El Gobierno Nacional decidió frenar los aumentos de la nafta en YPF por 45 días alegando que pretende amortiguar el impacto del conflicto en Medio Oriente, pero los precios en los surtidores ya llevan varios meses de aumentos que presionan cada vez más fuerte sobre los datos de inflación, la verdadera preocupación de Javier Milei.
El gobierno de Javier Milei resolvió el 1 de abril de 2026 que YPF congelará los valores en surtidor durante 45 días, absteniéndose de trasladar al mercado local las variaciones del precio internacional del barril de petróleo.
El anuncio fue realizado por el presidente de la petrolera estatal, Horacio Marín, y apunta a amortiguar el impacto del conflicto bélico en Medio Oriente sobre los precios internos. Según la administración libertaria, la medida busca reducir la volatilidad en los surtidores y cuidar la demanda de combustible ante la incertidumbre global.
Sin embargo, la decisión llega cuando el conflicto en Medio Oriente ya acumula aproximadamente un mes. La invasión de Estados Unidos a Irán comenzó a fines de febrero de 2026, empujó el barril de Brent por encima de los 100 dólares y disparó los valores en los surtidores argentinos cerca de un 9% desde el inicio de la crisis.
El anuncio de YPF recién se materializó cuando el consumo de combustibles comenzó a caer de manera visible, con algunas estaciones de servicio reportando ventas históricamente bajas.
La medida llega por parte de la misma administración que hizo de la liberalización del mercado energético uno de los ejes de su política económica, buscando alinear los precios locales con los internacionales mediante la reglamentación del capítulo de Energía de la Ley Bases en noviembre de 2024.
Esa política sostenida generó una cadena de aumentos que comenzó mucho antes del estallido del conflicto en Irán, y que hoy presiona sobre el índice de inflación, cuya reducción había sido el argumento de campaña central de la gestión libertaria.
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Marín comunicó la decisión a través de sus redes sociales el mismo 1° de abril. “Hemos decidido realizar un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días, comenzando a partir del día de hoy”, escribió Marín en redes sociales.
“Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent”, agregó.
En declaraciones al canal LN+, el directivo definió la medida como un “amortiguador” ante el contexto bélico. “Tenemos que crear un buffer para que el consumo no baje y poder pasar este período transitorio“, explicó, y amplió la idea con una analogía: “Te ayudo en este momento que sé que es difícil y vos me vas a ayudar después que se estabilicen los precios”.
También proyectó que, una vez terminado el conflicto, “los precios de estabilización después de la guerra tienen que ser mayor al que estaba antes“. El buffer, sin embargo, tiene un alcance acotado. Solo cubre el componente del barril internacional dentro del precio final del combustible.
“Amortiguamos los precios en lo que corresponde al barril internacional. Si suben los impuestos y se aplican o si hay movimientos del tipo de cambio, no son variables que manejamos nosotros y ahí sí habría traslado”, aclararon desde la compañía.
Es decir que si el tipo de cambio, los tributos o el precio de los biocombustibles (como el bioetanol y biodiésel) registraran variaciones, esos incrementos sí se reflejarían en el surtidor incluso dentro del plazo de 45 días.
Marín también se encargó de asegurar que la medida no sería en realidad un congelamiento de precios. “El precio del barril es libre y seguirá siendo libre“, señaló, y precisó que “no es un tope”.
“Operamos en una economía de libre mercado: las empresas observamos la oferta y la demanda y definimos las mejores estrategias comerciales para acompañar a nuestros clientes“, agregó, aunque a todas luces se trata de una política para forzar a todas las empresas a seguir el mismo camino.
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¿Por qué YPF toma medidas ahora?
La caída del consumo fue uno de los factores determinantes para la adopción de la medida. Un informe de la consultora Surtidores determinó que las ventas de combustibles al público cayeron un 1,67% interanual en febrero de 2026 respecto al mismo mes del año anterior.
La demanda de nafta súper retrocedió un 2,12%, mientras que el gasoil Grado 2 lo hizo en un 10,41%. Solo tres provincias (Río Negro, San Juan y Santa Fe) registraron incrementos en sus ventas en ese período. Desde YPF señalaron que el impacto fue más pronunciado en el interior del país, donde detectaron cambios concretos en el comportamiento de los consumidores.
El empresario propietario de estaciones de servicio Julio Kademian graficó la situación en diálogo con el canal Argentina 12: “En febrero pasado, vendí 222.000 litros, mientras que en la pandemia vendía casi 400.000 litros”. Kademian también informó que el combustible subió un 2,5% en sus sucursales en un solo día de la última semana de marzo.
La medida de YPF también tuvo repercusiones fuera del sector. Los supermercados comenzaron a recibir listas de precios actualizadas con subas de hasta el 12% en productos básicos, impulsadas por el encarecimiento de los fletes y la logística.
Armando Farina, vicepresidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (CADAM), explicó que “los productos que más se ven afectados por el aumento del combustible son todos los que tienen una fuerte incidencia de logística y tienen abastecimiento diario, como panificados, lácteos y carnes”.
Firmas como Mastellone, Danone, Georgalos y Molinos ya notificaron nuevos valores con ajustes de entre el 3% y el 9% mensual. El gobierno espera que otras petroleras con presencia en el mercado local siguieran el ejemplo de YPF, entre ellas Axion Energy y Shell, cuya operación local está siendo gestionada por la brasileña Raizen.
Y es que el precio de la nafta viene aumentando por arriba de la inflación y cada vez incide con mayor fuerza en un medidor que se convirtió en el principal eje de los discursos del oficialismo, pero que ya lleva 9 meses al alza, que en marzo podrían pasar a ser 10.
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¿Qué pasó con la política de libre mercado?
La decisión de frenar los aumentos contrasta abiertamente con la orientación que el gobierno de Milei había adoptado desde sus primeros meses de gestión en materia energética.
En noviembre de 2024, el Poder Ejecutivo reglamentó el capítulo VI de Energía de la Ley Bases mediante el Decreto 1057/2024, firmado por Milei, el entonces jefe de Gabinete Guillermo Francos y el ministro de Economía Luis Caputo.
La norma dispuso la liberación de los precios internos de los combustibles con el objetivo de alinearlos con los valores del mercado internacional a través del mecanismo de oferta y demanda.
El secretario coordinador de Minería y Energía, Daniel González, había anticipado la dirección de la medida días antes de su publicación en el Boletín Oficial: “Se avanza hacia un Estado que se ata de manos, no intervendrá más, se corre y deja actuar a los privados“, sostuvo.
La desregulación fue un paso más allá en junio de 2025, cuando el Ministerio de Economía eliminó mediante la Resolución 717/2025 la obligación de informar en tiempo real los cambios de precios de nafta, gasoil y GNC.
La norma derogada databa de 2016 y exigía a los operadores de estaciones de servicio reportar cualquier modificación al sistema centralizado del Estado dentro de las ocho horas siguientes al cambio en surtidor.
La cartera económica argumentó que esa obligación constituía una carga burocrática incompatible con los principios del libre mercado promovidos por el Decreto 70/2023.
En el texto oficial se sostuvo que “la eliminación de regulaciones innecesarias resulta conducente a los fines de fomentar la eficiencia, reducir la burocracia administrativa y mejorar la competitividad de las empresas del sector”.
El resultado práctico de ambas medidas fue que las petroleras quedaron en condiciones de modificar sus precios sin necesidad de anticiparlo ni de justificarlo ante ningún organismo estatal.
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¿Cómo impactaron las políticas de Milei en los precios?
La política de alineación con los precios internacionales produjo una escalada sostenida que comenzó mucho antes del conflicto en Medio Oriente.
Los datos relevados indican que la nafta súper acumuló un aumento del 58,51% durante 2024, pasando de 699 pesos por litro en enero a 1.108 pesos en diciembre. En 2025, la suba fue del 42,82%, llevando el valor desde los 1.128 pesos en enero hasta los 1.611 pesos al cierre de diciembre.
El ritmo de aumento se intensificó en los primeros meses de 2026. Con el conflicto bélico como catalizador adicional, la nafta súper trepó de 1.566 pesos en enero a 1.999 pesos en marzo, un incremento del 27,65% en apenas tres meses.
Para la nafta premium, la evolución fue similar: arrancó el año en 1.780 pesos y escaló hasta los 2.207 pesos en marzo, con una suba del 23,99% en el primer trimestre. En términos acumulados desde enero de 2024, el litro de nafta súper aumentó más del 185%.
Un relevamiento de la consultora Romano Group midió las subas entre el 28 de febrero y el 28 de marzo de 2026 y determinó que YPF “aumentó 19% el gasoil, 15% la Infinia y 17% la súper, medido punta a punta”. En la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper llegó a los 1.999 pesos el litro y la premium a los 2.400 pesos.
Analistas señalaron que los combustibles representan el 3,8% de la canasta del IPC (Índice de Precios al Consumidor). Estimaron que los precios de los combustibles aumentaron en promedio un 7,3% durante marzo de 2026 en todo el país, lo que aportaría al menos 0,3 puntos porcentuales al índice mensual.
Además, dado que una parte significativa de las subas se concentró en la segunda quincena de marzo, el arrastre estadístico hacia abril rondaría los 0,36 puntos porcentuales adicionales.

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Argentina tiene los combustibles más caros de la región
En el plano regional, los efectos de esa política también son visibles.
Según un relevamiento del sitio GlobalPetrolPrices del 23 de marzo de 2026, el litro de nafta en Argentina alcanzó los 1,343 dólares, ubicando al país entre los tres con el combustible más caro de América del Sur, superado únicamente por Uruguay (con 1,899 dólares por litro) y empatado con Perú.
Argentina se encuentra por encima de Chile (1,337 dólares), Brasil (1,229 dólares), Colombia (1,079 dólares), Paraguay (1,052 dólares), Bolivia (1,009 dólares) y Ecuador (0,729 dólares).
Antes del anuncio del buffer, el gobierno ya había adoptado algunas medidas complementarias. El 27 de marzo de 2026 aprobó un porcentaje mayor de bioetanol en las naftas con el objetivo de diversificar los insumos utilizados y reducir la exposición al precio internacional del crudo.
La Secretaría de Energía indicó en ese momento que la iniciativa apuntaba a “dar mayor flexibilidad a la industria y a amortiguar eventuales subas en el precio de los combustibles en surtidor, protegiendo al consumidor”.
El buffer de 45 días que anunció YPF va en línea con esa postura. Pero la empresa ya anticipó que, al término del período, deberá evaluar cómo recuperar las subas acumuladas si el precio del barril se mantiene elevado.
“Cuando esta situación se tranquilice, nos volvemos a sentar a hacer números y se verá cómo se recuperan las eventuales subas, pero cuando los precios globales se encaucen”, indicaron fuentes de la compañía.
Con los precios internacionales volátiles y el conflicto en Irán sin resolución a la vista, la estabilización prometida para los próximos 45 días podría ser solo un paréntesis en una tendencia que lleva más de dos años. Más aún, la incógnita es qué ocurrirá cuando termine el plazo asignado por YPF.