Luis Caputo tuvo que admitir que la inflación de marzo superará el 3% antes de partir a Washington para destrabar un nuevo préstamo con el FMI, y el relevamiento del Banco Central estima una inflación anual en torno al 30%, 20 puntos por encima de lo proyectado en el Presupuesto 2026.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que la inflación de marzo se ubicará por encima del 3% y aseguró que recién a partir de abril comenzará un proceso de desaceleración. El dato, que el INDEC dará a conocer este martes, representará el nivel más alto en un año y extenderá a diez meses consecutivos la racha de incrementos mensuales.
Además, las proyecciones privadas indican que el índice se mantendrá por encima del 2% durante varios meses más, muy por encima de la promesa que el presidente Javier Milei sostuvo hasta hace pocas semanas, cuando afirmaba que hacia mediados de año la inflación comenzaría con cero.
Caputo realizó el anuncio durante una exposición en la Bolsa de Comercio de Rosario. Allí explicó que la presión sobre los precios en marzo respondió a factores específicos: “Probablemente supere el 3% debido a un shock vinculado al petróleo, que impactó en rubros como el transporte y los pasajes aéreos”.
“También incide la estacionalidad de educación en marzo“, agregó. Si bien es cierto que el rubro educación registró un incremento del 8,7% por el inicio del ciclo lectivo, mientras que los combustibles y el transporte también contribuyeron al alza, lo cierto es que los aumentos comenzaron hace ya varios meses.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta una inflación de marzo en torno al 3%, con una inflación núcleo cercana al 2,9%. Para los meses siguientes, el mismo relevamiento anticipa una baja gradual: 2,6% en abril, 2,3% en mayo, alrededor del 2% para el bimestre junio-julio y 1,8% en agosto y septiembre.
En términos acumulados, el REM proyecta una inflación del 29,1% para 2026, casi 20 puntos por encima de lo contemplado en el Presupuesto 2026. El primer bimestre del año ya acumuló un alza del 5,9%.
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Caputo vuelve a Washington por un préstamo del FMI
En la antesala de la publicación del dato inflacionario, Caputo partió hacia Washington para participar de la Reunión Anual de Primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Lo acompañan el viceministro José Luis Daza y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili.
El objetivo central del viaje es destrabar un desembolso de 1.000 millones de dólares que el organismo tenía previsto girar en febrero y que hasta ahora no se concretó.
El gobierno de Javier Milei asegura que Argentina cumplió con varios de los requisitos exigidos por el Fondo, entre ellos el superávit fiscal, un avance en privatizaciones y la reforma laboral. Sin embargo, el FMI continúa sin liberar los fondos.
Uno de los puntos de tensión es el destino de las reservas del Banco Central. El BCRA compró más de 5.000 millones de dólares en lo que va del año (la mitad de la meta prevista para todo 2026), pero gran parte de esos fondos se destinó al pago de deuda en lugar de fortalecer las reservas líquidas, que siguen en terreno negativo.
La consultora EcoGo señaló además que buena parte de las divisas adquiridas no provienen de la actividad económica sino de la especulación financiera, principalmente de la colocación de deuda privada en dólares.
La buena noticia es que el riesgo país perforó los 600 puntos y se ubicó en torno a los 550, pero el gobierno aún no logra acceder al mercado de deuda internacional más allá del horizonte electoral de 2027.
El modelo económico parece estar en una situación tan delicada que incluso el exministro de Economía Alfonso Prat-Gay (otro de los responsables del cuantioso préstamo del FMI al macrismo) calificó de “paradójico” que un gobierno que “cumplió todo lo que le pidió Wall Street, no logró acceder al mercado internacional de deuda“.

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El modelo de Javier Milei: FATE, apertura y costos del ajuste
Durante su presentación en Rosario, Caputo defendió la política de apertura económica y utilizó el caso de la empresa FATE como ejemplo de la lógica del nuevo modelo. “FATE cazaba en el zoológico; entraron cuatro gomas chinas y dijo: ‘No juego’. Esa es una opción”, graficó el ministro, en alusión a las empresas que no logran adaptarse a la competencia externa.
Lo que Caputo no mencionó es que la importación masiva y el cierre de empresas lleva al aumento del desempleo. El cierre de FATE implicó el despido de 920 trabajadores, y la empresa de neumáticos es solo uno de los numerosos casos de cierres de este tipo.
Cara colmo, la recaudación cayó alrededor de 7,5% real interanual en el primer trimestre, lo que derivó en un nuevo recorte del gasto: una reducción del 2% sobre gastos corrientes y del 20% sobre gastos de capital, según instrucciones transmitidas por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Según explicó el funcionario, quien se duplicó el sueldo en los últimos días en medio del escándalo por su patrimonio, la medida apunta a preservar el superávit primario, que el gobierno sostiene como ancla central de su programa económico.
Una curiosidad es que el tipo de cambio real multilateral cayó a 86 puntos, el nivel más bajo desde noviembre de 2015, lo que refleja una apreciación cambiaria del 16% desde el pico registrado en las elecciones de octubre pasado.
En este escenario, consultoras como Vectorial advierten que la salida de divisas para atesoramiento proyecta niveles cercanos a los 30.000 millones de dólares anuales, señal de que la confianza en la estabilidad del esquema cambiario no está consolidada.
El problema es que la apreciación del peso vuelve a la Argentina un país extremadamente caro para la producción, lo que hace que las industrias locales sean menos competitivas tanto a nivel local como internacional. A la par, el efecto negativo en el turismo receptivo también es patente.
Pese a este panorama, Caputo reiteró su optimismo: “No puedo estar más optimista; se vienen los mejores 18 meses de la Argentina en las últimas dos décadas“. A mediados de 2024, el presidente Milei aseguraba que “lo peor ya pasó”.

