Javier Milei anunció una baja de las retenciones a los granos a los valores que tenían en junio, antes de que él mismo aumentara el tributo, repitiendo la misma maniobra que había realizado con el Impuesto País: Primero aumentar un impuesto y luego jactarse de haberlo reducido.
El presidente Javier Milei anunció este sábado 26 de junio una reducción en las retenciones agropecuarias durante la inauguración de la Exposición Rural de Palermo, aunque en esencia el anuncio implica retornar a los valores que estuvieron vigentes entre enero y junio de este año.
Cabe recordar que a través del decreto 439/2025, el propio Milei había dispuesto un aumento de las retenciones para la soja, el maíz, el sorgo y el girasol a partir del julio, cuya reducción ahora celebra ante La Rural.
Algo similar había hecho con el Impuesto Pais: poco después de su llegada Casa Rosada, el libertario incrementó la alícuota del 7,5% al 17,5% y luego aumentó su alcance a aún más servicios, para luego reducirlo nuevamente en septiembre de 2024.
Con respecto al anuncio sobre las retenciones, la “diferencia” a la que aludió al mandatario con respecto a cambios anteriores es que ahora la baja será “permanente“. Eso sí, “será permanente y no tendrá vuelta atrás mientras yo esté en el Gobierno“, aclaró.
La situación no solo deja de manifiesto el carácter electoralista del anuncio, sino que además genera interrogantes sobre el mantenimiento del superávit fiscal, uno de los pilares del discurso económico del libertario. Quizás esto explique la insistencia del libertario en bloquear aumentos jubilatorios o mejoras de presupuesto para los servicios de educación y salud.
El show de Milei en La Rural
Durante la 137° inauguración de la exposición de La Rural, Milei ingresó a la pista central en una camioneta 4×4, acompañado por el ministro de Economía Luis Caputo y su hermana Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, en una escena que buscó evocar los gestos de Carlos Menem con el sector.
En el palco aguardaban Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina, junto a los ministros Guillermo Francos, Patricia Bullrich y Luis Petri, aunque sin que estuviera presente la vicepresidenta Victoria Villarruel, cuya relación con Casa Rosada parece totalmente detonada.
En cuanto al discurso, el mandatario apeló a los lugares comunes que repite en cada una de sus alocusiones y reservó el anuncio para el final de su presentación, cuando detalló las nuevas alícuotas.
Las retenciones a la soja bajarán del 33% al 26% y los subproductos de soja del 31% al 24,5%. Para el maíz y el sorgo, la reducción será del 12% al 9,5%, mientras que las retenciones al girasol pasarán del 7% al 5,5% y del 5% al 4% según el tipo. Las carnes vacuna y aviar tendrán una disminución del 6,75% al 5%.
“Hubo que elegir por primera vez en la historia un economista ortodoxo para que arregle este quilombo“, se jactó el presidente, quien enfatizó que la medida “será permanente” y “no tendrá vuelta atrás” mientras él esté al frente del Ejecutivo.
Lo cierto es que la decisión llega tras semanas de tensión con las entidades rurales, que habían rechazado la posibilidad de recibir un bono (bopreal) equivalente a la mitad de lo que pagan en retenciones, que había trascendido en los días previos al anuncio.
En las reuniones de la Mesa de Enlace, venían reclamando una baja “pura y dura” de las retenciones, manifestando su hartazgo con medidas temporarias como el dólar blend y otros incentivos. Tampoco había caído bien en el sector la decisión de Milei de subir el tributo.
Más allá de esto, el anunció le dio un respiro a Nicolás Pino, quien venía enfrentando críticas internas por su apoyo incondicional al gobierno sin obtener contrapartidas concretas para el sector. Entre tanto, a Milei le permite mejorar su imagen con los votantes de centro-derecha.
Asimismo, la medida también neutraliza las críticas de gobernadores de la zona núcleo como Maximiliano Pullaro, Martín Llaryora y Rogelio Frigerio, que habían comenzado a diferenciarse del oficialismo nacional por el tema de las retenciones.
Sea como fuere, el Gobierno se había quedado sin margen para seguir demorando la medida en favor de un sector ideológicamente cercano, pero cuya paciencia se estaba agotando, y que se sumaba a una creciente lista de espacios que comenzaron a hacer cada vez más públicas sus críticas.
Milei amenaza con subir las retenciones al campo y se arriesga a abrir un nuevo frente de conflicto
¿Qué implica la baja de retenciones?
Entre los productores también se apuntó a lo limitado del anunció. En primer lugar, no elimina completamente las retenciones, incumpliendo la promesa electoral del libertario de reducirlas al 0%.
Pese a que el Gobierno hizo del superávit fiscal uno de sus principales ejes discursivos, el costo estimado de la medida es de entre 700 y 1.000 millones de dólares anuales, lo que presiona el superávit si no se compensa con otras reformas.
La flexibilidad que Milei muestra con el campo no tiene correlato con el tratamiento que hace frente a otros sectores. El libertario no solo está empeñado en bloquear cualquier aumento previsional, sino que también vetó declaraciones de emergencia en discapacidad, aumentos presupuestarios para las universidades e incluso la Ley de Emergencia para Bahía Blanca.
En cuanto al anuncio, cabe señalar que la medida también ignora a la agricultura familiar, que abarca el 70% de los productores pero solo el 20% de la tierra cultivable, y que ha enfrentado recortes en subsidios y créditos equivalentes a 500 millones de dólares en el primer año de gestión libertaria.
La relación entre Milei y el sector agropecuario ha estado marcada por inconsistencias desde diciembre de 2023. Inicialmente, los productores celebraron la eliminación de retenciones en economías regionales y una reducción inicial del 20%, que elevaron el Índice de Confianza Agropecuaria.
No obstante, surgieron tensiones cuando en abril de 2025 Milei amenazó con aumentos si no se aprobaban reformas clave. Las demoras en desregulaciones y fluctuaciones del dólar redujeron las inversiones un 15% en el segundo trimestre de 2025.
A fines de 2024, el balance resultaba ambiguo: superávit fiscal logrado, pero retenciones a niveles similares al gobierno anterior, con la soja en 33%, lo que generó críticas por “lentitud” y el uso del campo como fuente de recaudación en emergencias.
Además, la “permanencia” de la medida es condicional y depende de la estabilidad macroeconómica, con un dólar oficial cercano a los 1.300 pesos que podría revertirse ante devaluaciones o presiones inflacionarias.
Expertos critican que se trata de un gesto oportunista previo a las elecciones de medio término en 2025, destinado a recuperar el voto rural que cayó un 10% en encuestas recientes, sin abordar inversiones en infraestructura o seguros contra riesgos climáticos.
Lo cierto es que otros sectores vienen sufriendo situaciones críticas. Tal es el caso del turismo y la industria, que no recibieron ninguna medida de alivio por parte de la gestión nacional.
En el caso del turismo, el dólar planchado y la brutal caída de los ingresos golpea de lleno la actividad. Entre tanto, la industria se enfrenta a una caída de la competitividad por el valor de la divisa, acompañada por un aumento de las importaciones que hace estragos entre las manufactureras.
