Alejandra Monteoliva confirmó el acuerdo del Gobierno con la FIFA y Estados Unidos para que se le prohíba a los argentinos hacer referencias a las islas Malvinas en el estadio durante el partido con Inglaterra por considerarlas “provocativas” para los ingleses.
Este miércoles desde las 16 horas, la selección argentina de fútbol se enfrentará a Inglaterra por la semifinal del Mundial 2026, un partido que definirá quién llega a la final del torneo. Sin embargo, el cruce tiene un componente que excede lo deportivo: El recuerdo de la guerra de las Islas Malvinas.
Pero a contramano de lo que expresa la sociedad argentina, el gobierno de Javier Milei decidió avalar que los hinchas no puedan ingresar al estadio con banderas, remeras o cualquier otro elemento que haga referencia a las Malvinas. Así lo confirmó la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Esta decisión tiene como telón de fondo la política de desmalvinización que viene llevando adelante el gobierno. Recientemente, el Estado Nacional decidió guardar silencio cuando un buque inglés cruzó sin permiso aguas argentinas al salir de Malvinas.
Entre tanto, el ministro de Defensa Carlos Presti recientemente negó que el ataque de la armada inglesa al Crucero Argentino General Belgrano fuera un crimen de guerra, pese a que fue llevado adelante fuera de la zona de exclusión. Para el funcionario, se trató de un “acto de guerra”.
Monteoliva dice que es “contenido provocativo”
La funcionaria explicó que representantes del gobierno argentino se reunieron con delegados de la FIFA, el FBI y las policías de Estados Unidos e Inglaterra para definir las normas de seguridad del encuentro, que se jugará en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
“Tuvimos una reunión y definimos que no se podrá entrar a la cancha con contenido provocativo“, señaló Monteoliva en una entrevista radial.
Consultada puntualmente sobre si el reclamo de soberanía por las Islas quedaba comprendido en esa prohibición, la ministra respondió que sí: “Banderas con las Malvinas es contenido político. No pueden ingresar banderas con contenido político. Sí bandera argentina o inglesa. Pero nada que contenga algún mensaje que pueda provocar algún tipo de situación”.
Monteoliva planteó que “es un mensaje político y acordamos que no haya ninguna manifestación de este tipo para no incitar a la violencia“. Y agregó una definición más directa sobre el reclamo histórico argentino:
“Está definido que ni mensajes de odio ni contenido político, y ‘las Malvinas son Argentinas’ es un mensaje político“.
La ministra detalló además que se dispuso un refuerzo del personal policial de Atlanta, de seguridad privada y de fuerzas de seguridad jurisdiccionales, y que las hinchadas de ambos países ingresarán por puertas diferenciadas, algo que no es habitual en los operativos de FIFA.
Según explicó, “esto no venía sucediendo así porque la FIFA tiene como criterio general para los mundiales y las competencias internacionales la integración de los espectadores”.
Un dato recorre las distintas declaraciones de la funcionaria: en ningún momento se refirió a la medida como una imposición externa de la organización del Mundial, sino como algo acordado entre las partes, incluido el propio gobierno argentino, lo que revela la complicidad de Casa Rosada.
Consultada sobre la posibilidad de que los hinchas canten en la cancha consignas relacionadas al reclamo de soberanía, Monteoliva fue más cauta: “No se puede prohibir un canto o taparle la boca a la gente“. Sin embargo, la decisión del gobierno argentino abre las puertas a sanciones relacionadas con el tema.
Horas antes de sus declaraciones, el vocero presidencial, Adrián Ravier, había dicho en conferencia de prensa que no sabía si Milei conservaba o no un retrato de Margaret Thatcher en su escritorio, pero aseguró que sacaron de contexto las repetidas declaraciones en las que expresó su admiración por la exprimera ministra británica.
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Los antecedentes de Milei sobre Malvinas
La postura del gobierno no resulta un hecho aislado si se repasan las declaraciones que el propio Javier Milei realizó sobre Malvinas y sobre Thatcher a lo largo de los últimos diez años, tanto antes como después de asumir la Presidencia.
En 2018, cuando todavía era un economista mediático alejado de la política partidaria, Milei contó en televisión que su padre, Norberto Milei, le había dado “una tremenda paliza” en 1982, cuando él tenía 11 años, por haber cuestionado la Guerra de Malvinas frente a su familia.
En 2022, ya como diputado electo, propuso en el programa de Alejandro Fantino una salida diplomática para la disputa por las islas, tomando como modelo la devolución de Hong Kong de Inglaterra a China.
“Automáticamente Inglaterra le devolvió Hong Kong a China. Acá hay que hacer lo mismo, pero teniendo en cuenta la voluntad de las personas que viven en las islas“. Se trata de una posición que va a contramano de la posición histórica de argentina, y que es funcional a los ingleses, que movilizaron parte de sus tropas para que se instalaran en las islas.
Ya como presidente, en 2024 ratificó ante la BBC su admiración por Thatcher y sumó a Ronald Reagan y Winston Churchill entre sus referentes, calificando de “intelectualmente precario” criticar a alguien “por su nacionalidad o raza”, pese a que los cuestionamientos a la exfuncionaria británica poco tienen que ver con su nacionalidad.
Es que fue una decisión de Thatcher la de hundir el Crucero Argentino General Belgrano pese a que estaba fuera de la zona de exclusión, en un ataque que se cobró la vida de 323 argentinos. Un episodio que el libertario esquiva.
En 2025, tanto en el acto oficial del 2 de abril como en una entrevista con el diario británico The Telegraph, Milei insistió con la autodeterminación de los habitantes de las islas, una posición que se aparta de la postura histórica del Estado argentino sobre la disputa territorial.
