Adorni no puede explicar por qué llevó a su esposa en el avión oficial: Le llueven las denuncias y los números no cierran

El viaje de Manuel Adorni con su esposa en el avión presidencial enterró el relato “anticasta” del gobierno de Javier Milei, que intentó fabricarle una “agenda de trabajo” al funcionario para esquivar las críticas. El funcionario ya acumula varias denuncias y sus explicaciones dejan aún más dudas sobre su patrimonio.

Esta semana se conoció que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, incluyó a su esposa, Bettina Angeletti, en la comitiva oficial que viajó a Nueva York para participar de la Argentina Week 2026, un encuentro organizado para atraer inversiones al país.

La presencia de Angeletti en el avión presidencial ARG-01 (sin cargo público ni función institucional alguna) desató una polémica que el propio funcionario no supo manejar. En su intento por defenderse, Adorni afirmó que su esposa ya tenía un pasaje comprado y que todos los gastos personales corrían por cuenta propia.

El problema es que, de ser verdad esa versión, los montos involucrados superan con creces lo que el funcionario declara como patrimonio ante la Oficina Anticorrupción. Para colmo, en las últimas horas se conoció que en febrero Adorni y su esposa viajaron a Punta del Este a bordo de un avión privado, cuyo costo estimado ronda los diez mil dólares.

Se trata de un gasto que, al igual que el pasaje de Angeletti a Nueva York, resulta difícil de explicar con los ingresos que el funcionario tiene registrados. Por lo pronto, el caso derivó en al menos dos denuncias penales y una presentación ante la Oficina Anticorrupción, además de pedidos de informes e interpelación en el Congreso.

Lo que quedó claro es que la retórica “anticasta” con la que el presidente Javier Milei llegó al poder en 2023 parece haber quedado atrás y ahora sus funcionarios exprimen al máximo los beneficios de sus puestos, una situación que quedó clara con el escándalo de Adorni.

La excusa del “deslomado” y los números que no cierran

La polémica comenzó el domingo, durante las primeras actividades del gobierno en Nueva York, cuando circuló una fotografía de Bettina Angeletti junto a la comitiva presidencial en la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson, en el barrio de Queens.

El escándalo comenzó a escalar y obligó a Adorni a dar explicaciones públicas. En una entrevista televisiva, el funcionario confirmó lo que la foto ya había sugerido: su esposa había viajado en el avión presidencial desde Buenos Aires.

“Mi mujer iba a viajar a Nueva York el 26 de febrero. Ella tenía el pasaje comprado, pero después hubo un cambio de agenda y yo quería que ella me acompañe. Así que Presidencia la invitó”, explicó. Vale aclarar que con “presidencia” se refiere a la secretaría a cargo de Karina Milei.

Adorni argumentó que había llegado a Nueva York para “deslomarme una semana” y remarcó que “estos son trabajos muy sacrificados y la verdad que era mi deseo que mi mujer me acompañe“, como si eso justificara el uso de recursos públicos para beneficio personal.

Adorni también insistió en que la presencia de Angeletti no representó un costo para el Estado. Según dijo, su esposa había adquirido un pasaje comercial por un valor de 5.345 dólares con fecha del 26 de febrero, que terminó sin usar al subirse al vuelo oficial.

Afirmó además que los gastos de alojamiento y estadía también corrían por cuenta propia. Sin embargo, cuando Feinmann le consultó sobre el hospedaje, el funcionario reconoció que su esposa estaba en la misma habitación que él, una habitación pagada con fondos del Estado.

El hotel donde se alojó la comitiva oficial en Nueva York es The Langham, ubicado en la Quinta Avenida, con habitaciones cuyo valor oscila entre los 800 y los 6.500 dólares por noche. Si Adorni asumió personalmente los costos que mencionó, el desembolso total en el viaje se vuelve difícil de justificar con sus ingresos declarados.

Según su declaración jurada ante la Oficina Anticorrupción correspondiente al año 2024, cuando se desempeñaba como vocero presidencial, el funcionario contaba con poco más de 43.000 dólares en efectivo (provenientes de créditos que debía devolver) y otros 6.000 dólares en el banco.

También registraba deudas por más de 43.000 dólares con familiares. Como jefe de Gabinete, su sueldo mensual se estima en alrededor de 3,5 millones de pesos. En ese contexto, el costo del pasaje de Angeletti representaría cerca del 20% del patrimonio total declarado por Adorni, sin contar los demás gastos del viaje.

Ante la insistencia de los periodistas, subrayó que “yo quería que viaje, Presidencia la invitó, y todos los gastos corren por cuenta nuestra. No hay nada más para aclarar”. Y agregó: “Ojo con las fake, ojo con las fotos que están subiendo que no son reales”.

“Ojo con todo el ruido que hay porque bueno, siempre hay agazapados esperando por donde entra”, dijo intentando desviar la atención.

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Al jefe de Gabinete le llueven las denuncias judiciales

A medida que avanzaron los días, las presentaciones judiciales y administrativas contra Adorni se multiplicaron. La primera en tomar estado público fue la del abogado Gregorio Dalbón, quien denunció al jefe de Gabinete por presunta malversación de caudales públicos y utilización indebida de bienes del Estado.

En su presentación, Dalbón argumentó que la inclusión de una persona sin función pública en un vuelo oficial, por razones personales, podría encuadrar en el artículo 260 del Código Penal. El juzgado federal 3, a cargo del juez Daniel Rafecas, recibió la causa por sorteo.

La segunda denuncia fue presentada por la diputada nacional Marcela Pagano, exintegrante del bloque oficialista, quien apuntó a cuatro delitos: peculado, defraudación contra la administración pública, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público.

La presentación recayó en el juzgado federal 11, donde actualmente actúa el juez Ariel Lijo como subrogante. Entre los fundamentos de la denuncia, se mencionó que apenas diez días antes del viaje, el propio Adorni había firmado la Decisión Administrativa 9/2026, publicada en el Boletín Oficial el 26 de febrero, que reformó el régimen de viajes oficiales al exterior.

Esa norma limitó las comitivas a “un máximo de un funcionario o una autoridad por cada evento o actividad internacional reconocido e impostergable para los intereses del Estado Nacional”. También estableció que cualquier ampliación debía justificarse expresamente. Según Pagano, el jefe de Gabinete violó una normativa que él mismo había impulsado y firmado.

A estas presentaciones se sumó una denuncia ante la Oficina Anticorrupción, presentada por el abogado Agustín Rombolá, solicitando que el organismo determine si el traslado de Angeletti se ajustó a la normativa vigente y si implicó un uso de bienes públicos ajeno al interés del Estado.

En paralelo, el diputado Esteban Paulón, del Partido Socialista, presentó un pedido de informes para saber en qué rol viajó Angeletti, quién autorizó su incorporación al vuelo y quién afrontó los costos.

El jefe de bloque de Unión por la Patria en Diputados, Germán Martínez, anunció que solicitará la interpelación del jefe de Gabinete para que dé explicaciones formales ante el Congreso.

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El gobierno le inventó una “agenda de trabajo”

Ante la situación, Casa Rosada ensayó una estrategia de control de daños y apostó a mostrar a Adorni como un funcionario en plena actividad durante el viaje. En las horas siguientes a la difusión de la foto, el gobierno comenzó a difundir reuniones que el jefe de Gabinete mantenía en Nueva York con gobernadores y empresarios.

El objetivo era instalar la narrativa de que la gira había sido de trabajo intenso. Entre los encuentros que se hicieron públicos figuró una reunión en la sede del Bank of America con los gobernadores Raúl Jalil, Juan Pablo Valdés, Marcelo Orrego, Carlos Sadir y Rolando Figueroa, una con eel ministro de Hacienda de Chaco y otra con Alberto Weretilneck.

Lo insólito es que los gobernadores que participaron en los encuentros de Nueva York son los mismos con quienes el jefe de Gabinete puede reunirse en Buenos Aires en cualquier momento, sin necesidad de desplazamientos internacionales ni de incluir familiares en comitivas oficiales.

El episodio también reavivó el debate sobre el discurso anticasta que caracterizó la llegada de Milei al poder y que Adorni, como vocero presidencial, se encargó de difundir durante meses. El 13 de agosto de 2024, siendo aún vocero presidencial, Adorni había anunciado públicamente un decreto del Gobierno sobre el tema.

En él, se establecía que “las aeronaves públicas no podrán ser utilizadas en viajes particulares” y Adorni advertía que no se podrían usar aviones del Estado “para traer a familiares desde el sur, viajar a un cumpleaños familiar o usar para cualquier otra actividad por fuera de la agenda pública”.

Por otro lado, la Ley 25.188 de Ética en el Ejercicio de la Función Pública establece con claridad que los funcionarios deben “abstenerse de usar las instalaciones y servicios del Estado para su beneficio particular o para el de sus familiares”.

Para el especialista Pablo Secchi, director ejecutivo de Poder Ciudadano, el punto central está en ese artículo: “La ley dice que un funcionario no puede utilizar un bien del Estado en beneficio propio. Pareciera que el traslado de la esposa del ministro, en principio, no estaría justificado”.

Hasta la vicepresidenta Victoria Villarruel aprovechó la controversia para marcar distancia de la Rosada. Desde sus redes sociales, compartió imágenes de Adorni intentando explicar el viaje y escribió: “El ajuste lo va a pagar la política… Jajajaj”.

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El vuelo a Punta del Este, otro gasto difícil de explicar

Como si la polémica del vuelo a Nueva York no fuera suficiente, en las últimas horas trascendió que Adorni y su esposa viajaron a Punta del Este entre el 12 y el 17 de febrero a bordo de un avión privado. El dato fue publicado por el periodista Sebastián Lacunza en ElDiarioAr.

Según la investigación, el jefe de Gabinete viajó junto a Angeletti, dos menores de edad de su familia y el periodista Marcelo Grandio, conductor de la TV Pública y amigo personal del funcionario. El vuelo se realizó en un avión Honda Jet con matrícula LV-HWA, contratado a la empresa de vuelos privados Alpha Centauri.

El valor total del trayecto de ida y vuelta se estimó en alrededor de 10.000 dólares, aunque el propio Grandio, cuando habló del tema en el programa Duro de Domar, mencionó un monto de 3.600 dólares, argumentando que Adorni habría pagado solo uno de los tramos.

El conductor del programa, Pablo Duggan, confrontó esa versión con los datos publicados por la investigación periodística, sin lograr una respuesta clara. Poco después, Grandio envió un mensaje contradiciéndose: “El viaje lo hicimos en avión todos juntos y cada uno pagó su parte”.

El vuelo salió el 12 de febrero a las 20:21 horas desde el aeropuerto de San Fernando, al norte del Gran Buenos Aires, y llegó a Laguna del Sauce, Punta del Este, a las 20:56. El regreso se realizó el 17 de febrero en el mismo avión, pero sin Grandio.

Según informó ElDiarioAr, al arribar a San Fernando, Adorni habría solicitado realizar los trámites de ingreso al país en el hangar de la empresa Aviaser, donde estacionó el vuelo privado, evitando así pasar por las áreas comunes del aeropuerto.

Consultado sobre este viaje, Adorni se negó a dar explicaciones, argumentando que se trataba de un asunto de su “vida privada”, la misma respuesta que ensayó en los primeros momentos de la polémica por el vuelo a Nueva York.

Lo que hasta ahora no quedó claro es quién pagó la factura del vuelo a Punta del Este. Grandio dio versiones contradictorias. Adorni no respondió. Y el costo del trayecto, sea cual sea el monto exacto, resulta difícil de encuadrar en el patrimonio declarado por el funcionario.

Sumado al pasaje de Angeletti a Nueva York, a los gastos de hotel y a los viáticos que el jefe de Gabinete dice haber afrontado de su propio bolsillo, el panorama patrimonial de Adorni plantea preguntas que hasta ahora no tienen respuesta.

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