Javier Milei calificó de “ladrón” y “basura socialista” a Lula da Silva en el marco de su visita a Brasil, en una seguidilla de insultos que también incluyó agravios a la Corte Suprema y que llevó al Poder Ejecutivo de Brasil a citar a los embajadores de ambos países.
En el marco de su visita a Brasil, Javier Milei profirió una seguidilla de insultos contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y contra la Corte Suprema del país vecino, lo que desató una nueva crisis diplomática entre ambos gobiernos.
Como respuesta, Brasil llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó también al representante argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para pedirle explicaciones por los dichos del mandatario.
Milei fue a hacer campaña en Brasil
El sábado, Milei viajó a San Pablo para participar del acto de lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro, senador de derecha e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de prisión domiciliaria por intento de golpe de Estado.
Se trató de la tercera visita de Milei a Brasil desde que asumió la Presidencia, y nuevamente sin reuniones previstas con funcionarios del gobierno brasileño.
Durante un discurso leído de unas ocho páginas y una exposición de aproximadamente 25 minutos, el mandatario argentino se apartó en varios pasajes del texto para dirigir agravios directos contra Lula, a quien calificó de “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”.
También se refirió en términos despectivos a los sectores de izquierda de la región, a los que llamó “zurdos de mierda”, y sostuvo que esos sectores “nos hundieron en la pobreza”, pese a que el gobierno de Lula puede jactarse de varios datos positivos en materia de pobreza.
En un momento del acto, se produjo una falla técnica en el sonido del escenario, lo que Milei aprovechó para lanzar un nuevo ataque contra el mandatario brasileño: “Che, ¿los micrófonos estos quién los mandó a tocar? ¿El ladrón?”, preguntó ante los presentes en el Arena Pacaembú.
El presidente argentino también acusó a Lula de haber intervenido en las elecciones argentinas de 2023 para favorecer al entonces candidato Sergio Massa. Al respecto, afirmó: “Tenía un vecino que se metía en la política de Argentina para tratar de torcer la historia en favor de los zurdos de mierda”.
Asimismo, insultó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, luego de que ese tribunal le negara la autorización para visitar a Jair Bolsonaro en su domicilio de Brasilia, donde el expresidente tiene restringidas las visitas durante 30 días por haber difundido un mensaje político a través de su hijo.
Sobre el magistrado, Milei expresó: “La basura calva no me permitió visitar a mi amigo injustamente encarcelado”. Por otra parte, comparó la situación política y económica de ambos países al señalar: “Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo Kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula'”.
Ya de regreso en el país, Milei realizó declaraciones en una entrevista con Radio Mitre, tras participar de la inauguración de la 138ª Exposición de La Rural. Allí acusó al gobierno brasileño de haber financiado parte de la “campaña anti-argentina”, surgida en medio del Mundial 2026.
Sin aportar pruebas, el mandatario afirmó: “El que puso más plata en esta campaña anti-Argentina fue Brasil. El 25% de los recursos salió del gobierno de Brasil”. Y agregó: “Y después vienen a hablar de interferencia, cuando ellos jugaron un rol muy activo en la campaña del 2023”, insistió.
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La respuesta de Brasil
La reacción del gobierno brasileño fue inmediata. El canciller Mauro Vieira dispuso llamar a consultas a Bitelli, quien viajó el domingo por la noche a Brasilia sin fecha confirmada de regreso.
Durante su ausencia, quedó a cargo de la embajada en Buenos Aires el ministro consejero Eduardo Uziel, como encargado de Negocios. El llamado a consultas constituye, en términos diplomáticos, uno de los pasos de mayor gravedad que puede tomar un Estado antes de una eventual ruptura de relaciones.
Además, la cancillería de Brasil convocó al embajador argentino, Raimondi, para que brindara explicaciones sobre la conducta del mandatario en territorio brasileño. El Palacio de Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, difundió un comunicado en el que calificó lo sucedido como un “episodio infamante”.
Además, remarcó: “No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileño“. El texto también recordó los 203 años de relación bilateral entre ambos países.
El presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin, calificó de “irrespetuosos” los dichos de Milei y lamentó “las expresiones incompatibles con la civilidad que debe caracterizar a las relaciones entre los Estados”.
En la misma línea se manifestó el ministro de Relaciones Institucionales, José Guimarães, quien en sus redes sociales expresó su expectativa de que el mandatario argentino aprovechara su estadía para “aprender que gobernar es cuidar a las personas, y no desmontar los derechos”.
Desde el Partido de los Trabajadores (PT), su presidente nacional, Edinho Silva, sostuvo en un comunicado que “resulta inadmisible que un jefe de Estado extranjero visite nuestro país y se dirija a sus poderes constituidos de manera irrespetuosa”.
Asimismo, agregó que “Brasil es un país democrático y soberano”, que “admite el debate de ideas”, aunque remarcó que ninguna autoridad “está por encima de las críticas” siempre que estas se realicen “de forma y en el momento adecuados”.
Según fuentes diplomáticas brasileñas citadas por medios locales, entre ellos Folha, G1 y UOL, las autoridades de Itamaraty calificaron de “inaudito” el mensaje brindado por Milei durante la convención del Partido Liberal (PL).
Este llamado a consultas tiene un antecedente: en 2024, Bitelli también había viajado a Brasilia tras otro cruce público entre ambos mandatarios, aunque en aquella oportunidad regresó a Buenos Aires pocos días después, sin que la convocatoria implicara una ruptura del vínculo.
Del lado argentino, el Gobierno respondió a través de un comunicado de “Oficina de Respuesta Oficial”, la cuenta de X que creada por Casa Rosada para multiplicar los organismos dedicados a expresar la posición de los Milei sin emitir comunicados oficiales.
Vale señalar que la agenda oficial de Milei en Brasil no incluyó ningún contacto institucional con miembros del Poder Ejecutivo encabezado por Lula. En cambio, la gira concluyó con un encuentro junto al gobernador de San Pablo, Tarcísio Gomes de Freitas, quien le otorgó la distinción de la Orden de Ipiranga, en el grado de Gran Cruz.
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Un patrón de cruces con mandatarios extranjeros
El episodio con Brasil no es un hecho aislado. Desde que asumió la Presidencia, Milei acumuló tensiones diplomáticas con jefes de Estado de al menos siete países, en gran parte vinculadas con posicionamientos ideológicos y con su respaldo a fuerzas políticas afines en cada uno de esos países.
En España, pese a haber visitado el país en seis oportunidades, Milei nunca se reunió con el presidente Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español. En distintas ocasiones lo llamó “socialista fatalmente arrogante”, “totalitario”, “personaje siniestro”, “cobarde” y “hazmerreír del mundo”, entre otros calificativos.
Con Colombia, uno de los cruces más fuertes se dio con el presidente Gustavo Petro, a quien Milei describió como “comunista asesino que está hundiendo a los colombianos” y “una plaga letal”. Ese episodio derivó en que el gobierno de Bogotá llamara a consultas a su propio embajador en Buenos Aires, Camilo Romero.
En el caso de México, el mandatario argentino cuestionó al expresidente Andrés Manuel López Obrador, de quien dijo que “mucho no se puede esperar de alguien que era un asesino terrorista”, y a quien también calificó como “verdaderamente patético, lamentable, repugnante”.
Con Venezuela, el conflicto se dio con el expresidente Nicolás Maduro. Milei lo insultó en reiteradas oportunidades, recibió a su principal opositor en Casa Rosada e incluso celebró que el gobierno de Estados Unidos invadiera Venezuela para secuestrarlo.
En Chile, durante una de sus campañas electorales, Milei calificó al entonces presidente Gabriel Boric como “empobrecedor”, aunque en ese caso el mandatario chileno optó por no elevar la disputa.
Finalmente, con Bolivia, el cruce se originó cuando el expresidente Luis Arce cuestionó los dichos de Milei sobre un intento de Golpe de Estado en La Paz, luego de que la Presidencia argentina calificara la denuncia como “poco creíble” y sostuviera que “históricamente los gobiernos socialistas derivan en dictaduras”.
El nuevo cruce con Brasil se suma así a una serie de episodios similares con otros mandatarios de la región y de Europa, en el marco de la política exterior que Milei sostiene desde el inicio de su gestión.

