La Iglesia reclamó al gobierno de Javier Milei por el ajuste en el área de discapacidad y remarcó que “hay incumplimientos de la ley vigente” tras la reunión que había convocado el Ministerio de Salud para desactivar los reclamos antes de la visita del Papa.
La Iglesia cuestionó al Gobierno de Javier Milei tras la reunión que la Casa Rosada había convocado en un intento por contener las críticas antes de la visita del papa León XIV. La coordinadora de la Mesa de Discapacidad de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), María Baya Casal, valoró el diálogo, pero advirtió que debe traducirse en hechos:
“Es un gesto, pero los gestos solos no alcanzan. Los gestos se traducen en realidades”.
El encuentro se realizó este lunes en el Ministerio de Salud que conduce Mario Lugones, a partir de una invitación del Gobierno nacional. Según informó la CEA, el propósito era dialogar sobre la realidad de las personas con discapacidad, sus familias y las instituciones que trabajan por su cuidado, acompañamiento e inclusión.
Por el Ejecutivo participó Roberto Olivieri Pinto, jefe de Gabinete de la cartera sanitaria, junto con otros funcionarios del área. El ministro Lugones no estuvo presente. La delegación de la Iglesia estuvo integrada por el secretario general de la CEA, monseñor Raúl Pizarro; el secretario ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, Fernando Barilatti; el padre Aníbal Quevedo, consejero de la Obra Don Orione; y la propia Baya Casal.
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“De buenas intenciones está hecho el camino del infierno”
Al término de la reunión, la representante de la CEA completó su advertencia con un refrán: “Los gestos no alcanzan, como dice el dicho: ‘De buenas intenciones está hecho el camino del infierno'”.
Baya Casal explicó que el encuentro abrió un canal de comunicación: “Se abre un espacio de diálogo entre la CEA, el área de discapacidad, y Salud. Quedamos en una próxima reunión. Nos gustaría que hubiera más referentes, fue un planteo que se hizo. Es un camino que recién empieza”.
Sobre el contenido de la reunión, detalló: “Llevamos un escrito con nuestras inquietudes, se habló sobre eso, se plantearon posibles soluciones, caminos de rectificar o ratificar algunos actos. Fue la primera reunión, a la que fuimos invitados, se abre un espacio al que debemos apostar. Nos llevamos tareas para hacer, pasar en limpio algunos datos para poder entregar”.
El principal reclamo estuvo vinculado con el cumplimiento de la Ley de Emergencia en Discapacidad. “Hay incumplimientos de la ley vigente, de emergencia, que son reales, el Gobierno los acepta. Es una ley que no se cumple en su totalidad. Lo que se debe comprometer a pagar el Gobierno son compensaciones, actualizaciones del 2023 al 2025, esa sería la deuda actual”, afirmó.
Respecto de la visita del Pontífice, la coordinadora la definió como “un gesto concreto donde la sociedad debe mirar y prestar atención” y consideró que puede generar mayor atención sobre la situación del sector. Aclaró, no obstante, que el viaje del Papa no fue un tema puntual de la reunión con los funcionarios.
La Mesa de Discapacidad fue constituida hace poco por la CEA y reúne a representantes de Pastoral Social, Pastoral de la Salud y Cáritas. Según la Iglesia, su objetivo es “fortalecer el acompañamiento de la Iglesia a las personas con discapacidad, sus familias y las instituciones que las asisten”.
Ambas partes acordaron mantener un nuevo encuentro. Antes de él, la delegación eclesiástica deberá ordenar la información pendiente para presentarla ante los funcionarios.

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Control de daños antes de la visita papal
La convocatoria del Gobierno se produjo en la previa de la llegada de León XIV al país. El Papa tiene previsto visitar el 9 de noviembre el Cottolengo Don Orione, en Claypole, un centro dedicado a la atención de personas con discapacidad afectado por las políticas de ajuste aplicadas por el Ejecutivo sobre el sector.
La invitación respondió a la intención de la Casa Rosada de amortiguar el impacto político y desactivar el conflicto ante la posibilidad de que el mensaje papal terminara afectando al Gobierno por su política de recortes, una suerte de plan de contingencia frente a la visita.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, ya había tomado posición durante la misa central de la Peregrinación a Luján. Allí llamó a “estar más unidos que nunca” y pidió terminar con la intolerancia, la indiferencia y el odio.
Convocó a ser “artesanos de la fraternidad” y a llevar el “abrazo de María” a los abuelos, a las personas con discapacidad, a quienes no tienen trabajo, a quienes duermen en la calle y a los adolescentes afectados por las drogas. Afirmó además que “si la Virgen de Luján nos abraza, es imposible mirar al otro con desprecio”.
Un día antes, durante una misa en la Catedral Metropolitana, el arzobispo había descrito el panorama que encontrará el Pontífice al llegar al país: “Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta”.
En esa ocasión advirtió que la descalificación y la intolerancia están a la orden del día, y que el Papa verá a muchos hermanos que la están pasando mal, con personas en situación de pobreza desde hace años.
Tras esas declaraciones el Ministerio de Salud convocó a la Conferencia Episcopal para abrir una mesa de diálogo sobre la discapacidad. La convocatoria también se dio en medio de un cambio de autoridades en el área de Discapacidad, que se encuentra sin conducción tras el accidente de su flamante secretario, Pablo Di Liscia.
