El juez Daniel Rafecas dispuso medidas de prueba para esclarecer por qué Migraciones y la PSA demoraron la pesquisa de un funcionario clave en la causa ANDIS tras su llegada al Aeropuerto Jorge Newbery, que impidió el secuestro de su celular.
Después de que Migraciones y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) permitieran al empresario Sergio Mastropietro atravesar los controles del aeropuerto sin ser demorado pese a una orden judicial vigente, la justicia federal ahora exige una serie de explicaciones detalladas a ambos organismos sobre su actuación durante el episodio del 14 de noviembre.
La figura de Mastropietro es clave, ya que se trata de uno de los empresarios vinculados a la causa ANDIS y, además, con la red de narcotráfico montada por Fred Machado. Sin embargo, cuando llegó al Aeropuerto Jorge Newbery, los organismos dependientes de la ministra Patricia Bullrich retrasaron el operativo para registrarlo.
Las medidas ordenadas por Rafecas
El juez federal Daniel Rafecas asumió la conducción de esta causa paralela tras la denuncia presentada por el juez Sebastián Casanello, quien había ordenado originalmente la requisa del empresario. Con el impulso de la fiscal Paloma Ochoa, Rafecas dispuso varias medidas de prueba para esclarecer lo ocurrido.
Entre las principales diligencias, el magistrado solicitó a Migraciones el protocolo de actuación que deben seguir en estos casos. Además, requirió información completa sobre las facultades del organismo para demorar personas y proceder con la entrega de pertenencias cuando existe una orden judicial de por medio.
También se ordenaron medidas específicas respecto del accionar de la PSA, según confirmaron fuentes judiciales consultadas. El juez busca determinar si hubo negligencia, descoordinación o alguna acción deliberada que permitiera al empresario eludir el procedimiento.
Rafecas solicitó las grabaciones de las cámaras de seguridad que registraron todo el recorrido de Mastropietro en el Aeropuerto Jorge Newbery. Estas imágenes resultan fundamentales para reconstruir la secuencia de eventos y determinar en qué momento exacto el teléfono celular del empresario desapareció de su poder.
Adicionalmente, el magistrado pidió el listado completo de llamadas entrantes y salientes del teléfono de Mastropietro, cuya entrega finalmente no pudo concretarse. Como el empresario realizó una escala en Tucumán antes de arribar a Buenos Aires, también se solicitaron las imágenes de las cámaras del aeropuerto de esa provincia.
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El episodio que motivó la investigación
Los hechos investigados ocurrieron cuando Mastropietro regresaba desde Miami en un vuelo privado el 15 de noviembre. Antes de llegar a destino, la aeronave realizó una parada en Tucumán, supuestamente para cargar combustible. El uso de aviación privada habría dificultado que las autoridades conocieran de antemano los detalles del vuelo.
Pese a que Casanello había ordenado la requisa del empresario tras allanar su domicilio en San Isidro días antes (donde se secuestraron sus computadoras), Mastropietro atravesó todos los controles migratorios y aduaneros sin ser detenido. Incluso llegó a salir a la vía pública antes de que las autoridades reaccionaran.
Según las imágenes disponibles, las cámaras lo captaron a las 22.34 horas utilizando su teléfono móvil tras retirar el equipaje, acompañado por tres personas. Recién cuando una secretaria del juzgado reclamó que lo interceptaran, personal de Migraciones salió a buscarlo a la calle para reingresarlo al aeropuerto.
Pero antes de volver a entrar, Mastropietro entregó su mochila y equipaje a una de las personas que lo acompañaban. Luego, tras egresar nuevamente del aeropuerto por unos segundos, se lo vio entregar un objeto pequeño a esa misma persona, identificada como su hija.
Cuando finalmente le requirieron sus pertenencias y revisaron el equipaje, el teléfono celular no apareció. El empresario alegó que lo había dejado sobre una valija y que “desapareció”. Al intentar llamar al número, el dispositivo estaba apagado.

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Mastropietro y su rol en la causa ANDIS
El fiscal Franco Picardi describió a Mastropietro como el operador financiero y persona de confianza de Miguel Ángel Calvete, señalado como el articulador de un circuito ilícito para direccionar contrataciones y recaudar dinero de droguerías proveedoras de la Agencia Nacional de Discapacidad.
Cuando el fiscal abordó las supuestas maniobras de lavado de activos, mencionó específicamente a Mastropietro y a la empresa de aviación Baires Fly S.A., vinculada al empresario. Esta firma habría emitido facturas a las empresas de Calvete por la presunta “compra de kilómetros nacionales para ser utilizados en aeronaves de la empresa“. El fiscal indicó que:
“De las evidencias colectadas, se advierte que Miguel Ángel Calvete y Diego Orlando Spagnuolo mantendrían, al menos, una relación comercial con Sergio Mastropietro, quien, como sabemos, se encuentra vinculado a la firma Baires Fly S.A., firma de aviación privada que provee un servicio de vuelos privados disponible las 24 hs., tal como se consigna en su página oficial de la red social Instagram”.
En la investigación se determinó que en agosto pasado Mastropietro remitió a Calvete información de una cuenta bancaria a nombre de Baires Fly. Las facturas emitidas por esta empresa podrían encuadrar en operaciones destinadas a disimular el verdadero origen y destino del dinero, según sostuvo Picardi en su dictamen.
Aunque Mastropietro no figura en la primera tanda de indagatorias solicitadas por la fiscalía, su nombre aparece en varios tramos del dictamen presentado ante Casanello en el marco de la investigación sobre presuntas maniobras de lavado de activos vinculadas al caso de corrupción en ANDIS, que también salpica a figuras como Karina Milei y Eduardo “Lule” Menem.
El teléfono que no pudo ser secuestrado resulta una pieza clave para rastrear comunicaciones y establecer vínculos entre los distintos actores de la trama. Ahora, la justicia busca determinar si la desaparición del dispositivo fue resultado de una cadena de errores o si hubo complicidad de funcionarios para facilitarle al empresario la posibilidad de evitar la entrega.
