Patricia Bullrich terminó votando a contramano del resto de la bancada que conduce y facilitando la aprobación del pliego de la jueza cuestionada por Javier Milei, en una caótica sesión en la que el oficialismo también tuvo que postergar el tratamiento de la ley para vender sin límites tierras a extranjeros.
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, se abstuvo en la votación del pliego de María Verónica Michelli, candidata al Tribunal Federal N°3 de La Plata, y terminó posicionándose a contramano del resto de la bancada que ella misma conduce.
El resto de los senadores del espacio votó en contra, siguiendo la línea del presidente Javier Milei, quien había pedido retirar la postulación alegando un conflicto de intereses por el vínculo familiar de la magistrada con el periodista Hugo Alconada Mon.
Sin embargo, la voluntad del Ejecutivo quedó en minoría: el pliego fue aprobado con 44 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones, en una sesión en la que se terminaron aprobando más de 70 pliegos judiciales.
Pese a que Milei y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, salieron a celebrar públicamente los resultados de la sesión, la realidad es que el Ejecutivo no pudo impedir la designación que había bloqueado durante semanas.
Y como si eso no alcanzara, en el medio del caos que marcó el debate, el oficialismo decidió retirar del temario la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, impulsada por el ministro Federico Sturzenegger, por falta de votos para garantizar su aprobación.
Más de 70 magistrados aprobados, Michelli incluida
En la previa de la sesión, se había acordado tratar alrededor de 50 pliegos y dejar el pliego de la discordia para la semana siguiente. Sin embargo, minutos antes de comenzar, el ministerio de Justicia intentó incorporar 23 pliegos adicionales que no habían formado parte de ningún acuerdo previo.
Desde la oposición acusaron al oficialismo de incumplir compromisos parlamentarios y forzaron un cuarto intermedio que se extendió por más de una hora. Cuando el debate se reanudó, el peronismo propuso incluir también el pliego de Michelli y la moción prosperó con el respaldo de dos tercios de los presentes.
La incorporación fue, en parte, una concesión que el gobierno tuvo que aceptar para destrabar la sesión y ahorrarse una derrota evitable en el Senado. Sin embargo, lo que quedó expuesto fue la falta de autoridad dentro del oficialismo.
Es que al momento de votar el pliego de Michelli, Bullrich pidió la palabra antes de la votación y justificó su abstención. “Tengo una objeción de conciencia. Estoy convencida de que no se puede atribuir consecuencias disciplinarias a una persona por una relación familiar“, afirmó.
“La evaluación que hace el Senado es por los méritos y estos se han merituado en los distintos pasos”, agregó, y aseguró que su posición no comprometía al bloque: “La objeción de conciencia es una decisión individual“.
Además de Bullrich, también se abstuvo la senadora Silvana Schneider. El único libertario que votó a favor fue el senador Francisco Paoltroni. Entre tanto, el senador Luis Juez no estaba presente al momento de la votación.
El resto de los pliegos incluidos en el temario también fueron aprobados, casi todos por unanimidad. En total, se aprobaron 74 pliegos, lo que el oficialismo presentó como un hito dado que, según Mahiques, hacía más de ocho años que no se votaban designaciones en esa escala.
Las únicas excepciones fueron los expedientes de María Julia Sosa, secretaria del juez Julián Ercolini, y de Emilio Rosatti, hijo del presidente de la Corte Suprema, que enfrentaron resistencia del bloque peronista, aunque ambos obtuvieron los votos necesarios. En última instancia, la gran ganadora de la sesión fue la familia judicial.
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Un nuevo capítulo en la disputa entre Bullrich y Karina
La maniobra impulsada por Bullrich generó incomodidad en la Casa Rosada y abrió un nuevo episodio en la tensión política que mantiene con Karina Milei. Un dato central: el pliego de Michelli había sido analizado previamente en la Mesa Política del oficialismo, aunque sin que se fijara una posición definitiva. Esa ausencia de definición fue aprovechada por Bullrich para avanzar con una estrategia propia, algo que dentro del Gobierno fue recibido con malestar.
La necesidad de contener la crisis interna ya era evidente la noche anterior. La reunión de bloque del miércoles, celebrada mientras en los alrededores del Congreso se desarrollaba la movilización por el aniversario de “Ni Una Menos”, se extendió por casi dos horas y media. Según distintos participantes, los gritos y las discusiones podían escucharse desde los pasillos del Senado.
Bullrich presidió el encuentro desde la cabecera de la mesa con un gesto adusto que mantendría también durante la sesión del jueves. Todos los legisladores tuvieron espacio para expresar sus cuestionamientos. Los sectores más cercanos a Karina Milei le reprocharon especialmente haber difundido su “objeción de conciencia” a través de las redes sociales antes de la sesión.
Entre las voces más activas estuvo la del senador cordobés Luis Juez. El senador Francisco Paoltroni, sentado cerca de Bullrich durante el encuentro, también intervino para reclamar por la falta de respaldo del bloque a su pedido de intervención federal de Formosa.
Otros integrantes del oficialismo prefirieron mantenerse al margen y evitar sumar más tensión a un escenario ya cargado. Pese a la fotografía que circuló el miércoles mostrando a Karina Milei y Bullrich juntas en la Casa Rosada, dentro del oficialismo admiten que el vínculo político entre ambas atraviesa uno de sus peores momentos.
A ese cuadro se sumó otro frente de tensión: algunos legisladores responsabilizaron a Bullrich por haber habilitado el espacio para que la vicepresidenta Victoria Villarruel tuviera un rol protagónico en la discusión.
La titular del Senado tampoco ocultó su incomodidad durante la jornada y, según distintas fuentes legislativas, dejó en evidencia su malestar con la estrategia desplegada por la jefa del bloque libertario.

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¿Milei se puede negar a firmar el pliego de Michelli?
Sea como fuere, Milei optó por celebrar en redes sociales. “El inicio de la reconstrucción de la Justicia: en un verdadero hito, se aprobaron 74 pliegos“, publicó en su cuenta de X, replicando un mensaje del ministro Mahiques.
El titular de la cartera de Justicia, por su parte, agradeció al Presidente y a Karina Milei y calificó la jornada como “un verdadero triunfo para los ciudadanos que necesitan una Justicia que funcione”. Lo que ni Milei ni Mahiques aclararon es qué harán con el pliego de Michelli.
Para que la magistrada asuma formalmente su cargo, el Ejecutivo debe firmar un decreto junto al ministro de Justicia. Consultadas al respecto, distintas fuentes del gobierno respondieron escuetamente que se trata de “una potestad del Presidente”, sin confirmar si esa firma finalmente se producirá.
La posibilidad de que Milei no promulgue el nombramiento fue señalada por fuentes cercanas al mandatario como una alternativa que no está descartada. El argumento que el Ejecutivo había esgrimido para justificar el retiro original del pliego (el supuesto conflicto de intereses derivado del vínculo familiar entre Michelli y Alconada Mon) podría volver a utilizarse en ese escenario.
Este viernes, Mahiques confirmó la posibilidad. “Cuando se considere el momento oportuno para garantizar el servicio de justicia, se firmará (el decreto de nombramiento). El Senado habilitó al Presidente, pero no lo obligó”, comentó en una entrevista radial.
“En ningún momento se dijo cuál es el motivo. El Presidente tiene la facultad de retirar un pliego como hicieron todos los presidentes”, repasó el ministro. En esta línea, indicó: “El cargo de la doctora Micheli es un tribunal que no está habilitado, como el de otros dos candidatos propuestos”.
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La ley de Sturzenegger que quedó en el camino
Más allá del debate por los pliegos, el oficialismo enfrentó otra derrota que intentó disimular: la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, uno de los proyectos más ambiciosos de la gestión libertaria en el plano regulatorio, quedó fuera del temario sin ser votada.
El proyecto, impulsado por Sturzenegger desde el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, había generado resistencias crecientes entre los bloques dialoguistas. El capítulo más cuestionado era el que proponía eliminar el tope del 15% que limita la propiedad extranjera sobre tierras rurales, una restricción vigente actualmente para el sector privado.
Es que las críticas no solo llegaron desde el peronismo. Legisladores radicales también se mostraron críticos con esa parte del texto, y desde la oposición se advirtió que los números no cerraban: “Estamos a un voto de dar vuelta el capítulo de la ley de tierras”, dijo un senador opositor antes de que comenzara la sesión.
En las semanas previas, los bloques dialoguistas habían logrado eliminar del proyecto el capítulo que modificaba el Registro Nacional de Barrios Populares (Renabap), que originalmente delegaba la regularización dominial a las provincias. Pero los cambios no fueron suficientes para generar los consensos necesarios.
Cuando quedó claro que los votos no estaban, el senador libertario Agustín Coto solicitó aplazar el tratamiento del proyecto. La moción se aprobó a mano alzada, sin debate y con una velocidad que contrastó con la tensión precedente.
La postergación implica que los puntos más polémicos del texto (la flexibilización para la venta de tierras a extranjeros y las modificaciones al régimen de desalojos) deberán ser negociados nuevamente antes de volver al recinto.
Sin fecha definida para una nueva sesión, el proyecto queda en un limbo que el oficialismo deberá resolver con acuerdos que hasta ahora no ha conseguido consolidar. Lo que sí avanzó durante la sesión fue el tratamiento de proyectos vinculados al pago de fondos buitres.