El bloque de diputados de Unión por la Patria decidió elaborar un dictamen propio contra la reforma laboral en lugar de esperar al resultado en el Senado del proyecto de Javier Milei, cuyo cronograma legislativo podría complicarse por los feriados de carnaval.
El bloque de Unión por la Patria en Diputados resolvió cerrar filas contra la reforma laboral que impulsa el Gobierno de Javier Milei y avanzar con un dictamen propio que unifique todas las propuestas alternativas presentadas hasta el momento desde el espacio.
Entre tanto, el oficialismo apura las negociaciones con un cronograma legislativo aún más ajustado de lo que suponía inicialmente debido a los feriados de carnaval del 16 y 17 de febrero, que podrían obligar al libertario a extender por decreto el período de sesiones extraordinarias.
El peronismo se articula contra la reforma laboral
Durante la quinta reunión de bloque del año, realizada el miércoles, los diputados peronistas acordaron no esperar al resultado en el Senado y anticiparse con una propuesta propia. La estrategia busca consolidar todas las iniciativas en materia laboral que fueron presentadas de forma separada en un único dictamen que será redactado este jueves.
Los legisladores expresaron su preocupación por el alcance destructivo del proyecto oficial. Según describieron, la iniciativa del gobierno constituye una reforma previsional, impositiva y sindical encubierta que modificaría completamente (y para mal) las relaciones laborales en Argentina.
El bloque criticó también el tratamiento acelerado que impulsa el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, quien comunicó su objetivo de convertir la reforma en ley para el 25 de febrero. Esto implica una reunión de comisión el 18 de febrero y dictaminar el mismo día, en un intento por evitar un debate profundo con exposiciones de especialistas.
Los diputados peronistas sostienen que se trata de una discusión realizada a espaldas de sindicalistas, jueces laborales, trabajadores y especialistas. Por eso, el bloque encabezado por Germán Martínez insistirá en incorporar la mirada de los actores del mundo del trabajo, aunque reconocen las dificultades para lograrlo dado el apuro del oficialismo.
Entre las preocupaciones expresadas, alertaron que el proyecto provocará la caída de los salarios. Señalaron que los convenios colectivos nacionales o por actividad garantizan actualmente un piso salarial, mientras que la reforma busca establecer comisiones internas diseñadas según los intereses patronales.
Además, recordaron que la composición de la comisión en el Senado está judicializada debido a que La Libertad Avanza acordó más lugares para los bloques dialoguistas, dejando al peronismo en minoría a pesar de su peso legislativo.
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Un error de cálculo en el calendario oficialista
Según el reglamento de la Cámara de Diputados, los dictámenes deben firmarse hasta diez días antes de la finalización del período de sesiones. Como el decreto presidencial fija el cierre de las extraordinarias para el viernes 27 de febrero, el último día hábil para dictaminar sería el 17 de febrero, precisamente uno de los feriados de carnaval.
Se trata de un error de cálculo que reduce drásticamente el margen para que la reforma laboral complete su recorrido parlamentario durante las extraordinarias. La solución más directa sería que el Presidente emita un nuevo decreto extendiendo el período hasta el 28 de febrero, lo que habilitaría dictaminar hasta el miércoles 18.
Durante la reunión de la mesa de jefes de bloque del martes, varios dirigentes dialoguistas plantearon estas dificultades a Menem y Gabriel Bornoroni, presidente del bloque libertario en el Senado.
El riojano quedó sin respuesta ante el señalamiento y su silencio dejó claro que no habían tenido en cuenta la situación, lo que da a entender que en el oficialismo también temen que los tiempos no alcancen para cumplir con sus propios objetivos.
Otra alternativa considerada era dictaminar el viernes 13, pero presenta dos complicaciones: el Senado debe girar el texto definitivo tras la sesión del miércoles 11, proceso que nunca demora menos de 48 horas, y la mayoría de los legisladores de provincias planean regresar a sus distritos ese mismo viernes tras sesionar el jueves con la Ley Penal Juvenil.
Fuentes parlamentarias opositoras advirtieron que ni la reforma laboral ni la Ley de Glaciares llegarían a tratarse en extraordinarias por razones de calendario. Algunos legisladores consideran además que el texto que envíe el Senado será inevitablemente modificado en Diputados, lo que obligaría a una nueva vuelta a la Cámara Alta.
El oficialismo lleva la reforma penal juvenil al recinto
El Congreso definió un cronograma intenso para la semana próxima. El miércoles 11 de febrero sesionará el Senado con la reforma laboral como tema central, mientras que el jueves 12 Diputados tratará el régimen penal juvenil.
Para la Ley Penal Juvenil, el cronograma establecido prevé que el martes 10 queden constituidas las comisiones pendientes, el miércoles 11 se firme el dictamen en plenario, y el jueves 12 se realice la sesión extraordinaria con este único tema en el recinto.
El proyecto revalidará el dictamen firmado en mayo del año pasado que establece bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años, reducir las penas máximas de 20 a 15 años, y habilitar el cumplimiento de condenas bajo régimen de prisión domiciliaria, tareas comunitarias o reparaciones económicas.
La única modificación será en el artículo 52, vinculado a la asignación presupuestaria, que quedará sujeta a convenios entre Nación y provincias para la adecuación de unidades penitenciarias. Posiblemente sirva de excusa para distribuir fondos de forma discrecional.