Presti reemplazará a Petri y por primera vez desde la vuelta a la democracia un militar quedará al frente de Defensa

El Gobierno de Javier Milei anunció que Carlos Presti asumirá al frente del Ministerio de Defensa: Se trata del actual jefe del Ejército e hijo del represor Roque Presti, comandante del Regimiento de Infantería 7 de La Plata durante la dictadura.

La administración de Javier Milei definió durante el fin de semana quién ocupará el Ministerio de Defensa cuando Luis Petri deje el cargo para asumir su banca como diputado nacional por Mendoza el próximo 10 de diciembre.

El elegido fue el Teniente General Carlos Alberto Presti, actual jefe del Estado Mayor General del Ejército. Se trata de una decisión sin precedentes en la historia reciente, ya que por primera vez desde el retorno de la democracia, un militar en actividad conducirá esa cartera.

La decisión generó inmediata preocupación en organismos de derechos humanos, que observan con alarma cómo las políticas de Memoria, Verdad y Justicia vienen siendo desmanteladas sistemáticamente por la gestión nacional.

En línea con sus constantes arengas negacionistas, desde Casa Rosada se jactaron del perfil de Presti y destacaron que: “Por primera vez desde el regreso de la democracia, una persona con intachable carrera militar que ha llegado al más alto rango en su escalafón estará al frente del Ministerio que está encargado de la defensa nacional y de las Fuerzas Armadas”.

El texto oficial de la Oficina del Presidente añadió que se inaugura “una tradición que esperamos que la dirigencia política continúe de aquí en adelante y dando por finalizado la demonización de nuestros oficiales, suboficiales y soldados”.

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¿Quién es Carlos Alberto Presti?

Carlos Alberto Presti nació el 23 de junio de 1966 y comenzó su formación militar en 1984, ingresando al Colegio Militar de la Nación en plena transición democrática, egresando en 1987, cuando las Fuerzas Armadas atravesaban un complejo proceso de reorganización tras la última dictadura cívico-militar.

Proveniente del arma de Infantería, construyó una carrera ascendente dentro de la estructura del Ejército. Entre sus destinos más relevantes se destacan el comando del Regimiento de Asalto Aéreo 601, una unidad especializada en operaciones especiales y despliegue rápido, y la IV Brigada Aerotransportada con asiento en Córdoba.

También dirigió el Colegio Militar, institución emblemática para la formación de oficiales. Su experiencia internacional incluye participación en la misión de paz en Haití y un período como agregado militar en la Embajada Argentina en Guatemala, con competencia además en El Salvador, Honduras y Nicaragua, función que desempeñó durante el gobierno de Mauricio Macri.

El ascenso definitivo al máximo nivel de la jerarquía militar llegó el 10 de enero de 2024, cuando Javier Milei lo designó jefe del Estado Mayor General del Ejército. La decisión implicó el pase a retiro de 22 generales en actividad que eran mayores que él.

Desde entonces, Presti condujo una fuerza de 55.000 hombres y mujeres, en un contexto marcado por tensiones por el ajuste sobre presupuesto para el sector, la compra de aviones a Dinamarca y una avanzada de los discursos negacionistas acompañada por Petri.

Lo cierto es que la figura de Presti arrastra una sombra ineludible vinculada al terrorismo de Estado. Es hijo de Carlos Roque Presti, quien estuvo al frente del Regimiento de Infantería 7 de La Plata durante la última dictadura.

Su padre comandó el Área Operacional 113 (el territorio nacional estaba dividido en zonas para organizar la represión) y tuvo bajo su responsabilidad centros clandestinos de detención como La Cacha, Arana y la Comisaría 5ta. Carlos Roque Presti murió impune aunque imputado por crímenes de lesa humanidad.

Lo que el comunicado oficial de Casa Rosada no mencionó es que Carlos Alberto Presti nunca manifestó públicamente oposición a los crímenes cometidos durante la dictadura ni específicamente a los perpetrados por su padre.

Cuando fue nombrado al frente del Ejército en enero de 2024, la Asamblea Desobediente, organización integrada por familiares de genocidas, repudió su designación señalando que no se le conocía ninguna declaración de condena sobre lo ocurrido durante los años del terrorismo de Estado.

Ganadores y perdedores del recambio

La designación de Presti representa también un revés político para Petri, quien había trabajado intensamente para que su sucesión quedara en manos de personas de su confianza. El ministro saliente buscaba que Luciana Carrasco, su jefa de gabinete, asumiera la conducción del ministerio.

Carrasco conoce el funcionamiento interno de la cartera y había logrado construir vínculos con la estructura militar. Pero el plan original de Petri era aún más ambicioso: colocar a su primo, Gustavo Cairo, diputado provincial por Mendoza, al frente de Defensa.

Ninguna de estas opciones prosperó. La posición de Karina Milei resultó determinante. Desde hace semanas, Karina mantiene diálogos con la cúpula militar para definir la conducción política del ministerio. Inicialmente evaluó al jefe del Estado Mayor Conjunto, el Teniente General Xavier Isaac, pero finalmente se inclinó por Presti.

Más allá de esto, Petri había ubicado a mendocinos de confianza en áreas sensibles como la obra social militar (IOSFA) y el Instituto de Ayuda Financiera para el Pago de Retiros y Pensiones Militares (IAF), movimientos que algunos sectores militares interpretaron como parte de una estrategia para financiar sus ambiciones electorales de cara a 2027.

El ministro saliente, no obstante, exhibió públicamente conformidad con la designación. En sus redes sociales expresó: “Reconforta saber que quien fue nuestro Jefe del Ejército, ahora continúe como futuro Ministro de Defensa”.

“Sé que va a tener una destacada y exitosa gestión porque como parte del equipo que me acompañó, conozco en primera persona su capacidad, compromiso y lealtad a la Patria!”, agregó, y completó:

“Le deseo lo mejor en la tarea de llevar adelante las inspiradoras y necesarias reformas que impulsa el Presidente Milei respaldando a las Fuerzas y defendiendo a todos los argentinos en el aire con los F16, en las fronteras con el Ejército y en el mar con nuestra Armada. Que Dios lo bendiga a usted y a todos los hombres y mujeres de las FFAA, que estarán siempre en mi corazón”.

Por su parte, Presti agradeció la designación directamente al presidente: “Gracias Presidente Javier Milei por elegirme para este nuevo desafío y gracias Ministro Luis Petri por la confianza en estos dos años. Las Fuerzas Armadas tienen y deben estar a la altura del nuevo rol protagónico que la Argentina tendrá en el mundo de la mano del Presidente Milei“.

“Un enorme retroceso para la democracia”

La designación de un militar al frente del Ministerio de Defensa generó reacciones inmediatas en sectores de la oposición, que calificaron la medida como un quiebre respecto a consensos democráticos construidos durante cuatro décadas.

Agustín Rossi, diputado nacional y exministro de Defensa, fue contundente en su rechazo: “La designación del actual Jefe del Estado Mayor General del Ejército Argentino como Ministro de Defensa es un enorme retroceso para la democracia argentina y para las Fuerzas Armadas como institución de la República Argentina”.

En declaraciones a través de la red social X, Rossi subrayó que este nombramiento contradice la consolidación de la conducción civil de las Fuerzas Armadas a lo largo de 40 años de democracia. Agregó:

“Con esta designación las Fuerzas Armadas quedan involucradas en el destino del gobierno, cuando deberían ser preservadas de cualquier circunstancia política”.

Por su parte, Jorge Taiana, también exministro de Defensa y diputado nacional electo por Fuerza Patria, expresó su posición crítica enfatizando el carácter consensuado de la conducción civil: “La conducción civil de las FFAA es un consenso democrático de más de 40 años”.

Taiana advirtió sobre las implicancias políticas de la decisión: “Nombrar a un militar como Ministro de Defensa implica la utilización partidaria de las FFAA, haciéndolas parte de las decisiones políticas de un gobierno que ha renunciado a la defensa de la soberanía, incluidas las Islas Malvinas, el Atlántico Sur y el sector Antártico Argentino”.

“Está designación significa, también, la continuidad de una gestión que incumplió la jerarquización salarial y quebró su obra social (IOSFA), desprotegiendo a la familia militar”, añadió, “una vez más, las FFAA son usadas por los poderes de siempre para continuar con las políticas de ajuste y endeudamiento“.

Ambos dirigentes coincidieron en señalar que la ruptura de la tradición de conducción civil no solo afecta el equilibrio institucional, sino que compromete la neutralidad política de las Fuerzas Armadas al involucrarlas directamente en las decisiones de un gobierno específico.

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