Karina Milei intentó disipar la tensión interna con una foto de “unidad” junto a Patricia Bullrich, que logró imponer su agenda: La senadora salió airosa tras desautorizar a los Milei y logró que hasta el PRO se sume a las críticas por el intento de bajar el pliego de Verónica Michelli.
La senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara Alta, Patricia Bullrich, demostró esta semana que puede plantarle cara a Karina Milei sin consecuencias y obligó a la Secretaria General de la Presidencia a escenificar una supuesta paz para disipar los rumores de fractura interna.
Es que Javier Milei había ordenado retirar la candidatura de María Verónica Michelli para un puesto en el Tribunal Oral Federal N.º 3 de La Plata, pero Bullrich anticipó públicamente que no acompañaría el pedido.
La rebeldía de la exministra contagió a los principales aliados del oficialismo: primero Carolina Losada y el bloque de la Unión Cívica Radical adelantaron que tampoco voltearían el pliego, y luego el PRO aseguró que haría lo propio a través del senador Martín Goerling.
En este contexto, Bullrich logró lo que quería: en la reunión de labor parlamentaria del miércoles, los jefes de bloque acordaron postergar el tratamiento del retiro del pliego al menos hasta la sesión del 11 de junio y por ahora el oficialismo no tiene los números para avanzar con el retiro.
Una foto para sofocar el conflicto
Después de días de tensión, Karina Milei recibió a Bullrich en la Casa Rosada y ambas posaron juntas para una imagen que el gobierno difundió rápidamente para escenificar una supuesta paz entre las dirigentes, un recurso que ya había utilizado el oficialismo cuando intentaba negar la interna con Victoria Villarruel.
La comunicación del encuentro quedó en manos de la propia senadora, que publicó en sus redes: “Reunión con Karina, trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente Milei”. Milei reposteó la foto horas después.
La decisión de Karina de no profundizar el enfrentamiento tiene una explicación concreta: Bullrich mide mejor que el propio presidente en las encuestas y cuenta con votos propios en el Senado. Según el portal LPO, fue la hermana del mandatario la que pidió la foto.
Una ruptura abierta con ella no sería inocua para el gobierno. En ese contexto, la secretaria general de la Presidencia optó por escenificar una reconciliación antes que sostener una guerra que, al menos esta semana, ya estaba perdida.
Esta no fue la primera vez que Bullrich desafió a los Milei en lo que va del año. Semanas antes, había reclamado que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, presentara su declaración jurada patrimonial “de inmediato”, en medio de una investigación judicial por enriquecimiento ilícito. Esa actitud generó incomodidad dentro del bloque, pero no tuvo consecuencias para la senadora.
El caso Michelli ofreció un terreno todavía más propicio para que la exministra de Seguridad marcara su autonomía. El Poder Ejecutivo pidió retirar la candidatura de Michelli alegando un potencial conflicto de interés.
La postulante es cuñada de Hugo Alconada Mon, periodista de La Nación que investiga casos vinculados al gobierno, entre ellos el escándalo de la criptomoneda $LIBRA y el caso de coimas en ANDIS. El propio presidente confirmó que esta era la razón del pedido para retirar el pliego a través de republicaciones en redes sociales.
Bullrich podría haber mantenido el silencio, pero decidió ir a contramano del oficialismo y comunicar su postura en una llamada directa con el Presidente. Luego la hizo pública, un gesto que dentro del espacio libertario no suele tolerarse sin consecuencias.
Sin embargo, las consecuencias no llegaron. Bullrich llegó a ofrecer su renuncia a la jefatura del bloque pero Milei le restó importancia. La senadora lo confirmó: “Fue una charla seria y franca con el Presidente. Le manifesté mi posición y también le ofrecí la renuncia, pero él le restó trascendencia al asunto y continuamos hablando de otros temas”.
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El PRO se suma a la rebelión
La postura de Bullrich no quedó aislada. En los días siguientes, otros bloques que habitualmente acompañan al oficialismo fueron tomando distancia del pedido presidencial. Los radicales fueron los primeros en expresarse en contra del retiro del pliego. Luego se sumó Francisco Paoltroni. Y finalmente, el PRO terminó de completar el cuadro.
Martín Goerling, presidente del bloque del PRO en el Senado, señaló que su partido “manifestó públicamente que iba a votar en contra del retiro“. En declaraciones a Infobae, el senador describió el pedido del Ejecutivo como “muy desprolijo” y subrayó que la decisión sobre los pliegos judiciales “es potestad de los senadores, no del presidente”.
Sobre Michelli, afirmó que se trata de una magistrada “con una trayectoria de más de 30 años, intachable“, y que el único cuestionamiento que recibió su candidatura fue su vínculo con Alconada Mon. Goerling comentó: “Se está castigando a una jueza idónea para el cargo porque es cuñada de un periodista que incomoda al poder”.
También advirtió sobre las consecuencias institucionales de una eventual parálisis: si el Senado aprueba el pliego pero el Ejecutivo no firma el decreto de designación, el juzgado quedaría vacante. En sus palabras, el sistema judicial “no puede funcionar con tantas subrogaciones”.
El senador incluso celebró que Bullrich (otrora compañera de partido) hubiera adoptado la misma postura: “El Ejecutivo debe aceptar divergencias internas dentro de su propia composición”, dijo. “Siempre nos van a encontrar defendiendo las instituciones, la división de poderes, el republicanismo. Este es un límite para nosotros”, agregó.
Por su parte, en la reunión de labor parlamentaria, el oficialismo intentó que el asunto volviera a comisión. Bullrich planteó esa opción, pero los presidentes de otros bloques la rechazaron de plano.
Los senadores peronistas cuestionaron incluso la legalidad del procedimiento: el presidente de la comisión de Acuerdos, el riojano Juan Carlos Pagotto, había retenido el dictamen firmado por nueve senadores sin incorporarlo al orden del día, lo que podría constituir una irregularidad reglamentaria.
Ante la presión, Pagotto terminó liberando el dictamen, que quedó incorporado al orden del día y habilitó el cómputo de los plazos reglamentarios. Así las cosas, la sesión del jueves 4 de junio no incluirá el tratamiento del pliego de Michelli.
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El Senado le dará ingreso formal al pedido de retiro enviado por el Ejecutivo, lo que inicia el procedimiento reglamentario: una vez recibido el mensaje presidencial, debe transcurrir un mínimo de siete días hábiles antes de que el tema pueda ser votado en el recinto.
Eso ubica la próxima ventana posible en la sesión del jueves 11 de junio, que coincide con el primer día del Mundial de Fútbol. Fuentes parlamentarias anticiparon que, de haber sesión esa semana, el pliego de Michelli podría quedar en condiciones de ser debatido. Sin embargo, la realización de esa sesión todavía no está confirmada.
Lo que sí parece más claro es la aritmética. El arco que se opone al retiro del pliego incluye a los diez senadores radicales, los tres de Convicción Federal, los dos misioneros, los dos representantes del PRO, y una porción importante del interbloque peronista, que cuenta con 25 bancas. Esa suma supera con holgura los votos del bloque libertario.
El PRO también anticipó un escenario posible que el gobierno no parece haber previsto del todo: si el Senado aprueba la candidatura de Michelli, el Ejecutivo podría no firmar el decreto de designación. Sin embargo, podría complicar aún más la relación con sus aliados.
En ese caso, la jueza tendría el aval legislativo pero no podría asumir el cargo mientras Milei esté en el gobierno. La vacante en el Tribunal Oral Federal N.º 3 de La Plata quedaría sin cubrir, con los efectos que eso implica para el funcionamiento del fuero.
Mientras tanto, el fiscal federal Guillermo Marijuan ya solicitó que se investigue al gobierno por el intento de retirar la candidatura, por una posible discriminación hacia Michelli en razón de su vínculo familiar. La denuncia fue presentada en el fuero federal penal.