El oficialismo busca presionar a los gobernadores con el financiamiento de la obra pública para hacer caer la sesión de Diputados dedicada a tratar la reforma de la ley de DNU y el decreto que flexibiliza la toma de deuda, temiendo una derrota legislativa y sin el apoyo garantizado del PRO y la UCR.
Este martes se llevará adelante la sesión en la Cámara de Diputados agendada para tratar las modificaciones a la ley de DNU y limitar la capacidad del Presidente Javier Milei de gobernar por decreto.
La iniciativa cuenta con el apoyo de los bloques de Encuentro Federal, Democracia para Siempre (el bloque de radicales que rompieron con los liderados por Rodrigo De Loredo), el Frente de Izquierda y Unión por la Patria, que tiene previsto pedir que durante la sesión también se trate el DNU 846/2024, con el que se flexibilizó la toma de deuda.
Con el apoyo unificado de la Unión Cívica Radical y el PRO en duda, el oficialismo teme sufrir una nueva derrota electoral y apuesta a dos estrategias paralelas: torcer las voluntades de los Gobernadores con las negociaciones del Presupuesto 2025 y, en caso de que avance la media sanción, frenar su tratamiento en el Senado hasta marzo del año que viene.
Cabe recordar que el proyecto propone modificar la Ley de DNU vigente, de modo que el rechazo de una sola cámara sea suficiente para que un decreto pierda vigencia, y estableciendo un plazo de 90 días, tras el que la normativa impulsada por el Poder Ejecutivo se caería automáticamente en caso de no haber sido tratada por los legisladores.
En cualquier caso, desde Casa Rosada adelantaron que Milei vetará la iniciativa si se concreta la sanción, de la misma forma que lo hizo con el aumento jubilatorio y la ley de financiamiento universitario.
La dinámica en la Cámara de Diputados
En las últimas semanas el peronismo y la izquierda de la Cámara de Diputados lograron coordinar una agenda conjunta con las bancadas de la Coalición Cívica, federales y los radicales encolumnados detrás de Pablo Juliano y Facundo Manes.
Estos últimos venían actuando como el sector más dialoguista con el Gobierno Nacional, pero negociaciones entre figuras claves como Germán Martínez (UP) y Nicolás Massot (EF) derivaron en un dictamen de mayoría en el último plenario de comisiones para reformar la ley 26.122 y restringir el uso de los decretos de necesidad y urgencia.
Si bien inicialmente el bloque peronista manifestó sus reservas ante esta propuesta (cabe recordar que la ley se había aprobado en 2006 y con el impulso de la entonces senadora Cristina Fernandez de Kirchner), finalmente aceptó modificar la norma, aunque exigió acotar los cambios y puso una condición: tratar también el DNU 846 en la sesión.
Se trata de la normativa que habilita al Ministro de Economía, Luis Caputo, a tomar deuda sin pasar por el Congreso y sin cumplir con el artículo de la Ley de Administración Financiera que establece que cada renegociación debe implicar mejoras en los plazos, intereses o incluir quita de capital.
El texto también flexibiliza las condiciones para usar el Fondo de Garantías de Sustentabilidad de ANSES.
Milei y Caputo habilitaron el canje de deuda en moneda extranjera sin controles y sin pasar por el Congreso
Los miembros de las bancadas colaboracionistas aceptaron la oferta, en parte porque necesitan de los peronistas para garantizar la presencia de los diputados necesarios para obtener quórum, y en parte porque ya venían cuestionando dicho decreto. De hecho, habían armado una contraoferta al Gobierno, proponiendo tratar su contenido en el proyecto del Presupuesto Nacional 2025.
Por lo pronto, los presidentes de bloque se reunirán en Comisión de Labor Parlamentaria desde las 13:30 horas para coordinar el funcionamiento del tratamiento en el recinto. En el caso de la modificación de la ley, la oposición requiere mayoría absoluta para darle media sanción (219 votos), mientras que en el rechazo del DNU de canje de deuda, la mayoría requerida es simple.
Si se cuenta a los liderados por Miguel Ángel Pichetto, los radicales rebeldes, los legisladores de los provincialismos, la izquierda y el peronismo, la oposición unificada alcanza las 135 voluntades para impulsar la normativa.
A esto se suma la preocupación de La Libertad Avanza por la posibilidad de no contar con el apoyo del PRO y la UCR asegurado.
La estrategia oficialista
Si bien en Casa Rosada tienen previsto vetar la Ley de DNU ante una eventual sanción, la posibilidad de que se rechace el decreto 846 preocupa a Milei, ya que complica las negociaciones para establecer un cronograma de canjes de deuda que viene llevando adelante el Ministro de Economía, Luis Caputo.
Es más, en Unión por la Patria tendrían previsto que José Mayans (jefe de la bancada de Senadores) pida una sesión el jueves en la cámara presidida por Victoria Villarruel para avanzar con la sanción antes de que cierre el recinto hasta marzo del año que viene.
En este caso, Milei no contaría con la herramienta del veto para insistir con su vigencia. La alternativa sería volver a firmar un decreto similar. “No hay nada en la reglamentación de la ley de DNU que lo impida”, se escudan en el oficialismo, “más aún porque habría razones de necesidad y urgencia porque el Congreso no estaría sesionando”.
El oficialismo ya trabaja en limar los números de la oposición y evitar que consiga el quórum. Para esto, amenaza a los Gobernadores con el Presupuesto 2025, mientras que Martín Menem viene reuniéndose con los jefes de bloques y contactándose con sectores aliados.
Las partidas presupuestarias permiten a Casa Rosada presionar a los mandatarios con la obra pública, y Milei incluso evalúa “retirarse” de la negociación del Presupuesto y avanzar con un quiebre con el Congreso (una vez que se cierre el año legislativo, solo él tiene puede llamar a sesiones hasta marzo).
Por lo pronto, cabe destacar que la diputada Pamela Caletti no acompañó el pedido para sesionar de la oposición. La legisladora pertenece a Innovación Federal, que unifica a los gobernadores de Salta, Misiones y Río Negro.
Otra voz provinciana asegura: “¿Alguien, seriamente, tiene certeza de que el Gobierno va a cumplir con la obra pública en las provincias? Salvo ese invento de ‘te tiro por la cabeza los activos del gobierno nacional en esos territorios”. “No es serio“, remarca.
“Hace rato no piden nada ni llaman. No cumplieron casi nada de lo acordado. Pero necesitan Presupuesto, por los mercados y por el FMI. Hasta Milei les dijo a los gobernadores que las obras que estaban conveniadas iban a estar en el Presupuesto“, comentan en el entorno de un mandatario que hasta hace poco era dialoguista.
Esa era la hoja de ruta de Casa Rosada: negociar el Presupuesto con los Gobernadores a través de la obra pública y garantizar que apoyen el equilibrio fiscal. “Nuestro plan es hacer un Presupuesto con equilibrio, que se apruebe en las dos cámaras rápido”, adelantaron en el Gobierno:
“No vamos a dejar que llegue al Senado para que Martín Lousteau pida cambios. Si vemos ese escenario, no se trata, se prorroga el de 2023 y los gobernadores van a hacer campaña en sus provincias sin un peso”.
El PRO y la UCR, los aliados fundamentales
Otro tema que preocupa al oficialismo son las posiciones de sus principales aliados. En el caso del radicalismo, Julio Cobos anunció este sábado que “el oficialismo debería aceptar que se mejora la calidad institucional y corrige falencias de la ley sancionada en el 2006. Menos discrecionalidad, más institucionalidad y equilibrio de poderes para fortalecer la Democracia”.
Entre tanto, Mariano Campero (más conocido como el líder del quinteto radical que cambió su voto tras una reunión con Milei), aseguró que “el Gobierno de Milei ha enfrentado dos intentos de desestabilización financiera: jubilados y universidades. Se viene un tercer intento de desestabilización: institucional, esta vez: los DNU”. Lo cierto es que hasta el momento el sector no unificó una postura concreta.
El caso del PRO sigue una línea similar. La oposición considera que contará con los larretistas que quieren distanciarse del gobierno: Álvaro González y Héctor Baldassi. Es que tanto el PRO como la UCR se habían manifestado a favor de modificar la Ley de DNU, pero otras voces aseguran que “no es el momento” o no están dispuestos a votar con el kirchnerismo.
Por lo pronto, este lunes el PRO tiene definida una reunión para fijar una postura en ambos temas, con Cristian ritondo a la cabeza. La mesa nacional del partido de Mauricio Macri también tiene agendado un encuentro.
En el partido amarillo reconocen que “Mauricio está muy cruzado con el Gobierno“, al que le achaca una serie de incumplimientos, como la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires, donde gobierna Franco Macri.
Aunque tienen previsto dar quórum, no descartan la posibilidad de abstenerse en lugar de votar con el oficialismo. Así evitarían estar junto al kirchnerismo, pero no irían en contra del discurso que tenían hasta ahora.
Por lo pronto, Menem se escuda asegurando que “la ley de DNU que ‘repentinamente’ quieren modificar, tiene casi 19 años de vigencia”. “Quienes promueven esto se valieron de la misma cuando fueron gobierno. Solamente quieren complicar al actual Gobierno. Priorizan sus intereses y se olvidan una vez más de la gente”, lanzó durante el fin de semana,
Aún así, sería una oportunidad para que Mauricio Macri vuelva a marcarle la cancha a Milei. Durante la reunión de comisiones, el PRO ni siquiera firmó el dictamen de rechazo propuesto por La Libertad Avanza antes del tratamiento de la Ley.
El eventual veto podría retrasarse hasta marzo, una fecha relevante para el PRO, ya que las listas de cara a las elecciones se cerrarán a fines de mayo y Macri busca que el oficialismo anuncie un acuerdo electoral entre libertarios y el PRO.
Karina Milei comenzó a evaluarlo, pero quiere tener la lapicera. Menem dialoga con Ritondo la posibilidad de anunciar la alianza en la Provincia de Buenos Aires para evitar que vuelva a imponerse el peronismo. Santiago Caputo parece el mas reacio a los acuerdos de cúpulas.
Estrategias en el Senado
De cara a la discusión en el Senado, en Unión por la Patria se jactan de tener el apoyo de los 33 integrantes de la bancada para avanzar con una sesión el jueves y rechazar definitivamente el DNU 846.
Sin embargo, la cifra no alcanza, y necesita sumar 4 senadores para alcanzar el quórum. Por eso los peronistas apuntan a Martín Lousteau, senador por la Ciudad y presidente de la UCR, para sumar números (a sabiendas de que el legislador ya ha apoyado iniciativas junto al kirchnerismo).
La pregunta es quiénes serían los otros 3 senadores que se sumarían para garantizar el quórum. En Unión por la Patria oscilan entre el radicalismo y los legisladores que responden a los gobernadores, enojados por los acuerdos incumplidos por Milei.
Por lo pronto, Mayans no tiene previsto elevar a Villarruel un pedido de sesión. “Estamos en sesiones ordinarias. Si tenemos el quórum, sesionamos”, explicaron en el bloque. La alternativa del oficialismo es dilatar la convocatoria hasta que cierre el periodo de sesiones ordinarias.