Donald Trump anunció nuevos aranceles globales del 15% en medio de su conflicto con la Corte Suprema de Estados Unidos, en una decisión una decisión que pone en duda la continuidad del acuerdo comercial que había firmado con Javier Milei.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió elevar los aranceles globales del 10% al 15% en medio de un conflicto abierto con la Corte Suprema de su país, que declaró ilegal la política de tarifas internacionales impulsada por su administración.
El mandatario republicano ignoró el fallo judicial e invocó una legislación distinta para sostener su política comercial, un conflicto entre el Ejecutivo y el Poder Judicial estadounidense que también tiene consecuencias directas para la Argentina.
Es que el presidente argentino Javier Milei había cerrado un acuerdo comercial con Washington repleto de concesiones a favor de la potencia norteamericana a cambio de una reducción arancelaria sobre determinados productos.
Sin embargo, el fallo de la Corte dejó ese entendimiento sin respaldo jurídico en Estados Unidos, y la Argentina no solo perdió los beneficios pactados sino también cualquier ventaja relativa que podría haber tenido frente a competidores como Brasil, que ahora enfrentan las mismas tarifas.
El conflicto entre Trump y la Corte Suprema de EEUU
Un día después de haber anunciado un arancel global del 10%, Trump publicó en su red social Truth Social que elevaría ese gravamen al 15% con efecto inmediato.
El mandatario calificó el fallo de la Corte Suprema como “ridículo, pobremente escrito, extraordinariamente antiamericano” y aseguró que el nuevo porcentaje representa “el nivel máximo permitido y legalmente validado”.
El argumento jurídico utilizado esta vez fue distinto al que la Corte había rechazado. La Casa Blanca se apoyó en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que faculta al presidente a incrementar hasta un 15% los aranceles a las importaciones por un plazo máximo de 150 días.
De acuerdo con lo anunciado, la medida entró en vigor el 24 de febrero y contempla algunas exenciones sectoriales. Trump aclaró además que durante los próximos meses su gobierno trabajará en determinar nuevos aranceles “legalmente permisibles” de manera más permanente.
El representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, defendió la decisión y señaló que el Congreso ha delegado históricamente una amplia autoridad al presidente en materia arancelaria.
En declaraciones al programa “Face the Nation” de CBS, aseguró que Washington mantiene la intención de cumplir los acuerdos comerciales firmados con sus socios, pero solo puntualizó en los casos de la Unión Europea y China, sin hacer mención sobre qué ocurrirá con Argentina.
El viernes previo al anuncio de Trump, la Corte Suprema de Estados Unidos resolvió por seis votos contra tres que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (conocida por su sigla en inglés, IEEPA) no autoriza al presidente a imponer aranceles recíprocos.
El fallo, de más de 150 páginas, representa el revés judicial más importante para la administración republicana desde su retorno al gobierno y abre la posibilidad de que el Estado deba devolver decenas de miles de millones de dólares en aranceles cobrados de forma irregular.
El máximo tribunal sostuvo que la Casa Blanca necesita “una autorización clara del Congreso” para ejercer ese tipo de potestad arancelaria. En su resolución, señaló que la posibilidad de “regular la importación” prevista en la IEEPA no es suficiente para justificar la imposición de tarifas, que la norma no menciona derechos aduaneros ni aranceles, y que ningún presidente anterior había leído esa ley como habilitante de tal facultad.
El presidente del tribunal, John Roberts, escribió en el fallo que “cuando el Congreso ha delegado sus poderes arancelarios, lo ha hecho en términos explícitos y sujeto a límites estrictos”, y que si el Congreso hubiera querido otorgar ese poder al Ejecutivo, “lo habría hecho de manera expresa, como lo ha hecho consistentemente en otras leyes arancelarias“.
El tribunal fue explícito en que no reclama competencia especial en materia económica ni de política exterior, sino que simplemente ejerce el “papel limitado” que le asigna la Constitución. Los tres jueces que votaron en disidencia fueron Samuel Alito, Clarence Thomas y Brett Kavanaugh.
Milei firmó un nuevo acuerdo de comercio con EEUU repleto de privilegios para la administración de Trump
El acuerdo comercial con Argentina, en un limbo
El fallo generó incertidumbre sobre el futuro de una serie de acuerdos que la administración Trump había negociado en los meses previos con distintos socios comerciales.
Muchos de esos entendimientos habían fijado aranceles de entre el 15% y el 20%, por debajo de los niveles que habrían regido sin acuerdo, a cambio de concesiones comerciales y compromisos de inversión en suelo estadounidense.
Al ser consultado sobre su situación tras el fallo, Trump indicó que algunos seguirían adelante, aunque no precisó cuáles ni en qué condiciones. El caso argentino es particularmente complejo.
El llamado Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), anunciado en noviembre de 2025 y cuyo texto fue publicado el 5 de febrero de 2026, establecía como eje central la reducción del arancel recíproco del 10% al 0% para 1.675 posiciones arancelarias argentinas.
La lógica del acuerdo era que Buenos Aires realizaría reformas legislativas para eliminar controles a cambio de que Washington aplicara condiciones preferenciales sobre esas exportaciones. Sin embargo, ese beneficio estaba sustentado jurídicamente en los aranceles recíprocos de la IEEPA, que la Corte acaba de declarar ilegales.
Desde la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) advirtieron que el nuevo esquema arancelario anunciado por Trump no solo podría dejar sin efecto los beneficios pactados, sino que incluso implicaría un gravamen superior al previsto originalmente para las exportaciones argentinas.
A eso se suma que el ARTI aún no fue enviado al Congreso argentino para su aprobación, lo que, según la entidad, deja al acuerdo sin sustento legal. Un diplomático argentino fue más preciso sobre la doble pérdida que enfrenta el país:
“Argentina tiene una doble pérdida en el sentido de que no solamente sus bienes van a pagar más aranceles sino que se le redujo o se eliminó esa brecha que tenía Argentina con Brasil y otros países que tenían una tarifa recíproca más del 25%”.
El mismo funcionario señaló que también existe “un costo indirecto que es la pérdida de ese beneficio de que muchos productos que a lo mejor Argentina tiene competitividad vis a vis, un competidor con los aranceles elevado ahora se niveló para abajo”. Brasil emerge como uno de los grandes beneficiados por el nuevo escenario.
El gigante sudamericano enfrentaba un arancel del 40%, pero había conseguido excepciones en varios productos tras un acuerdo entre los presidentes Luiz Inácio Lula da Silva y Trump. Con el fallo, esas excepciones se mantuvieron y sus exportaciones quedan sujetas al mismo 15% que las argentinas, borrando la diferencia que antes favorecía a la Argentina.
La doctora en Relaciones Internacionales Julieta Zelicovich resumió la situación con claridad: “El acuerdo con EEUU hoy está en un limbo porque los compromisos que Estados Unidos asumió con Argentina en ese acuerdo dejaron de tener validez jurídica dentro de los Estados Unidos“.
La especialista explicó que lo que resta saber es si Washington decidirá replicar las excepciones arancelarias acordadas con la Argentina bajo los nuevos marcos legales disponibles, algo que por ahora no ha ocurrido.
Zelicovich también apuntó a una debilidad estructural del acuerdo desde su origen: “Lo que Estados Unidos ponía sobre la mesa no son más que unos decretos de baja calidad jurídica e institucional dentro del andamiaje de Estados Unidos”.
“Es la precariedad misma del acuerdo”,completó, y señaló que Argentina no es el único país en esta situación, sino que son alrededor de una decena los países que firmaron acuerdos entre mediados de 2025 y comienzos de 2026 que hoy se encuentran en la misma incertidumbre.
En cuanto a los próximos pasos, la analista advirtió que los aranceles de la Sección 122 aún deben “madurar” en su aplicación: quedan por definirse los mecanismos concretos y las excepciones sectoriales.
