Un eventual triunfo de Lula en Brasil le allanaría el camino de regreso a CFK a la Rosada

Sectores comunicacionales cercanos al kirchnerismo analizan detenidamente el escenario regional y creen que si Lula da Silva gana las elecciones presidenciales de Brasil en octubre de este año -como adelantan varias encuestas-, le allanaría el camino a Cristina Fernández de Kirchner para postularse como presidenta en 2023.

En noviembre del año pasado, en una jugada por demás adelantada, el presidente Alberto Fernández aseguró que habrá Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) entre distintos candidatos oficialistas. Además, el presidente adelantó que se sumará a esa lista de competidores y buscará su reelección -la cual, afirman sus armadores, aún “está verde”-.

Las discrepancias dentro del oficialismo se acentuaron tras el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las diferencias de opinión respecto a cómo encarar el problema de la pobreza y la inflación, la cual registró en el primer trimestre del 2021 su mayor aumento desde 1991.

Hasta hace poco tiempo, la posibilidad de regreso de CFK a la Casa Rosada no parecía estar en vista de muchos, pero ante las recientes turbulencias internas en el FdT, no son pocos quienes creen que la expresidenta va a competir por el Sillón de Rivadavia. En ese sentido, la elección de Lula en Brasil sería un empujón importante.

Un eventual triunfo de Lula en Brasil, sumado a las presidencias de Andrés Manuel López Obrador en México, Luis Arce en Bolivia y de Gabriel Boric en Chile, le daría a la región latinoamericana nuevos aires a favor de propuestas políticas nacionales y populares, una corriente que a principios del siglo XXI, CFK y Néstor Kirchner encabezaron junto a Hugo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia.

Esos “nuevos aires” impulsarían la candidatura de CFK, quien es vista con mayor cariño por las bases electorales del FdT como también así de las bases del movimiento obrero.

Esto se pudo vislumbrar con la victoria del kirchnerista Abel Furlán frente al albertista Antonio Caló, quien por primera vez en 20 años perdió la conducción del poderoso sindicato de la UOM. Signo de que las bases obreras ven con mejor ojo a CFK -con quien vivían objetivamente mejor en términos materiales- que las cúpulas sindicales, quienes están más cercanas a la figura de Alberto Fernández.

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