a la bancada oficialista, en alusión a los escándalos de José Luis Espert y Lorena Villaverde, ambos cuestionados por sus vínculos con el narcotráfico.
“Viejo asesino“, le gritaron desde las filas libertarias a Jorge Taiana (como hacían con Bullrich, a quien cuestionaban por su pasado montonero antes de que se pasara al oficialismo). La dupla más abucheada fue la de los porteños Myriam Bregman y Martín Lousteau.
El economista se las devolvió con sutileza. Entre sonrisas, les hizo el “tres” con la mano a los libertarios, una clara alusión al presunto sobreprecio que cobraba Karina Milei a los laboratorios a cambio de contratos con el Estado.
