La inflación encadena 6 meses de aumentos y se siente especialmente en alimentos

La inflación de noviembre marcó 2,5%: Ya suma seis meses de subas pese a la recesión y al ancla cambiaria que impone el gobierno de Javier Milei, pero las canastas básicas saltaron aún con más fuerza, trepando al 4%.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió este jueves el dato de inflación correspondiente a noviembre de 2025, que se ubicó en 2,5% mensual, aún en un contexto en el que el gobierno de Javier Milei mantiene el dólar pisado y la economía se encuentra al borde de la recesión.

La cifra confirma una tendencia ascendente que se extiende desde mayo, cuando el índice marcó 1,5%, y pone en evidencia las dificultades del libertario para cumplir su promesa -que ya se viene extendiendo desde hace varios meses- de bajar la inflación por debajo del 1% mensual.

Según el organismo que conduce Marco Lavagna, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumula en los primeros once meses del año una variación de 27,9%, mientras que en términos interanuales el incremento alcanzó el 31,4%. Este último dato representa el primer aumento interanual después de haber marcado un descenso en esa comparación.

El rubro que registró mayor alza mensual fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un 3,4%. Le siguió Transporte con 3%, y en tercer lugar Alimentos y bebidas no alcohólicas con 2,8%. Por el contrario, las menores variaciones se observaron en Equipamiento y mantenimiento del hogar (1,1%) y Prendas de vestir y calzado (0,5%).

A nivel regional, Cuyo mostró el mayor incremento con 2,8%, mientras que el Noroeste y la Patagonia registraron las menores subas con 2,3%. En cuanto a las categorías, los precios Regulados lideraron el incremento con 2,9%, seguidos del IPC núcleo con 2,6% y los Estacionales con 0,4%.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central había anticipado una inflación del 2,3%, aunque varias consultoras privadas calculaban un dato en torno al 2,5%, cifra que finalmente se confirmó.

El golpe de los alimentos y las canastas básicas

El rubro alimenticio volvió a transformarse en protagonista negativo del índice general. Después de haber funcionado como ancla inflacionaria en meses anteriores, los alimentos recuperaron dinamismo y se ubicaron entre los tres rubros de mayor incremento mensual. La suba de 2,8% estuvo impulsada fundamentalmente por productos frescos y carne vacuna.

Entre los productos que más subieron en noviembre se destacaron el limón con 30,4%, la manzana deliciosa con 19,2%, el zapallo anco con 14,8% y la papa con 13,5%. En cuanto a la carne, el asado aumentó 13%, la nalga 10,2%, la carne picada común 9,5% y el cuadril 9,4%.

La comparación interanual resulta aún más elocuente: un kilo de asado pasó de costar $7.523,73 en noviembre de 2024 a $13.304,75 doce meses después, lo que representa un incremento del 76,8%. El cuadril subió 75,9%, la nalga 73,7% y la paleta 71,2%. Los cuatro cortes de carne vacuna lideraron la inflación de alimentos en términos anuales.

Pero el dato más preocupante surge al analizar las canastas básicas. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en noviembre un aumento del 4,1%, muy por encima del índice general del 2,5% y también superior al incremento del rubro alimentos.

Esto significa que una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $566.364 para cubrir sus necesidades alimentarias. Por su parte, la Canasta Básica Total (CBT), que incluye servicios esenciales, aumentó 3,6% y alcanzó los $1.257.329 para el mismo grupo familiar.

Esta divergencia entre el dato general y las canastas evidencia serios desfasajes metodológicos: el rubro alimentos del IPC aumentó 2,8%, mientras que la canasta alimentaria trepó 4,1%. Del mismo modo, los servicios públicos subieron 3,4% en el índice general, pero la canasta total marcó 3,6%.

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Recesión, desempleo y caída del poder adquisitivo

Tras conocerse el dato, el ministro de Economía, Luis Caputo, se expresó en su cuenta de X: “La inflación acumulada en los primeros 11 meses del año fue de 27,9%, la menor para este período del año desde 2017 (21%)”. Además agregó:

“A casi dos años de gestión, y partiendo de un 25,5% mensual en diciembre de 2023, la inflación se redujo a los menores niveles en 8 años. El orden fiscal y monetario permitió mitigar el impacto de la caída en la demanda de dinero en los meses preelectorales y sostener el crecimiento económico, con una suba de 1,4% del EMAE entre julio y septiembre”.

Como siempre, tanto Caputo como Milei celebraron el indicador, y no es la primera vez que los economistas buscan la forma de festejar un dato que a todas luces es preocupante. Sin embargo, analistas señalan que la situación dista de ser celebratoria.

Florencia Iragui, economista de LCG, explicó que la aceleración de la inflación núcleo (que excluye precios estacionales y regulados) subió 2,6% mensual, cuando el promedio de los tres meses previos había sido 2,1%.

“Si a esto le sumamos la aceleración en los aumentos de regulados, sobre todo vivienda, electricidad, gas y agua, y transporte, empuja aún más a que los precios intensifiquen su aumento mes a mes, más si pensamos en lo que es segundas vueltas en el caso de los aumentos de tarifas”, advirtió.

Por su parte, Hernán Letcher, director del CEPA, destacó que “a contramano de las declaraciones oficiales que sostienen razones monetarias como causal inflacionaria, el gobierno mantiene las anclas vinculadas a los costos/demanda: el tipo de cambio y la caída/no recuperación del salario”.

El problema central radica en la convivencia paradójica de recesión, pérdida de empleos y caída del poder adquisitivo con niveles de inflación muy altos para una economía que no logra crecer. Incluso en jurisdicciones como CABA y Córdoba, donde las ventas de almacenes cayeron más del 20%, los precios aumentaron un 2,4%.

La posibilidad de perder el principal logro de gestión

Más allá de las expresiones públicas, la aceleración inflacionaria generó inquietud en el equipo económico, que ve en la estabilidad de precios su principal bandera discursiva. Como respuesta, el Tesoro implementó este jueves una serie de medidas destinadas a enfriar la economía y contener expectativas.

En la licitación de deuda en pesos, absorbió $21,27 billones, frente a vencimientos estimados en $13 billones, lo que implica una decisión de retirar pesos de circulación. Además, fijó una tasa de interés del 2,4% mensual para colocaciones hasta junio de 2027, en una señal clara de que no espera que la inflación baje del piso del 2% en el corto plazo.

El mercado interpretó este mensaje y optó por suscribir la mitad de la deuda en bonos CER (actualizados por inflación), una decisión que refleja expectativas de presión inflacionaria creciente. Se colocaron $10,7 billones en CER y $7,96 billones en Lecap (letras capitalizables con tasas fijas).

Paralelamente, el Gobierno aceleró la compra de dólares en el mercado oficial. El Banco Central adquirió un estimado de $220 millones este jueves, sumándose a los $46 millones de la jornada anterior.

Esta estrategia marca un cambio de postura: después de negarse inicialmente a cumplir el compromiso asumido con el Fondo Monetario Internacional (FMI) de acumular reservas, Milei y Caputo decidieron retomar las compras de divisas.

El cambio de rumbo se vincula con las presiones del FMI y el Tesoro de Estados Unidos. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, que había apoyado a Milei durante la campaña electoral financiando la venta de dólares, suspendió ese respaldo ante la negativa argentina de cumplir los compromisos de acumulación de reservas.

El Tesoro enfrenta un pago de aproximadamente USD 4.000 millones en servicios de deuda (entre amortización de capital e intereses) el 9 de enero.

Con un saldo de apenas USD 309 millones en su cuenta en el Banco Central al 9 de diciembre, y estimando ingresos por USD 910 millones de la licitación del Bonar AN29 más unos USD 550 millones por compras en el mercado, todavía necesitaría financiamiento por unos USD 2.500 millones.

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