Manuel Adorni finalmente presentó su declaración jurada más de un mes después del anuncio de Javier Milei y ahora dice que su patrimonio se explica por medio millón de dólares en cripto que tenía ahorrados en negro y que no había mencionado hasta ahora.
El jefe de Gabinete Manuel Adorni presentó su declaración jurada con más de un mes de demora, 35 días después de que el propio presidente Javier Milei anticipara que la presentación era inminente.
Lo hizo el miércoles 10 de junio, acorralado por una causa judicial que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito y por semanas de cuestionamientos públicos que erosionaron su imagen y la del gobierno.
Junto con la entrega del documento ante la Oficina Anticorrupción y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el jefe de Gabinete concedió una entrevista televisiva en la que intentó dar explicaciones sobre el salto en su patrimonio desde que asumió como funcionario.
La explicación que ofreció Adorni rozó lo insólito. Según el funcionario, su crecimiento patrimonial se explica por ahorros acumulados durante 25 años en negro y, especialmente, por inversiones en Bitcoin realizadas entre 2013 y 2018, que supuestamente le habrían permitido acumular más de medio millón de dólares antes de ingresar a la función pública.
Más allá de la confesión de evasión fiscal, con sus dichos pretende escudarse de la figura de enriquecimiento ilícito, y es que la gran incógnita en este contexto es: si ya contaba con ese dinero desde hace más de una década, por qué fue recién al asumir como funcionario que comenzó a gastar a un ritmo que sus ingresos oficiales no justifican.
Vale recordar que tanto él como su esposa se inscribieron en el régimen de “Inocencia Fiscal” en medio de la investigación, una figura que podría jugarles a favor a la hora de enfrentar a la Justicia. Lo llamativo es que hasta ahora el funcionario jamás había mencionado sus supuestas inversiones en Bitcoin a la hora de dar explicaciones.
¿Qué dice la declaración jurada que presentó Adorni?
El documento presentado ante los organismos de control modifica sustancialmente lo que hasta ahora se conocía del patrimonio de Adorni. La revisión alcanza tanto las declaraciones patrimoniales correspondientes a su período como funcionario (desde diciembre de 2023) como las presentaciones impositivas que realizó ante ARCA desde el año 2020.
El elemento más llamativo y cuestionado de toda la presentación es la aparición de 513.000 dólares vinculados a supuestas inversiones en criptomonedas, un activo que nunca había sido declarado con anterioridad y que ahora se convierte, según la propia presentación, en el principal componente del patrimonio familiar.
Entre 2013 y 2018 el matrimonio (él y su esposa Bettina Angeletti) habría operado con ocho billeteras virtuales distintas, invirtiendo aproximadamente 200.000 dólares y obteniendo una ganancia de alrededor de 313.000 dólares adicionales.
La aparición repentina de ese dinero generó escepticismo incluso entre especialistas del sector. Una fuente citada por LPO señaló que en 2014 no era habitual operar Bitcoin con billeteras frías, y que si Adorni lo hubiera hecho a esa escala, habría sido conocido en el mundo cripto local.
La presentación incluye la herencia del padre del funcionario, fallecido en 2022: un inmueble en La Plata cuya venta habría generado 57.000 dólares, y un terreno en el partido bonaerense de Daireaux que produjo otros 22.000 dólares. En total, las operaciones inmobiliarias derivadas de la herencia habrían aportado 79.000 dólares.
En cuanto a los inmuebles adquiridos durante su gestión, la declaración incorpora la casa en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz, que hasta ahora figuraba solo a nombre de Angeletti.
Según la documentación presentada, la propiedad fue comprada por 120.000 dólares y el financiamiento provino de dos hipotecas sobre el inmueble familiar de la avenida Asamblea, en el barrio porteño de Parque Chacabuco.
Adorni declara que el costo de las remodelaciones realizadas en esa casa fue de 170.000 dólares, cifra inferior a los 245.000 dólares que surgieron de la investigación judicial y las propias declaraciones del contratista Matías Tabar (quien, vale aclarar, reconoció que el equipo legal de Adorni se comunicó con él para “ayudarlo”).
También se incorpora el departamento en el barrio de Caballito, en la calle Miró, adquirido en noviembre de 2025. Según la justificación presentada, la operación se realizó con un anticipo de 30.000 dólares y el resto mediante hipotecas que totalizarían 100.000 dólares adicionales. Adorni afirmó que las refacciones de ese departamento costaron 65.000 dólares.
Otro aspecto que modifica la presentación es la situación de Angeletti. El entorno del jefe de Gabinete indicó que, además de haber estado inscripta como monotributista, su esposa trabajó durante más de 15 años en una empresa privada ocupando cargos gerenciales, información que tampoco había sido declarada previamente.
Adorni se inscribió al régimen de “inocencia fiscal” mientras demora su declaración jurada
“No soy chorro” pero “ahorrábamos en negro”
En la benigna entrevista que brindó a LN+ luego de presentar el documento, Adorni reconoció haber incurrido en evasión impositiva durante décadas y asumió que arrastró ese “error” incluso dentro de su período como funcionario.
“Ahorramos en negro, como la mayoría de los argentinos“, dijo, en un intento de ganarse la simpatía de la población e intentar normalizar el crimen. Pero en su caso, el monto en cuestión supera ampliamente lo que cualquier referencia a un ahorro doméstico informal podría sugerir.
El funcionario describió el origen de sus recursos con una reconstrucción que abarca décadas. Relató que el primer dinero lo obtuvo cuando murió su padre en 2002, al encontrar efectivo junto a su hermano en el departamento familiar.
Luego, al casarse, unificó sus ahorros con los de su esposa. “En 2013 empiezo a incursionar en el mundo del bitcoin, en 2014 empiezo a invertir fuerte en bitcoins, de hecho mi mujer no estaba de acuerdo. Entre 2014 y 2018 ganamos bastante dinero con esta inversión. Reconstruyendo la historia, invertimos US$200.000 y ganamos US$300.000“, dijo.
Adorni también ofreció una explicación sobre por qué nunca declaró esos activos: “No lo declaramos porque la manera de escaparse de la vieja política era tener un ahorro en negro. Nunca se me hubiese ocurrido ahorrar en blanco en aquellos años”.
La explicación resulta insólita y parece apelar al electorado libertario, un núcleo duro que defiende la evasión fiscal y -como Milei- considera que el impuesto sería un robo. Lo llamativo es que la forma de vida y los gastos de Adorni eran mucho más acotados que luego de integrarse al gabinete libertario en 2023.
“Voy a pagar hasta el último impuesto que me corresponda, hasta la última multa, todos los intereses, todo lo que devenga de este error”, aseguró, lo que omitió mencionar que con el nuevo entramado legal que creó Milei podría beneficiarse de la figura de la ley más beneficiosa y así reducir sus obligaciones.
“No soy chorro, todo lo hice en mi vida privada“, insistió. Dijo haber pensado en renunciar, pero que desistió porque Milei lo respaldó y porque consideró que su salida beneficiaría a quienes (según él) buscan dañar al gobierno. “El objetivo no soy yo, es el presidente Milei”, señaló.
Sus argumentos también contradicen lo que él mismo declaró ante el Congreso el 29 de abril, cuando aseguró frente a los legisladores que “nunca existió ocultación alguna” sobre su patrimonio.
La nueva declaración jurada reconoce explícitamente que omitió informar cientos de miles de dólares en sus presentaciones anteriores. La figura constitucional de la interpelación ante el Congreso tiene implicancias que la Justicia deberá evaluar.
Adorni pagó 245 mil dólares por remodelar su casa: Hizo instalar una cascada, jacuzzi y elementos de lujo
La declaración jurada no explica los gastos de Adorni
Más allá de la narrativa sobre los bitcoins y los ahorros acumulados en negro, los números no cierran. La causa judicial que instruye el fiscal federal Gerardo Pollicita tiene documentado un listado de gastos que, sumados, configuran un cuadro difícil de reconciliar con los ingresos que Adorni percibió como funcionario.
Su sueldo como jefe de Gabinete fue de 3,5 millones de pesos mensuales hasta enero de este año, cuando pasó a percibir 7,1 millones en virtud de un decreto firmado por el propio presidente. En esa misma línea de tiempo, sus erogaciones documentadas fueron sustancialmente mayores.
Los 245.000 dólares en refacciones del country Indio Cuá (o los 170.000 que él declara), los 120.000 de la compra de esa misma propiedad, los 5.000 del ingreso al country, los 60.000 entre seña y cancelación parcial de hipoteca del departamento de Caballito, y los más de 33.000 dólares en viajes al exterior, incluyendo una estadía de cinco noches en el Hotel Llao Llao en Bariloche, componen un total que supera ampliamente cualquier proyección de ahorro a partir de su remuneración oficial.
La incógnita es: Si Adorni disponía desde hace más de una década de medio millón de dólares en criptomonedas, la pregunta que persiste es por qué esperó hasta llegar a la función pública para comenzar a gastarlo, y por qué, además, gastó más de lo que dice tener.
Las deudas actuales declaradas incluyen una hipoteca de 70.000 dólares más intereses, otros 200.000 dólares por una segunda hipoteca y 65.000 dólares por un acuerdo informal con un desarrollador inmobiliario.
La estrategia legal de Adorni parece orientada a evitar la figura de enriquecimiento ilícito, que el Código Penal castiga con penas de entre dos y seis años de prisión. Para ello, la presentación busca demostrar que los activos declarados son anteriores a su ingreso a la función pública.
Al mismo tiempo, la adhesión al Régimen Simplificado de Ganancias (previsto en la Ley de Inocencia Fiscal) operaría como un mecanismo de protección frente a eventuales sanciones fiscales: si presenta y paga en término, el fisco no puede verificar ni IVA ni ganancias de los períodos no prescriptos.
En ese escenario, la acusación podría derivar hacia la figura de omisión maliciosa o incremento patrimonial injustificado, que tiene penas menores y puede ser de ejecución condicional. “Lo que tenés que demostrar es que el ahorro lo generaste antes de tu gestión pública“, reprodujo Adorni el consejo de su contador durante la entrevista.
Esa es, por ahora, la apuesta central de su defensa. Si la Justicia la acepta o la descarta dependerá de la verificación concreta de las billeteras virtuales, los registros impositivos y la coherencia interna de una historia que, por el momento, genera más preguntas que respuestas.