Javier Milei visitó Bahía Blanca con una agenda oficial mínima y un encuentro con sus militantes, aunque sin anuncios para la ciudad. Ya son tres sus visitas como presidente, pero los reclamos de los bahienses siguen sin respuesta. Más allá de las fotos: ¿qué hizo el libertario por Bahía Blanca?
Las visitas de Milei a Bahía Blanca
El viernes 18 de septiembre, Javier Milei llegó a Bahía Blanca acompañado por su jefe de Gabinete, Diego Santilli (uno de los nombres que suena como posible candidato a gobernador por La Libertad Avanza); Sebastián Pareja, titular del partido y armador a nivel provincial; y su hermana y Secretaria General, Karina Milei.
La actividad oficial que justificó el viaje fue una visita al puerto para recorrer la Compañía Mega SA, que recientemente adhirió al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Esa fue toda la extensión de la agenda oficial, pero la visita también funcionó como puntapié inicial de la campaña bonaerense, y que sirvió para que el libertario se muestre junto a militantes libertarios en el hotel Land Plaza.
Fue la tercera vez que Milei pisó la ciudad desde que es presidente. Antes ya había venido dos veces durante la campaña de 2023, en caravanas que compartió con los entonces candidatos Oscar Liberman y Carolina Píparo, quien tuvo una relación sinuosa con el libertario, que incluyó una ruptura, una reconciliación y, más recientemente, su designación en el directorio del Banco Nación.
En aquel momento las caravanas eran todo risas, porque Milei venía bien posicionado para convertirse en presidente y terminó cosechando muy buenos resultados en la ciudad. Distinta fue su primera visita como mandatario, en diciembre de 2023.
En aquella oportunidad la ciudad había sufrido un temporal brutal, con vientos de más de 150 kilómetros por hora que arrancaron árboles, voltearon postes de servicios, dañaron miles de hogares y causaron 13 fallecimientos. Recién asumido, Milei reunió a buena parte de su gabinete, viajó a Bahía Blanca y se disfrazó de militar para darle su apoyo a los vecinos.
También, participó en una reunión junto al intendente Federico Susbielles y el gobernador Axel Kicillof. La situación permitía ilusionarse con la posibilidad de que las diferencias ideológicas quedaran de lado para ayudar a la ciudad, pero lo único que quedó de aquel espectáculo fue una frase: “Ustedes van a poder lograr resolver esta situación de la mejor manera posible, con los recursos existentes”.
Su segunda visita fue incluso peor. El contexto fue la inundación de marzo de 2025, que dejó un saldo de 18 personas fallecidas, más de 1.400 evacuados y pérdidas materiales multimillonarias. Desde el municipio habían estimado que la reconstrucción requeriría alrededor de 400 millones de dólares solo para infraestructura.
Milei se limitó a retuitear publicaciones alusivas a la inundación durante cinco días, antes de finalmente decidirse a visitar la ciudad. Esa vez ni siquiera quiso exponerse a los vecinos o a los medios: viajó de sorpresa, no dio declaraciones, se reunió con Susbielles y se fue.
La ayuda que envió a la ciudad también fue limitada y se fue desdibujando después de los anuncios iniciales. Un ejemplo es el subsidio SUR, anunciado en su momento por los entonces ministros Patricia Bullrich y Luis Petri.
Además de los problemas, retrasos y rechazos para quienes pidieron la ayuda, terminaron concretándose menos de 37 mil pagos: el gobierno había comprometido inicialmente 200 mil millones de pesos, pero terminó pagando solo 80 mil millones. El resto no se ejecutó.
Como si esto fuera poco, Milei también vetó la Ley de Emergencia que había aprobado el Congreso y que habría permitido que llegara la totalidad de los fondos.
Bahía Blanca en la agenda de Milei
Más allá de las visitas y las fotos, vale preguntarse qué lugar ocupa la ciudad de Bahía Blanca en el modelo de Javier Milei. Uno supondría que la ciudad desbordaría de inversiones gracias a él (y un poco es lo que quiso transmitir con esta última visita), pero la realidad es que, si es por lo que efectivamente hizo, sus acciones causaron más daño que otra cosa.
En cuanto llegó a Casa Rosada, una de sus primeras decisiones fue paralizar la obra pública, lo que derivó en que se frenaran completamente los trabajos en la autopista Paso Urbano. El sector fue abandonado por completo y no hay ninguna señal de que el Gobierno nacional tenga plan de retomar los trabajos: la obra ni siquiera figura en el Presupuesto 2027. El estado de deterioro es tal que obligó al municipio a buscar financiamiento alternativo para encarar reparaciones básicas en la calzada.
Como si esto fuera poco, el presidente también se encargó de ahuyentar inversiones. Es el caso del megaproyecto para construir una planta de GNL en el puerto de Bahía Blanca. Las gestiones para avanzar con la iniciativa habían arrancado en 2014, cuando el actual gobernador Axel Kicillof integraba el directorio de YPF y, desde esa posición, inició el diálogo con la petrolera estatal malaya Petronas.
Esto llevó a la firma de un memorándum de entendimiento para avanzar con el proyecto, en lo que fue el anuncio oficial del proyecto en 2022. Todo iba bastante encaminado hasta que cambiaron las autoridades nacionales y, en paralelo, las de YPF. En 2024, Milei tomó al proyecto de rehén en medio de su pelea con Kicillof por la aplicación del RIGI.
El libertario incluso blanqueó en una entrevista que la provincia de Buenos Aires no iba a quedarse con el proyecto: “En Buenos Aires tenés al lastre de Kicillof, que es un expropiador serial. ¿Le van a confiar a un comunista? Si hubiera querido hacer las cosas bien, se hubiera adherido al RIGI nacional”, dijo, “obvio que se va a ir a otro lado. ¿Vas a invertir donde está Kicillof?”.
Dicho y hecho: poco después YPF decidió trasladar el proyecto a Punta Colorada, en Río Negro, y desde el Gobierno nacional salieron a decir que la mudanza se debía a que la provincia supuestamente no adhería al RIGI.
Hoy eso suena irónico, si se tiene en cuenta que Milei viajó a la ciudad para celebrar que una empresa adhirió al RIGI en Bahía Blanca. Fue tal la discrecionalidad con la que la administración libertaria manejó la situación que terminó ahuyentando a Petronas y provocando un achicamiento del proyecto original.
El Presupuesto también afecta a la ciudad
Esta semana, y casi en simultáneo con la gira presidencial, el gobierno nacional presentó su borrador para el Presupuesto Nacional 2027. Lo primero que llama la atención es que Milei rompió su protocolo usual para presentar la ley de leyes.
En 2024 fue al Congreso para hacerlo, en 2025 usó la cadena nacional, y esta vez el proyecto entró al Congreso de forma muy discreta, sin que el presidente ni el ministro de Economía, Luis Caputo, hicieran mucho bombo y platillo.
Una de las razones podría ser que tuvieron que moderar bastante sus proyecciones para el año que viene: el presupuesto anterior preveía una inflación del 10% para todo 2026, y ya se acumula un 21% en lo que va del año, por lo que ahora se propone cerrar diciembre de 2027 en el 18%. El crecimiento del PBI fue corregido a la baja, aunque el 3% que ahora proyecta para este año sigue por encima del 2% o 2,5% que esperan los principales analistas.
Pero más allá de las proyecciones, el proyecto deja en claro que Milei tiene previsto profundizar el ajuste sobre áreas donde el Congreso sancionó leyes justamente para frenarlo, como Educación y Salud. Vale aclarar que esto también afectará a Bahía Blanca, particularmente por la presencia de la Universidad Nacional del Sur (UNS) y la facultad regional de la UTN.
En el caso universitario, la partida prevista (unos $7,3 billones para funcionamiento, inversión y programas especiales) queda 33,6% por debajo de lo que reclama el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para garantizar el funcionamiento de las instituciones.
Además, el artículo 12 del proyecto le da al Ministerio de Capital Humano que conduce Sandra Pettovello la potestad de interrumpir las transferencias a una universidad si esta no entrega la información que el gobierno le exija, una herramienta que abre la puerta a un uso discrecional del ajuste.
Entre tanto, en discapacidad, el oficialismo busca derogar artículos de la Ley de Emergencia justo mientras el Congreso discute prorrogarla, incluida la desregulación del Nomenclador de Prestaciones Básicas, que elimina la igualdad de aranceles entre obras sociales, prepagas y Estado y su actualización automática por movilidad jubilatoria.
El ajuste, sin embargo, no es igual para todos. El área que conduce Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, tendrá un incremento presupuestario del 44,6%. Parece que la desregulación sale cada vez más cara.
Por su parte, el Centro Nacional de Ciberseguridad recibirá un aumento del 698% respecto de 2026. Y la Secretaría de Inteligencia de Estado, que conduce Cristian Auguadra, pasará de $97.135 millones a $181.472 millones, un salto del 87% que se completa con las ampliaciones ejecutadas durante este año.