El gobierno de Milei pidió renegociar el acuerdo comercial con Estados Unidos tras encontrarse que no tiene los votos para aprobarlo en el Congreso, pero la administración de Donald Trump se niega a cambiar los términos y expone al oficialismo a un nuevo traspié legislativo.
El gobierno de Javier Milei firmó en febrero un acuerdo comercial con Estados Unidos y ahora, siete meses después, los bloques de La Libertad Avanza se encontraron con que no tienen los votos necesarios en el Congreso para ratificarlo.
Ante ese escenario, enviados de la Casa Rosada intentaron reabrir la negociación con la administración de Donald Trump para modificar las condiciones del pacto, pero la respuesta desde Washington fue negativa.
Pese a que la Casa Blanca presiona para que el acuerdo se apruebe cuanto antes, funcionarios estadounidenses descartaron cualquier posibilidad de renegociar los términos, lo que deja al Gobierno argentino expuesto a una eventual derrota parlamentaria.
Sin votos propios y sin margen de maniobra
Según reveló Bloomberg News, asesores de Milei le transmitieron a la administración Trump que no cuentan con el respaldo legislativo suficiente para ratificar el Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos (ARTI), firmado el 5 de febrero.
Como salida, el equipo negociador argentino buscó plantear una revisión de las condiciones pactadas, apoyándose en un argumento jurídico: el 20 de febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró ilegal el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para aplicar aranceles.
El acuerdo con Argentina se había firmado justamente bajo esa normativa, por lo que ese fallo abrió un interrogante sobre la validez del pacto frente a los nuevos aranceles que Trump reinstauró por otras vías.
Funcionarios de la Casa Blanca fueron tajantes: una renegociación no es viable, porque sentaría un precedente que otros países en situación similar a la argentina podrían reclamar para sí. En cambio, instaron al Gobierno a avanzar con la ratificación tal como fue firmada.
Según Bloomberg, funcionarios estadounidenses viajaron a Buenos Aires en las últimas semanas para transmitir ese mensaje de manera directa y observaron que la gestión de Milei carece de una estrategia legislativa y un cronograma claros para conseguir la aprobación del tratado.
El calendario tampoco ayuda: el período de sesiones ordinarias del Congreso cierra en noviembre, y Milei prioriza otras leyes vinculadas a su estrategia de cara a la reelección de 2027, por lo que se especula con que evite exponer el acuerdo a un debate legislativo que podría terminar en un rechazo.
Es que el acuerdo generó rechazó por la asimetría de las condiciones que propone. Por ejemplo, establece la eliminación de aranceles para productos argentinos que difícilmente puedan competir en el mercado norteamericano.
A cambio, Argentina se comprometió a eliminar aranceles para 221 posiciones arancelarias, bajar al 2% otras 20 (mayormente autopartes) y otorgar cupos para vehículos, carne y productos agrícolas estadounidenses.
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Mientras tanto, Milei quiere su foto con Trump
El episodio se conoce mientras Milei se encuentra en Nueva York para participar de la 81° Asamblea General de la ONU, con un objetivo que trasciende la agenda oficial: lograr un encuentro con Trump.
La agenda difundida por la Presidencia no incluye una reunión bilateral formal entre ambos mandatarios. La instancia más probable de un encuentro es una sesión extraordinaria del Escudo de las Américas, la iniciativa de seguridad impulsada por Washington contra -supuestamente- el narcotráfico, prevista para este martes a las 15 (hora argentina).
La agenda de reuniones bilaterales de Trump para esta semana ya está definida y tampoco contempla a la Argentina. Entre los mandatarios con los que sí se reunirá figuran el primer ministro británico, Andy Burnham; el presidente francés, Emmanuel Macron; el presidente chino, Xi Jinping; y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez.
Fuentes consultadas por Bloomberg en Washington y Buenos Aires señalaron que la demora en la ratificación no genera, por el momento, tensiones de fondo en la relación bilateral, y que un diálogo entre Trump y Milei durante la Asamblea podría destrabar el proceso.
Lo cierto es que Trump se refirió en el pasado a Milei como “mi presidente favorito”, pero esa cercanía no se tradujo en concesiones sobre los términos del acuerdo: la negativa a renegociar fue comunicada sin margen para matices.
La situación también deja a la vista cómo fue concebido originalmente el pacto. El hecho de que Washington no admita ahora ningún tipo de ajuste, ni siquiera ante un fallo judicial que modificó el marco legal bajo el cual se firmó, sugiere que las condiciones no surgieron de una negociación, sino que fueron fijadas por la parte estadounidense.
Para colmo, esto suma un nuevo problema para Milei. El libertario no solo ve caer su imagen mes a mes en medio de los escándalos y el estancamiento económico, sino que en los últimos días la presentación del Presupuesto desató una nueva interna que tiene como protagonista a la senadora Patricia Bullrich.