Guillermo Manzano y Georgina Giglio renunciaron a sus cargos en el INDEC: Se trata de dos funcionarios que tenían a cargo mediciones sensibles para el organismo que lidera Marco Lavagna, quien viene dilatando la implementación de nuevos sistemas para medir la pobreza y la inflación.
El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) que encabeza Marco Lavagna sufrió la renuncia de dos directores estratégicos que tenían a su cargo las mediciones más sensibles del organismo.
Las salidas tuvieron lugar mientras el gobierno de Javier Milei mantiene congeladas desde hace varios meses las actualizaciones del índice de precios (IPC) y la nueva metodología para medir la pobreza, ambas cuestionadas por distintas organizaciones y especialistas.
Manzano y Giglio dejaron sus cargos en INDEC
Guillermo Manzano, director de Estadísticas de Condiciones de Vida del INDEC, presentó su renuncia efectiva desde el 1° de septiembre. Su departamento era responsable de las mediciones de mercado de trabajo, pobreza e indigencia, algunos de los indicadores más vigilados por la opinión pública y los mercados.
Manzano había ingresado al organismo durante la presidencia de Mauricio Macri, específicamente bajo la gestión de Jorge Todesca. Su permanencia se extendió a través de diferentes administraciones: se mantuvo durante el gobierno de Alberto Fernández y continuó bajo la actual gestión libertaria que decidió ratificar a Marco Lavagna al frente del instituto estadístico.
El funcionario saliente es licenciado en Sociología de la Universidad de Buenos Aires y se especializa en encuestas a hogares, particularmente en la Encuesta de Ingresos y Gastos. Su experiencia en el INDEC se remonta a los años noventa: fue miembro del equipo de metodología de la Dirección de Estudios de Ingresos y Gastos de los Hogares entre 1994 y 2010.
Entre 2010 y 2016, Manzano se desempeñó como asesor de la Dirección General de Estadística de la Ciudad de Buenos Aires, donde coordinó los equipos técnicos que diseñaron el IPCBA y el Sistema de Canastas de Consumo. Su expertise técnico lo convirtió en una figura respetada dentro del organismo estadístico nacional.
Casualmente, el funcionario había validado la nueva metodología para medir la pobreza que el INDEC tenía lista para implementar. Sin embargo, esta actualización permanece congelada junto con otros indicadores sensibles.
También Georgina Giglio dejó su cargo al frente de la Dirección de Índices de Precios de Consumo, en su caso en el área encargada de medir la inflación a través del IPC. Su renuncia también tendrá efecto desde septiembre.
Giglio había arribado al INDEC en 2021 durante la gestión de Lavagna, quien fue designado por la administración de Alberto Fernández. La economista cuenta con una maestría en desarrollo local y regresará a cumplir funciones en la Dirección Provincial de Estadística de Buenos Aires, donde tenía una designación previa.
Su experiencia incluye haber sido coordinadora del equipo de trabajo para el desarrollo de la metodología del Índice de Precios al Consumidor de la provincia de Buenos Aires (IPC-PBA) entre 2016 y 2021. También participó en la elaboración del Índice de Carencias Estructurales bonaerense y trabajó en el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social entre 2011 y 2012.
Josefina Rim asumirá el reemplazo de Giglio. Rim ya había dirigido esta área entre octubre de 2017 y diciembre de 2020, y posteriormente completó un doctorado en Gestión de Innovaciones Globales para la producción de estadísticas de precios en la Universidad KAIST de Corea del Sur.
¿Cómo será la nueva metodología del INDEC para medir la inflación?
El INDEC bajo la administración libertaria
El INDEC atribuyó la renuncia de Manzano a “diferencias de criterios y formas sobre la gestión de equipos”, descartando que afecte la producción de la Encuesta Permanente de Hogares. Sin embargo, fuentes consultadas sugieren que hubo un altercado directo entre el director saliente y Marco Lavagna tras una encuesta sobre condiciones financieras.
En el caso de Giglio, el organismo explicó que su salida responde a “cuestiones personales”. No obstante, fuentes gremiales señalaron que el congelamiento salarial que afecta a los empleados estatales desde 2023 habría influido en su decisión. Entre noviembre de 2023 y junio de 2025, el salario promedio de los empleados estatales sufrió una caída real del 14,3%.
El problema resulta más grave para los cargos directivos, cuyos sueldos incluyen un componente llamado “Función Ejecutiva” que puede representar hasta el 60% del haber total. Este componente está congelado desde la asunción de Milei, generando un mayor atraso en las remuneraciones de los niveles jerárquicos.
Las renuncias se producen en un contexto de crecientes tensiones en el organismo estadístico. Fuentes cercanas al instituto mencionaron que desde la dirección están en “modo libertario”, en referencia a la partidización del organismo. También destacaron la existencia de “cierta violencia discursiva” como consecuencia de la narrativa antiestado del gobierno libertario.
El congelamiento de estadísticas sensibles representa uno de los principales puntos de fricción. Tanto la nueva metodología de medición de pobreza diseñada por Manzano como la actualización del IPC permanecen suspendidas. El motivo sería el temor de Milei y su equipo económico a que los nuevos números modifiquen las tendencias favorables al relato oficial.
La nueva metodología del IPC incluiría servicios de streaming como Netflix y Spotify, mayor uso de celulares y tarifas actualizadas, reflejando los cambios en los patrones de consumo desde la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares de 2004/2005. La base de datos se actualizaría con información de 2017/2018.
En cuanto a Marco Lavagna, cabe recordar que mantiene su cargo al frente del INDEC pese a los cambios políticos. El economista, que llegó con Sergio Massa y fue ratificado por la administración libertaria, debe gestionar las presiones políticas mientras intenta preservar la credibilidad técnica del organismo.
Las renuncias no solo dan lugar a cuestionamientos por las mediciones del organismo, sino que también son una muestra del efecto del ajuste sobre la capacidad operativa del instituto estadístico, ya que la fuerte caída salarial y la política de despidos impulsada por Milei viene expulsando funcionarios esenciales para su funcionamiento.
