A un mes de que ingresen los nuevos legisladores al Congreso, los bloques parlamentarios buscan reacomodarse de cara al nuevo escenario político, y en Provincias Unidas aspiran a formar un interbloque con Encuentro Federal. ¿Qué posición tomarán frente a las reformas que impulsa Javier Milei?
El 10 de diciembre asumirán los diputados electos en los últimos comicios y comenzará un nuevo período de sesiones con un Congreso renovado. Los distintos espacios políticos ya trabajan contrarreloj para definir sus estructuras parlamentarias, negociar adhesiones y consolidar bloques e interbloques que les permitan tener peso en las futuras discusiones legislativas.
En este contexto, el gobierno de Javier Milei reactivó las negociaciones con gobernadores afines para garantizar apoyo en el Congreso. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro del Interior, Diego Santilli, lideran una serie de reuniones bilaterales con mandatarios de distintas provincias.
El objetivo es claro: aprovechar el impulso que le dio la victoria electoral para asegurar los votos necesarios para aprobar el Presupuesto 2026 y avanzar con las reformas laboral, tributaria y penal.
Provincias Unidas, un espacio que podría ser clave
El debut electoral de Provincias Unidas dejó un sabor amargo en la alianza de gobernadores. La polarización de los comicios nacionales redujo el espacio del centro y la fuerza apenas logró sumar ocho diputados nacionales. Un resultado que quedó lejos de las expectativas iniciales.
Sea como fuere, vale señalar que entraron tres por Córdoba, dos por Santa Fe y otros tres en representación de Corrientes, Jujuy y la ciudad de Buenos Aires, donde Martín Lousteau finalmente consiguió la última banca en disputa.
La heterogeneidad partidaria de estos legisladores electos plantea un desafío organizativo. Cuatro responden a la UCR, tres al peronismo y una al PRO, una diversidad que complica la conformación de un bloque bajo una única conducción. “La idea de armar un bloque hoy es demasiado utópica“, reconoció un armador del espacio.
Lo que pretenden es consolidar un interbloque que reúna entre 15 y 20 legisladores. La clave está en sumar a los representantes de Encuentro Federal, la bancada que actualmente preside Miguel Ángel Pichetto.
Ambos espacios mantienen diálogo fluido y dentro de Encuentro Federal impulsan que el excandidato a vicepresidente asuma la dirección del futuro interbloque. De concretarse esta confluencia, el número de integrantes ascendería a 16 miembros como mínimo.
El problema es que Encuentro Federal también debe decidir como encarará el nuevo periodo. El bloque perderá integrantes: Natalia De la Sota renovó su banca pero lanzó su propio monobloque, Defendamos Córdoba, en medio de una disputa con el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, fundador de la alianza federal.
Durante los últimos comicios, De la Sota presentó una lista autónoma que dividió el voto peronista no kirchnerista en la provincia, afectando las aspiraciones de Juan Schiaretti. “No tenemos la idea de ir a buscar al revoleo gente que después nos genere más problemas”, advirtieron desde Provincias Unidas al descartar incorporarla.
Otros legisladores de Encuentro Federal habían integrado las listas de Provincias Unidas para renovar sus bancas. Florencio Randazzo, Margarita Stolbizer y Emilio Monzó encabezaban la nómina en la provincia de Buenos Aires, pero quedaron relegados al quinto lugar con apenas el 2,44% de los votos y no lograron superar el piso mínimo para acceder a bancas.
Con estas salidas y el fin del mandato de otros tres legisladores, Encuentro Federal quedará con solo ocho integrantes si no logra la confluencia con Provincias Unidas. El espacio tampoco descarta diálogo con otros actores. Mantienen contacto fluido con Álvaro González, afín al exjefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta.
También existe incertidumbre sobre los tres diputados de Democracia para Siempre, integrado por radicales escindidos del bloque original de la UCR. El triunfo libertario también habría reducido las posibilidades de tender puentes con otras fuerzas provinciales como Por San Juan, del gobernador Marcelo Orrego, cuyo vicegobernador Fabián Martín logró una banca.
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Pullaro, Llaryora y la promesa de colaboracionismo
La gran pregunta que sobrevuela el futuro interbloque de Provincias Unidas es cuál será su posicionamiento frente a las reformas estructurales que impulsa el gobierno nacional. Las señales hasta ahora indican un perfil colaboracionista, al menos desde las dos provincias más importantes que integran el espacio.
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, volvió a manifestar su apoyo a las iniciativas oficialistas. Durante su participación en la 66ª edición de la Fiesta de la Frutilla, en la ciudad de Coronda, el mandatario radical afirmó: “La única manera de que Argentina salga adelante es si logra producir más”.
Sobre la reforma laboral, el gobernador santafesino expresó la necesidad de “una mirada PyME y también de los trabajadores, fundamentalmente para poder emplear a las personas que hoy están en el sector informal“. Y agregó: “El 50% de los argentinos trabaja, pero en la informalidad. Necesitamos incorporarlos al mercado de trabajo formal“.
Se trata de un guiño para la iniciativa que impulsa Milei y que, en rigor, pretende incorporar a trabajadores al sector formal en base a eliminar derechos, de modo que no haya ya diferencias entre esto y la informalidad. Una forma de “incentivar” a los empleadores a tener trabajadores formales.
Respecto de la reforma tributaria, Pullaro manifestó su coincidencia en la necesidad de una reducción general de impuestos, insistiendo particularmente en las retenciones y el impuesto al cheque, “dos tributos muy regresivos para la República Argentina”.
El gobernador santafesino fue contundente al señalar que las retenciones “son el impuesto más regresivo que hay en la República Argentina” y denunció que “la provincia de Santa Fe le aporta alrededor de 3 mil millones de dólares por año al Estado Nacional, y lamentablemente nada vuelve”.
“Esos recursos terminan subsidiando a barones del conurbano, a punteros, a planes en el conurbano bonaerense”. Más allá de la gastada retórica contra el conurbano, vale señalar que en la realidad CABA y la Provincia de Buenos Aires explican el 50% del Producto Bruto Interno (PBI) argentino, y la administración bonaerense apenas recibe una fracción de lo que aporta.
Por su parte, Martín Llaryora también anticipó una postura favorable hacia las reformas. El gobernador cordobés tiene una cita programada este lunes en Casa Rosada con Manuel Adorni y Diego Santilli, en el marco de la ronda de diálogo con mandatarios provinciales.
La reunión adquiere un tinte especial por la amistad entre Llaryora y Santilli, quienes fueron miembros de una Juventud Peronista orteguista a fines de los años 90, junto a figuras como Sergio Massa y Juan Curutchet.
Esta relación personal facilitaría una negociación que para Córdoba es vital: la provincia necesita recursos que hasta ahora no ha recibido del gobierno de Milei más allá de lo que viene de la coparticipación.
En el oficialismo cordobés definen el ánimo ante la designación de Santilli como “una buena noticia“. Los diputados cordobeses del interbloque de Provincias Unidas darían un voto positivo a las reformas que impulsa el presidente.
Consideran que son necesarias “más allá de lo que plantee Milei” e incluso añaden que hay que hacer reformas relacionadas con la producción “para que la vaca viva se siente a la mesa con la Vaca Muerta”. Ven estas reformas como “demandas de la sociedad”, aunque prometen “poner límites” si los proyectos libertarios van demasiado lejos.
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El mapa completo: UCR y PRO en movimiento
Provincias Unidas no es el único espacio que atraviesa un proceso de reacomodamiento. El bloque de la Unión Cívica Radical también enfrenta el desafío de reorganizarse tras las fragmentaciones que generó el gobierno de Milei.
El partido tiene la expectativa de poder unificar nueve diputados, entre ellos Pamela Verasay y Lisandro Nieri (Mendoza), Diógenes González (Corrientes), Guillermo Agüero (Chaco), María Inés Zigarán y Jorge Rizzotti (Jujuy), Darío Schneider (Entre Ríos), Karina Banfi (Buenos Aires) y Gerardo Cipollini (Chaco).
Sin embargo, todo está atado a la renovación de autoridades partidarias, una definición que puede repercutir no solo en el armado del bloque sino en los roles internos.
Por otro lado, Martín Lousteau, María Coletta (Ciudad de Buenos Aires) y Gisela Scaglia (Santa Fe) podrían sumarse a Provincias Unidas. En el caso de Scaglia, persiste la incógnita sobre si dejará su cargo de vicegobernadora santafesina para asumir en el Congreso. Si decide no hacerlo, Melina Giorgi continuaría en su lugar.
Resta definir qué pasará con los “radicales con peluca”, que se hicieron famosos con el veto del presidente a las leyes de financiamiento universitario y aumento para jubilados en 2024.
El bloque se escindió de la UCR y adoptó el nombre de “Liga del Interior”. Tres de sus miembros deben decidir su futuro político. José Tournier (Corrientes), Mariano Campero (Tucumán) y Luis Picat (Córdoba) empiezan a desplegar estrategias distintas.
Campero declaró: “Vamos a acompañar al gobierno pero manteniendo nuestra identidad, sobre todo por lo local. Prefiero mantener la identidad, llegamos por un espacio distinto y estamos acompañando”.
Sin embargo, Picat expresó una postura diferente: “Sumarnos a la Libertad Avanza sería algo lógico, pero es algo que tenemos que discutir en el interbloque. Yo no tengo inconvenientes en pasarme al bloque de La Libertad Avanza”.
La posibilidad de que esta bancada desaparezca está sobre la mesa. El caso de Tournier es una incógnita, ya que no expresó deseos de salir del bloque que hoy se sostiene en un interbloque con La Libertad Avanza.
El PRO busca amortiguar las rupturas. Durante las últimas semanas, siete legisladores nacionales cercanos a Patricia Bullrich abandonaron el bloque que preside Cristian Ritondo para sumarse a La Libertad Avanza.
Se trata de Damián Arabia, Sabrina Ajmechet, Laura Rodríguez Machado, Silvana Giudici, Patricia Vásquez y los electos María Luisa González Estevarena y Carlos Almena. La decisión se tomó casi al mismo tiempo que Mauricio Macri preparaba su último encuentro infructuoso con Javier Milei en Olivos.
Las salidas no cesaron, ya que luego se sumó la senadora cordobesa Belén Avico, quien firmó su incorporación al bloque violeta, dejando sin representación por Córdoba al macrismo. El presidente del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, y el electo diputado Gonzalo Roca lo anunciaron con una foto.
Con este movimiento, el bloque oficialista ya cuenta con 43 bancas hasta el 10 de diciembre y luego de la jura tendrá un piso mínimo de 88 miembros. El tercio propio está garantizado y en La Libertad Avanza aseguran que habrá más casos como este, incluso de legisladores que se fueron en el último año. El bloque Coherencia de los ex libertarios aparece en la mira.
En el PRO, ante las salidas, responden que “solo Dios sabe” pero hablan de una “purificación” del bloque como explicación. Ritondo intentó cerrar el tema afirmando: “Cada uno está donde quiere, donde se siente más cómodo, nadie tiene obligación“.
Otros casos suman incertidumbre al mapa parlamentario. Desde Santa Fe, la diputada Verónica Razzini quedará en soledad en su bloque Futuro y Libertad tras la finalización del mandato de Gabriel Chumpitaz el 10 de diciembre.
Fuentes parlamentarias aseguran que la están “tiroteando de varios lados” y que está “evaluando las propuestas” del PRO, La Libertad Avanza y hasta Provincias Unidas. Lo que tiene claro, según su entorno, es que “esté donde esté va a apoyar las reformas del gobierno”.
El camino del bonaerense Pablo Juliano, actual presidente de Democracia para Siempre, también es una incógnita. “Todavía no sabemos que vamos a hacer, en estos días veremos qué pasará“, afirmaron desde su despacho.