El INDEC de Caputo dice que la pobreza es del 28,2%, pese a que el consumo cayó en picada

Los datos oficiales del gobierno de Javier Milei mostraron una baja de la pobreza, que llegó al 28,2% en el segundo semestre de 2025, pese a que el resto de los datos de la economía marcan un notable empeoramiento de la situación social.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), organismo intervenido por el ministro de Economía Luis Caputo, publicó los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares correspondiente al segundo semestre de 2025.

Según esos datos, la pobreza llegó al 28,2% de la población y la indigencia se ubicó en el 6,3%. En términos absolutos, 13,5 millones de personas eran pobres hacia fines del año pasado. Todo esto, según el gobierno de Javier Milei.

La medición mostró una caída de 3,4 puntos porcentuales respecto del primer semestre de 2025 en el caso de la pobreza, mientras que la indigencia no registró variaciones estadísticamente significativas.

Al comparar con los niveles máximos alcanzados durante la actual gestión (52,9% de pobreza y 18,1% de indigencia en junio de 2024), la caída acumulada a lo largo de 2025 habría sido de 9,9 puntos porcentuales en pobreza y 8,2 puntos en indigencia.

El INDEC atribuyó la mejora a una diferencia entre la evolución de los ingresos y el costo de las canastas: aseguró que el ingreso familiar promedio subió un 18,3% en el período, mientras que la Canasta Básica Alimentaria subió un 11,9% y la Canasta Básica Total, un 11,3%.

Ese desfasaje fue señalado por el organismo como el factor central detrás de la reducción del indicador. Sin embargo, todos los números de la economía muestran un notable empeoramiento de las condiciones, que además se viene profundizando en los primeros meses de 2026.

Cambiar la metodología para ocultar la pobreza

Desde que se conocieron los resultados, economistas, investigadores y centros de estudios plantearon una serie de cuestionamientos a la validez del dato oficial. Las objeciones apuntan tanto a cambios metodológicos realizados durante la gestión actual como a problemas preexistentes en la forma de calcular la línea de pobreza.

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), señaló que el descenso obedece en parte a cuestiones técnicas: “Hay una mejor captación de ingresos que antes no se tenían en cuenta y eso provoca la caída de la pobreza e indigencia”.

Pero advirtió que los números por trimestre revelan un estancamiento: “En el tercer trimestre de 2025 la pobreza fue del 27% y en el cuarto subió a 29%. Si bien es algo estacional, muestra un estancamiento en la caída de la pobreza, que tendería a aumentar en el primer semestre de 2026″.

Uno de los ejes del debate es un cambio metodológico que el INDEC implementó a fines de 2024. A partir de ese momento, el organismo comenzó a registrar ingresos que no provienen de remuneraciones laborales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Tarjeta Alimentar o el Potenciar Trabajo.

Antes de diciembre de 2023, esos montos no se incorporaban al cálculo. Especialistas sostienen que esa modificación explica parte de la baja, y que de haberse aplicado durante el gobierno anterior, la pobreza de ese período también habría arrojado valores menores.

Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de FUNDAR, lo explicó con precisión: “Desde 2024 buena parte de la baja de la pobreza es simplemente la mejor captación de ingresos de la EPH de trabajadores formales e informales”.

“Pero es muy posible que en el primer trimestre de 2026 esta baja de la pobreza ya se haya frenado“. Schteingart también señaló el impacto del aguinaldo en el resultado semestral: “En los trimestres impares está el aguinaldo y eso suele bajar la pobreza entre dos y tres puntos, eso explica la diferencia”.

Hasta los trabajadores del INDEC cuestionaron los datos de pobreza publicados por el gobierno de Javier Milei

Hasta los trabajadores del INDEC cuestionaron los datos de pobreza publicados por el gobierno de Javier Milei

Los datos de INDEC Vs. la realidad

Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPPyPP) fue más lejos y estimó que la mejora podría estar sobreestimada en al menos 4 puntos porcentuales debido a problemas metodológicos.

El documento señaló una contradicción entre lo que muestra la encuesta y lo que reflejan otros indicadores: mientras la EPH registró una suba real del 20% en los ingresos del sector privado, el índice oficial de salarios para ese sector mostró una caída del 3,4%.

En el sector público, la brecha fue más pronunciada: la encuesta registró una baja del 1,8%, pero el índice de salarios marcó una caída del 21,2%. En jubilaciones, el mismo fenómeno: la encuesta registró aumentos que no se corresponden con la variación real de los haberes.

Otro cuestionamiento recurrente apunta a la Canasta Básica Total (CBT), que determina la línea de pobreza. Esa canasta sigue calculándose con patrones de consumo relevados en 2004 y 2005, a pesar de que existen datos más recientes de 2017 y 2018 que el INDEC no incorporó.

La principal consecuencia de esa desactualización es que los servicios (que en los últimos años aumentaron más que los alimentos) tienen un peso menor al real dentro de la canasta. Como resultado, la CBT crece por debajo de la inflación efectiva que enfrentan los hogares.

Estudios del Observatorio de la UCA y de la consultora Equilibra estimaron que si se actualizara la canasta con los datos de 2017/2018, el umbral de pobreza para una familia tipo pasaría de los actuales $1.400.000 a casi $2.000.000 mensuales. Esa sola corrección empujaría a cerca del 10% de la población por debajo de la línea de pobreza.

La consultora CP realizó un ejercicio similar y concluyó que, si la medición estuviera ajustada a parámetros reales y contemplara la mejor captación de ingresos incorporada desde mediados de 2024, la pobreza del primer semestre de 2025 habría sido del 42%, es decir, 11 puntos por encima del dato oficial de ese período.

El efecto de la desactualización de la canasta se profundizó bajo la gestión actual, según los analistas, porque desde la asunción de Milei los mayores incrementos de precios se concentraron en los servicios (energía, transporte, telecomunicaciones), que tienen bajo peso en la CBT vigente.

En el gobierno anterior ocurría lo contrario: los alimentos, con mayor ponderación en la canasta, eran los que más aumentaban, mientras los servicios estaban regulados.

No le dan los números: Caputo se metió en el INDEC para proteger el relato libertario sobre la inflación

No le dan los números: Caputo se metió en el INDEC para proteger el relato libertario sobre la inflación

El consumo masivo, una muestra de la situación social

Más allá de los ingresos, el informe del IPPyPP también incluyó indicadores no monetarios para describir las condiciones de vida: el 22% de la población vive en viviendas de calidad insuficiente, cerca del 19% tiene tenencia precaria de su vivienda y el 14,5% presenta problemas de saneamiento.

A eso se suma que el gasto social cayó cerca de un 20% en términos reales, con recortes en vivienda, educación y asistencia social.

El mismo informe observó que el pago de alimentos con tarjeta de crédito en supermercados pasó del 37,7% al 44,4%, lo que, según los autores, indica que parte del consumo se sostiene mediante endeudamiento y no refleja una mejora real del ingreso disponible.

Sin embargo, uno de los indicadores que más se aleja de la lectura optimista del dato oficial es el consumo masivo durante el segundo semestre de 2025. Mientras las estadísticas de ingresos mostraban una mejora, las ventas de productos de consumo cotidiano registraron caídas consistentes a lo largo de los últimos meses del año.

En septiembre de 2025, el consumo masivo retrocedió un 6,3% en términos interanuales y un 7,9% respecto de agosto. Los datos corresponden a un análisis de la consultora Focus Market sobre información de Scanntech, que relevó 756 puntos de venta en todo el país.

Damián Di Pace, director de la consultora, explicó: “La caída del consumo masivo refleja el impacto directo de la corrección de precios relativos, especialmente en servicios regulados y privados, que ajustaron más rápido que los ingresos”. Y agregó:

“Este proceso afecta con mayor fuerza a la clase media, que destina una proporción creciente de su presupuesto a gastos fijos, reduciendo su margen para el consumo de bienes”.

La caída de septiembre fue especialmente pronunciada en el área metropolitana de Buenos Aires, donde el consumo cayó un 16,7% respecto de agosto. En el interior del país, el retroceso fue del 2,9%.

Por canal de venta, los almacenes de cercanía fueron los más afectados, con una caída mensual del 13,1%, seguidos por los autoservicios grandes (5,3%), medianos (3,3%) y chicos (1,9%).

En noviembre, el consumo masivo registró una nueva caída. Según datos de la consultora Scentia, las ventas en volumen bajaron un 1,8% respecto de octubre y un 0,1% en la comparación interanual.

El informe atribuyó el retroceso a una combinación de factores: el deterioro del ingreso real, la precariedad laboral y el aumento de los gastos fijos de los hogares, que compiten con el presupuesto destinado al consumo diario. La desaceleración de la inflación en ese período no fue suficiente para revertir la tendencia.

Diciembre de 2025 cerró con una caída interanual del 0,3%, lo que configuró la segunda baja consecutiva en términos anuales. El retroceso fue traccionado principalmente por los supermercados de cadena, que mostraron una contracción del 4%, y por las farmacias, con una merma del 1,9%.

A nivel de categorías, los productos impulsivos encabezaron las caídas con un 6% menos, seguidos por desayuno y merienda y limpieza del hogar, ambos con retrocesos del 2,3%.

Al ampliar la mirada al conjunto del año, Scentia registró un crecimiento acumulado del 2% en el consumo masivo durante 2025. Sin embargo, ese resultado estuvo sostenido por canales específicos: el comercio electrónico creció un 14,1% y los kioscos y autoservicios independientes un 9,1%.

Las canastas de perecederos subieron un 6,2% en el año, y la alimentación general un 4,5%, en muchos casos impulsadas por promociones y descuentos. Ese cuadro contrasta con la caída de los canales tradicionales y refuerza la percepción de un consumo contenido, desplazado hacia formatos más baratos o impulsado por estrategias comerciales.

El panorama del consumo masivo en el tramo final de 2025, con caídas en los principales indicadores mensuales e interanuales y un crecimiento anual sostenido por canales alternativos, se presenta como una lectura paralela a la que ofrece el índice de pobreza oficial.

Mientras el INDEC registró una mejora de ingresos del 18,3% que explicaría la reducción de la pobreza, las ventas en volumen de alimentos, limpieza y productos del hogar mostraron contracciones sistemáticas en los mismos meses. Esa divergencia es el centro del debate que rodea al dato oficial.

Mencionadas en esta nota:

Las últimas noticias

Seguinos en redes

Offtopic: