El oficialismo cedió ante la oposición colaboracionista y continúa desguazando la ley ómnibus

La oposición colaboracionista le impuso su agenda al oficialismo, que debió acceder a varios cambios en la ley ómnibus para lograr el dictamen y avanzar con su tratamiento en la Cámara de Diputados.

Tras la crisis entre el oficialismo y sus aliados provocada por la inclusión de la reforma laboral en la nueva versión de la Ley Bases, y una serie de modificaciones impulsadas por la Unión Cívica Radical y Hacemos Coalición Federal, La Libertad Avanza logró dictaminar el proyecto junto al Paquete Fiscal.

Pasadas las 12 del mediodía, comenzó el plenario de las comisiones de Legislación General, Presupuesto y Hacienda, y Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados. Horas después, y con 61 firmas sobre 115, el oficialismo obtuvo el dictamen de mayoría.

El plenario estuvo presidido por Santiago Santurio, José Luis Espert y Nicolás Mayoraz, mientras que de la jornada salieron otros 4 dictámenes en minoría: uno de Unión por la Patria, uno del Frente de Izquierda, y dos de Hacemos Coalición Federal (uno de la Coalición Cívica y otro del socialismo junto a Margarita Stolbizer).

Sin embargo, para lograr el apoyo de la oposición colaboracionista, el oficialismo debió ceder en varios puntos discutidos por Pichetto y el radicalismo. De cara a la sesión en Diputados agendada para el lunes, el Gobierno teme que el proyecto se siga desguazando en la votación en particular.

En cuanto al paquete fiscal, el oficialismo alcanzó 27 firmas del PRO, UCR, Hacemos Coalición Federal, Innovación Federal y Producción y Trabajo. Aunque hay otros dos dictámenes de minoría, uno de UP y otro del FIT, que apuntaron contra el blanqueo y los impuestos internos al tabaco.

¿Qué cedió el oficialismo?

Uno de los puntos más trascendentes de la jornada fue la quita del Banco Nación de la lista de empresas susceptibles a ser privatizadas de forma parcial. La misma suerte corrieron sus empresas subsidiarias: Nación Seguros, Nación Reaseguros, Nación Bursátil y Nación Servicios.

Tras los recortes y retoques, el proyecto con el que el Presidente Javier Milei busca desregular la economía quedó en 240 artículos y 162 páginas.

En cuanto a la reforma laboral, se eliminaron los artículos referidos a las multas al trabajo en negro, la extensión del período de prueba y el bloqueo de empresas. Sin embargo, se mantendrán el aumento del monotributo y la actualizaciones sobre el Impuesto a las Ganancias.

También se eliminó del articulado el capítulo referido a la Defensa de la Competencia, tras las sospechas de cartelización de empresas de medicina prepaga tras la liberación del mercado.

Por otro lado, se quitó el capítulo sobre consolidación de títulos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES, que permitía la venta de acciones, tras la presión de la oposición para que se obligue al Estado nacional a saldar deudas previsionales con las provincias antes de liquidar acciones.

Desde el oficialismo accedieron también a automatizar la transferencia de recursos para las cajas previsionales armonizadas de las provincias, cediendo a la exigencia de Pichetto y los gobernadores Martín Llaryora, Maximiliano Pullaro y Rogelio Frigerio.

Discusiones de cara a la sesión en Diputados

A pesar del acuerdo alcanzado, la sesión en la Cámara de Diputados que se llevará adelante este lunes promete ser maratónica y repleta de tensiones. Mientras La Libertad Avanza confía en aprobar el proyecto en general, la votación en particular de los artículos amenaza con desguazarlo.

Serán clave las negociaciones con la UCR y HCF. Ambos bloques mostraron disidencias internas durante el plenario, por lo que en la votación tendrán la llave para aprobar (o no) cada artículo.

Aunque el dictamen de La Libertad Avanza fue firmado por la mayoría del radicalismo, el sector comandado por Facundo Manes expresó sus disidencias sobre al impuesto interno al tabaco, la incorporación del Instituto del Teatro y las facultades delegadas.

Entre tanto, el bloque de Pichetto mostró sus diferencias a través de los socialistas y Margarita Stolbizer, así como la Coalición CívicaMónica Fein también cuestionó las facultades delegadas, las privatizaciones y el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).

Entre tanto, Juan Manuel López pidió un «marco regulatorio para los fondos fiduciarios» y planteó «revisar monopolios artificiales«.

Oscar Agost Carreño, Nicolás Massot, Juan Fernando Brügge y Ignacio García Aresca, de HCF, firmaron con disidencias en el impuesto al tabaco y en la consolidación de cajas no transferidas del Fondo de Garantía de Sustentación.

Antes de llegar a la discusión en el recinto, la UCR insiste con incluir la quita de la cuota sindical ante los acuerdos paritarios que había incluido en su reforma laboral. Mientras que el pichettismo y los legisladores salteños buscan incluir el impuesto al tabaco.

Otro sector que milita por dicho impuesto es el conformado por los 8 diputados de Innovación Federal. «Si no lo logran quizás hagan una maldad» en el recinto, comentan desde el parlamento.

De cara a la sesión, uno de los puntos que prometen las discusiones más álgidas será el de las facultades delegadas, que cuenta con un piso de rechazo de 126 legisladores (UP, FIT, CC, socialistas, santacruceños y cordobeses, y una parte del radicalismo).

El ex diputado y actual director del Instituto Consenso Federal, Alejandro «Topo» Rodríguez, comentó al respecto que «en el verano, Juliano y Facundo Manes estaban solos votando en contra pero ahora ya corrió mucha agua bajo el puente«.

Entre tanto, desde el oficialismo manifestaron que el número mágico es 10. Se trata de la cantidad de legisladores que podrán inclinar la balanza en el tratamiento en particular de la ley:

«Para la votación en general, el gobierno puede sacar 144 votos, pero en algunos artículos puede que haya algunos votos que no estén«.

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