El gobierno intenta responsabilizar al kirchnerismo por la filtración de audios, pero puertas adentro sospecha de los propios

Aunque el Gobierno de Javier Milei pretende desviar la atención del escándalo de coimas en ANDIS intentando instalar que las filtraciones de audios fueron parte de una supuesta “operación de inteligencia ilegal” del kirchnerismo, lo cierto es que puertas adentro sospecha de quienes hasta hace poco eran sus aliados.

El escándalo por la difusión de audios correspondientes a funcionarios del Gobierno de Javier Milei no solo destapó un escándalo de corrupción en la Agenda Nacional de Discapacidad (ANDIS), sino que amenaza con dejar expuesta a una de las figuras más importantes de Casa Rosada: La Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei.

La hermana del Presidente ya había sido señalada como la responsable de recibir coimas para facilitar reuniones con su hermano y negociar los acuerdos relacionados con la estafa de $LIBRA. Sin embargo, ahora se enfrenta a la posibilidad de que la filtración de grabaciones con su voz dé lugar a un nuevo escándalo.

Es por esto que La Libertad Avanza activó todos sus mecanismos de defensa para evitar la difusión de audios, o bien, desviar la atención de las sospechas de corrupción en las que se vio envuelta la funcionaria.

Esto derivó en la presentación de una denuncia ante la justicia aludiendo a una supuesta “operación de inteligencia ilegal”, con la que logró que un juez dictara una cautelar que prohíbe la difusión de grabaciones con la voz de Karina Milei en medios argentinos.

En paralelo, el Presidente y sus funcionarios intentaron correr el foco de atención culpando al kirchnerismo, al periodismo, al chavismo e incluso a “espías rusos”, en lo que presentaron como un intento de desestabilizar al gobierno antes de las elecciones.

Sin embargo, y más allá de las acusaciones descabelladas que hace públicamente, puertas adentro el gobierno sospecha que las grabaciones fueron realizadas por quienes hasta hace poco eran sus aliados.

Victimización y acusaciones descabelladas para tapar el escándalo

Quienes inauguraron la línea oficial fueron los Menem. Cabe recordar que Eduardo “Lule” Menem había sido mencionado por el extitular de ANDIS, Diego Spagnuolo, como uno de los responsables de organizar el presunto esquema de coimas con la droguería Suizo Argentina.

Así, poco después de que se difundieran aquellos audios, tanto él como Martín Menem (presidente de la Cámara de Diputados) se expresaron públicamente con la misma línea argumental. “No puedo hablar ni aseverar nada acerca de la autenticidad o no de los audios que circulan”, fue la frase que ambos utilizaron, “pero si puedo asegurar la falsedad de su contenido”.

Ahora el Presidente de la Cámara de Diputados se encargó de inaugurar la nueva línea argumental del oficialismo. Según él, el audio “en el hipotético caso de que fuera real”, “pareciera haber sido grabado de manera ilegal en la Presidencia de la Cámara de Diputados”.

“La presunta grabación ilegal y difusión de conversaciones privadas en el ejercicio de nuestra función pública es evidentemente un intento deliberado de desestabilización en el marco del proceso electoral”, agregó.

Luego, apelando a su narrativa usual, indicó que “el tren fantasma no soporta que un gobierno elegido por mandato popular avance contra sus privilegios, y por eso recurre a operaciones de inteligencia ilegal y campañas de difamación“.

Luego el propio Milei compartió la publicación, comentando que “a cada paso sigue quedando en claro la red de espionaje ilegal de la que un grupo de periodistas ha sido parte. Estos espías que se disfrazan de ‘periodistas’ quieren desviar la atención del tema real“. “No están por encima de la ley. Se creen impunes y no lo son”, completó. Fin”.

Adorni, en tanto, subrayó: “Hicieron espionaje político y lo ocultaron todo durante meses para difundirlo en plena campaña electoral. La diferencia es clara: nosotros nos reunimos para construir, ellos espían para desestabilizar. Fin”.

La línea argumental no deja de llamar la atención. Por un lado, el propio Menem indicó que se trata de grabaciones que se habían tomado durante “encuentros se realizan periódicamente para coordinar la labor parlamentaria”. Sin embargo, luego puso en duda que las grabaciones fueran reales.

Lo cierto es que Milei y sus funcionarios evitaron expresarse sobre el contenido de los audios filtrados, particularmente de aquellos que tienen como protagonista a Spagnuolo. De ellos, el presidente se limitó a calificar al extitular de ANDIS de “mentiroso“, aunque la propia auditoría interna del gobierno reveló sobreprecios en la organización.

Desesperado, el Gobierno de Milei acudió a la justicia para impedir la difusión de audios de Karina Milei

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Las teorías conspirativas de Patricia Bullrich

Sin embargo, quien profundizó con mayor intensidad la línea argumental del gobierno fue la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, quien no solo fue la encargada de presentar la denuncia que frenó la difusión de audios en el país, sino que lanzó una serie de descabelladas acusaciones.

“Estamos ante una de las operaciones de espionaje ilegal más peligrosas de la historia, comandada por el kirchnerismo“, lanzó a través de sus redes sociales la exfuncionaria de Mauricio Macri.

Sin presentar prueba alguna sobre el supuesto involucramiento del espacio en las filtraciones, aseguró que “la Casa de Gobierno y la presidencia de la Cámara de Diputados habrían sido infiltradas con grabaciones clandestinas, guardadas en silencio durante más de un año y difundidas ahora como un misil político en plena campaña electoral”.

Según la funcionaria, se trató de “un ataque directo a la democracia argentina” e incluso comparó el caso con el de Santiago Maldonado, manifestante desaparecido durante un operativo de las fuerzas federales, cuyo cuerpo apareció varias semanas después en el Río Chubut.

A dos meses de una elección nos inventaron un muerto“, aseguró, “pasamos 82 días bajo una de las mentiras más brutales que se recuerden en democracia. Hoy los mismos que aquella vez están repitiendo el mismo libreto”.

En este contexto, acusó al kirchnerismo de operar “desde las cloacas de la inteligencia ilegal con vínculos extranjeros”, y aseguró que esta vez “llegaron más lejos que nunca, espiando en la propia Casa Rosada y en el Congreso de la Nación”.

“Los que difunden material ilegal no están informando, están operando y desinformando“, agregó en referencia a los medios de comunicación, “esa conducta es real malicia, ya lo dijo la Corte Suprema”. La funcionaria ni siquiera mencionó a Spagnuolo o el presunto entramado de corrupción denunciado.

Sin embargo en una entrevista televisiva denunció que la filtración estuvo relacionada con “personas ligadas a servicios de inteligencia rusos” y comentó que podría haber “incidencia de Venezuela” para concretar esta “impresionante maniobra de inteligencia“.

Como era de esperar, no presentó pruebas para sostener sus argumentos, aunque sus acusaciones tuvieron un impacto directo en las relaciones diplomáticas con la República Federal de Rusia, y es que la embajada de dicho país lamentó ser el chivo expiatorio del oficialismo.

En un comunicado, Rusia sostuvo que “lamentamos observar que en el contexto de otro escándalo político interno de gran repercusión mediática nuestro país vuelve a ser mencionado de forma negativa”.

“Se han expresado públicamente algunas suposiciones sobre la posible grabación de conversaciones telefónicas en Casa Rosada por servicios de inteligencia rusos (y venezolanos), supuestamente con el objetivo de desestabilizar al Gobierno”, continuaron, “no se han aportado ningunas pruebas al respecto”.

Rechazamos categóricamente estas acusaciones, considerándolas infundadas y falsas. El deseo de ver ‘espías rusos’ en cada esquina es irracional y destructivo”, agregaron. Para colmo, la situación se produce a pocas semanas del 140° aniversario de las relaciones diplomáticas entre Argentina y Rusia.

“El próximo mes de octubre, deseamos celebrar juntos el 140º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas ruso-argentinas con en este espíritu, y no bajo la influencia de una historia de espionaje ficticia“, comentaron.

No fueron los únicos señalados por la Ministra. En su denuncia (presentada por Fernando Soto, director Nacional de Normativa y Enlace Judicial del Ministerio), Bullrich incluso afirmó que Claudio “Chiqui” Tapia es parte del supuesto complot para “derrocar” al gobierno.

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Puertas adentro, el gobierno sospecha de los propios

Sin embargo, aunque el oficialismo insiste en instalar la hipótesis de una conspiración externa, todo indica que los audios que comprometen a Karina Milei y a exfuncionarios como Diego Spagnuolo surgieron de la propia interna que atraviesa La Libertad Avanza.

Es que, como el propio Martín Menem confirmó, se trata de grabaciones correspondientes a reuniones a las que solo asisten representantes del oficialismo y sus aliados. Sea como fuere, la difusión aumentó notablemente el nivel de paranoia entre los libertarios.

Según trascendió, el presidente de la Cámara de Diputados no descarta que haya micrófonos en su despacho, aunque sus sospechas no apuntan al kirchnerismo, sino a los exaliados que rompieron el bloque para formar la bancada “Coherencia”.

Puntualmente, sospecha de la diputada Marcela Pagano, quien -a su vez- acusa de las filtraciones al secretario de Asuntos Estratégicos, José Luis Vila, un funcionario de Guillermo Francos. Durante la última visita del jefe de Gabinete al Congreso, la legisladora pidió explicaciones sobre la presencia de agentes de inteligencia en la Jefatura de Gabinete.

En cuanto a las sospechas de Menem, cabe recordar que la pareja de la exlibertaria es Franco Bindi, con historia en los servicios de inteligencia. Aunque el riojano también sospecha que espían a sus empleados.

Es que el último audio difundido con la voz de Karina dice “yo le creo a Martín”, en lo que sería una reunión de bloque antes de la ruptura de la bancada (cuando salieron Pagano, Carlos D’Alessandro, Lourdes Arrieta y Gerardo González).

No sería la primera vez que este grupo es responsable de hacer públicas las conversaciones internas. “Ya se filtraron conversaciones del bloque, se filtraron diálogos cuando se hizo la visita a Ezeiza y ahora salen estos audios. Desde 2023 no están escuchando, acumularon audios y los están tirando ahora”, sospechan cerca de Menem.

Por su parte, Pagano envió una nota a la bicameral de fiscalización de organismos de inteligencia para investigar si Vila no oficia de agente encubierto en la Casa Rosada. No es único del que sospecha, también trabajan bajo la órbita de Francos Víctor Hugo Armellino, Jimena Honor, Santiago Carro y Jorge Kurt Dreyssig. Todos relacionados con el mundo del espionaje.

Además, la legiladora retrucó ante las sospechas que “la única que grababa conversaciones era Lilia Lemoine”, excompañera de la bancada libertaria. “No soy yo quien inventa campaña de humo para que se deje de hablar del choreo“, agregó.

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