Luis Caputo tuvo que desembolsar más de 1.000 millones de dólares de las reservas para pagar deuda con importadores, y se aleja cada vez más de la meta que acordó con el FMI, en un contexto en el que cada vez más especialistas critican el modelo económico.
El Banco Central desembolsó US$1.012,5 millones para cancelar la primera amortización de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal 2026), un compromiso que se cubrió con reservas y que vuelve a encender las alarmas sobre la capacidad del Gobierno de Javier Milei para cumplir con los objetivos pactados con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El pago incluyó US$990 millones en concepto de capital y US$22,5 millones de intereses. Además, se trató de la primera de tres cuotas a saldar hasta mayo del año próximo, correspondientes a la deuda con importadores.
Cabe recordar que los Bopreal fueron emitidos para que empresas y personas con deudas comerciales en el exterior pudieran regularizar esos compromisos en medio de la falta de divisas y las restricciones cambiarias, con el objetivo de ordenar la demanda de dólares y aliviar la presión sobre las reservas internacionales.
Según estimaciones del mercado, la autoridad monetaria encabezada por Santiago Bausili llegó a noviembre necesitando casi US$10.000 millones para alcanzar la meta de acumulación de reservas que regía para fin de año a partir del acuerdo con el FMI.
Sin embargo, tras el uso de una porción del swap estadounidense, que implicó restar más de US$2.500 millones del cómputo, el objetivo inmediato se volvió aún más lejano y hoy está a US$12.000 millones de distancia.
La consultora Eco Go advirtió que las reservas netas según la definición del FMI son actualmente negativas en US$16.346 millones, es decir unos US$12.000 millones por debajo de la meta pactada en el acuerdo vigente. Incluso en una definición más laxa, descontando pasivos de corto plazo, el rojo asciende a US$3.162 millones.
El cuadro de pasivos del Banco Central incluye los US$18.291 millones del swap con China, US$15.897 millones de encajes bancarios en dólares, US$2.500 millones del swap con Estados Unidos, repos con SEDESA y otros compromisos a un año por más de US$3.000 millones, además de préstamos menores con organismos internacionales.
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Barclays destrozó el modelo de Caputo y Milei
En este contexto, el banco de inversión inglés Barclays difundió un informe este lunes que echó por tierra el planteo del ministro de Economía, Luis Caputo, quien suele sostener que el Gobierno fue el que más divisas compró, pero que eso no se reflejó en las reservas porque la mayor parte se utilizó para cancelar deuda.
El documento consignó que “las reservas netas, excluyendo desembolsos del Fondo Monetario Internacional (FMI), son más bajas que cuando asumió Javier Milei“, mientras que “esto no ocurrió por una reducción del stock de deuda denominada en dólares”. Esa observación pone en tela de juicio la narrativa oficial sobre la gestión de las divisas.
Barclays señaló que los amortiguadores externos permanecieron “muy delgados” y que las autoridades “mostraron intenciones limitadas para abordarlos“. El informe sostuvo que, aunque existió un argumento político defendible para relegar la acumulación durante la primera etapa de la gestión, esa justificación ya no aplicó del mismo modo después de las elecciones.
El reporte explicó que cuando Milei asumió, las reservas netas se ubicaban en –US$11.000 millones. Luego, descendieron a –US$16.000 millones, lo que implicó una diferencia de US$13.000 millones frente al objetivo de diciembre próximo previsto en el programa con el FMI.
Al contrastar la dinámica de reservas con la evolución del endeudamiento en moneda extranjera, el banco remarcó que el desempeño negativo no provino de una mejora del perfil de pasivos. Puntualizó que en diciembre de 2023 la deuda con multilaterales y acreedores privados sumaba US$170.000 millones, mientras que en noviembre de 2025 alcanzó US$175.000 millones.
Si bien los bonos en manos privadas disminuyeron hasta US$82.000 millones, el avance de la emisión de Bopreales y de los repos con bancos que hizo el BCRA, que sumaron US$12.000 millones, amplió los compromisos totales.

El informe enfatizó que las reservas líquidas, incluidas las tenencias de oro (cuyo paradero, por cierto, aún no se conoce), se ubicaban en US$28.000 millones, de los cuales US$16.000 millones correspondían a depósitos bancarios en el Banco Central.
Además, advirtió que si se descontaba un 30% de esos depósitos por riesgo de reducción en escenarios adversos, la liquidez disponible descendía a US$23.000 millones, un nivel inferior a los US$33.000 millones en vencimientos en dólares proyectados para 2026 y 2027 entre bonos y FMI.
“Las reservas siguen bajas incluso frente a pares de alto rendimiento como Ecuador, Kenia, Nigeria, Egipto y Honduras”, señaló el documento del banco inglés.
El análisis agregó que una eventual operación de pase pasivo (repo), una operación de manejo de pasivos o el acceso a nuevos créditos para afrontar el pago de US$4.200 millones de deuda soberana en enero no modificaban estructuralmente el panorama de la Argentina.
El banco sostuvo que un repo por US$3.000 millones cubriría apenas una fracción del faltante de 2026. Barclays también sumó un interrogante sobre la reacción oficial si el peso tocaba el techo de la banda cambiaria nuevamente.
Sugirió que el Gobierno podría aprovechar ese momento para recalibrar el régimen cambiario o intentar defender la moneda mediante el swap con el Tesoro estadounidense, que había anunciado un salvataje por US$ 20.000 millones.
Pero advirtió que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, insistió recientemente en que “los mercados deberían cubrir fácilmente las necesidades de financiamiento de 2026″, lo que acota la expectativa sobre un apoyo ilimitado.

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El banco inglés no fue el único que se mostró crítico
Barclays no fue el único en expresar preocupación por la situación de las reservas y la sostenibilidad del esquema cambiario del Gobierno. Otras consultoras y economistas plantearon cuestionamientos similares sobre la capacidad del Banco Central para acumular divisas de manera genuina.
La consultora Eco Go advirtió que el esquema actual depende de que el dólar oficial no toque el techo de la banda y de no tener que volver a gastar dólares prestados para defenderla, aun cuando esas reservas sigan siendo negativas.
También señaló que las garantías del Tesoro de Estados Unidos para avanzar en una colocación adicional vinculada al swap mencionado por Bessent no estarán disponibles. El exministro de Economía Domingo Cavallo volvió a cuestionar la falta de claridad del Gobierno desde su blog personal.
“Hasta ahora, las declaraciones oficiales han sido muy confusas. Cabe esperar que las discusiones con el FMI para la revisión del programa que comenzarán en los próximos días, ayuden a clarificar el curso futuro de la política monetaria, cambiaria y financiera”, escribió.
Tras advertir sobre la inercia inflacionaria que genera este esquema, Cavallo remarcó que el mismo fenómeno aplica a las tasas en dólares, al asegurar que “la única forma sostenible de bajar las tasas reales de interés en pesos es también logrando que baje la tasa de riesgo país“.
Para el exministro, ídolo de Milei hasta que comenzó a mostrarse crítico con su programa, uno de los puntos centrales para encaminar una recuperación es la acumulación de reservas en el Banco Central.

En ese contexto, sugirió que el Gobierno anuncie “un programa de compra de reservas y llevarlo a cabo rigurosamente para acentuar la reducción del riesgo país y remover expectativas de futuros saltos devaluatorios”.
Según su diagnóstico, el mantenimiento del tipo de cambio actual se logró con más restricciones al acceso al mercado y tasas reales muy elevadas, lo que limitó los movimientos de capital, distorsionó la formación de precios y afectó expectativas de ahorristas e inversores.
Cavallo sostuvo que esta dinámica fomentó el atraso cambiario, incentivó importaciones de consumo y terminó impactando también en los balances bancarios por el aumento de la morosidad en el tercer trimestre.
Portfolio Personal Inversiones (PPI) señaló que el impulso que generó el sorpresivo resultado electoral perdió influencia a medida que avanzó el mes. Además, la consultora advirtió que la ventana al mercado internacional sigue cerrada y solo se abrirá avances concretos en un repo para enfrentar el pago de deuda de enero y un aumento en la de compra de reservas.
La consultora 1816 puso en foco lo que considera actualmente la principal incógnita del mercado: si el Gobierno puede realizar compras significativas de reservas con el actual esquema de bandas, en un contexto en el que el dólar spot se mantiene cerca del techo y el contado con liquidación incluso lo supera.
Según sus cálculos, desde la elección el Tesoro compró menos de US$300 millones, aun cuando provincias y empresas emitieron unos US$4.200 millones en el exterior, un flujo que no se repetirá todos los meses.
Al mismo tiempo, el Gobierno redujo fuertemente la exposición de privados al dólar oficial, con un retroceso cercano a los US$6.000 millones en coberturas, pero sin que eso se haya traducido en un aumento significativo de las reservas.
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¿Qué pasó con el swap con Estados Unidos?
El Tesoro de Estados Unidos confirmó oficialmente que el Banco Central activó un tramo del swap de monedas por US$2.541 millones en octubre, en medio de un contexto de alta volatilidad cambiaria y a semanas de las elecciones legislativas.
Según el informe del Fondo de Estabilización (ESF) del Departamento del Tesoro estadounidense, la operación se realizó para “moderar las tensiones en el mercado de cambios” y mejorar la posición financiera del Gobierno argentino antes de los comicios.
El acuerdo, firmado por un monto total de US$20.000 millones, permitió al BCRA intercambiar pesos por dólares con el Tesoro de Estados Unidos a un tipo de cambio acordado. Entre el 9 y el 25 de octubre, el gobierno estadounidense compró pesos argentinos por unos US$2.000 millones, que luego fueron invertidos en Letras del BCRA hasta el 29 de octubre.
Tras esa fecha, los fondos dejaron de aparecer en los registros del BCRA, lo que confirmó que Estados Unidos activó el swap en lugar de repatriar los pesos, transformando la deuda del BCRA de pesos a dólares.
La activación del swap se produjo en un momento clave: antes de las elecciones de octubre, cuando el Gobierno se encontraba al límite en el frente cambiario y el programa se encontraba cada vez más cerca de la catástrofe.

Bessent confirmó que Argentina ya usó parte del swap por 20 mil millones de dólares
Además, parte de los fondos obtenidos se destinaron a pagar compromisos con el FMI. Según datos del organismo, Argentina aumentó su tenencia de Derechos Especiales de Giro (DEGs) en 641 millones (equivalente a US$872 millones), mientras que Estados Unidos redujo sus reservas de DEGs en el mismo monto.
Frente a las crecientes dudas del mercado, el ministro de Economía, Luis Caputo, minimizó la importancia de la meta con el FMI durante la Conferencia Industrial de la UIA. “No subestimamos la importancia de acumular reservas; es una prioridad para nosotros”.
“Pero hoy existe una diferencia entre la acumulación de reservas y el cumplimiento de nuestras obligaciones. El escenario cambió: tenemos nuevas alternativas financieras. Está el swap chino, el respaldo estadounidense y otras vías, incluidas conversaciones con bancos”, afirmó, confirmando que está dispuesto a meter mano por donde sea para pagar las deudas.
La discusión de fondo pasa también por la capacidad del Banco Central para recomprar dólares sin necesidad de “esterilizar”, algo que desde el Gobierno se mencionó como posible ante lo que describen como una demanda de dinero muy baja.
Sin embargo, especialistas del mercado advierten que, con los cambios de comportamiento que dejó la alta inflación, es difícil que la base monetaria vuelva a representar niveles cercanos al 9% del PBI, como ocurría en otros períodos.
Sobre esa base, incluso en un eventual escenario de actividad en crecimiento de 2,5% en 2026, las compras de divisas serían acotadas: rondarían los US$600 millones. Y en un escenario de expansión máxima, equivalente al peso de la base monetaria en 2022 (5,5% del PBI), la capacidad potencial de compra se ubicaría en torno a US$9.000 millones.