El Gobierno de Javier Milei apuesta a mantener el control en el Senado a través de Patricia Bullrich, que oficiará como jefa de bloque de La Libertad Avanza y con quien buscan dejar aún más aislada a la Vicepresidenta, que con la salida de Francos perdió su última vía de comunicación con Casa Rosada.
El Senado de la Nación se ha transformado en uno de los principales escenarios de la disputa interna de La Libertad Avanza. La vicepresidenta Victoria Villarruel enfrenta su momento de mayor aislamiento político tras la renuncia de Guillermo Francos como jefe de Gabinete, quien representaba su último canal de comunicación con el Poder Ejecutivo.
El próximo 10 de diciembre, cuando asuma su banca como senadora, Patricia Bullrich quedará al frente del bloque oficialista en la Cámara Alta, completando el cerco sobre la presidenta del Senado.
En la Casa Rosada confían en que la actual ministra de Seguridad será la figura clave para controlar el Senado y actuar como enlace directo con la mesa política que conforman Karina Milei, Martín Menem y el futuro ministro del Interior, Diego Santilli.
Desde el entorno presidencial esperan que Bullrich también logre “contener” y “aplacar” a Villarruel, a quien en Balcarce 50 califican como un caso “irrecuperable” y acusan de mantener una “oposición permanente” al gobierno.
El quiebre entre Javier Milei y su vicepresidenta es ya definitivo. Mientras el Presidente intenta proyectar una imagen dialoguista en esta nueva etapa, tras su victoria electoral del 26 de octubre, el vínculo con Villarruel quedó completamente roto.
En julio pasado, durante el Derecha Fest en Córdoba, Milei había tildado a su compañera de fórmula de “bruta traidora” por haber respaldado una ampliación presupuestaria. “La bruta traidora dijo que lo iba a financiar con 30 millones. Sugiero que antes de hacer chicanas aprendan a sumar dos más dos”, lanzó en tono burlón el mandatario.
La tensión escaló en las últimas semanas cuando Villarruel comenzó a dar “me gusta” en redes sociales a publicaciones que la proponían como candidata presidencial para 2027. La respuesta de la vicepresidenta fue contundente:
“Lo importante es que los ciudadanos sepan que no robo, laburo mucho y con responsabilidad, y que no he realizado ninguna traición. El resto son chismes de panadería”, escribió en X, apuntando directamente contra el Ejecutivo y, particularmente, contra Karina Milei.
El distanciamiento alcanzó incluso el plano simbólico: la fórmula presidencial dejó de seguirse en Instagram. Este episodio ocurrió después de que el cineasta libertario Santiago Oria acusara a la vicepresidenta de haber pedido cerrar la escuela donde debía votar el 26 de octubre.

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Nueva interna en el Senado: Bullrich vs. Villarruel
Patricia Bullrich ya comenzó a moverse como la futura jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, rol que asumirá en reemplazo del jujeño Ezequiel Atauche. La ministra, quien dejará el Ministerio de Seguridad en manos de Alejandra Monteoliva, viene con el respaldo total del Presidente y la misión de rearmar el tablero de acuerdos para “sacar leyes importantes”.
Desde la Casa Rosada anticiparon que durante el período de sesiones extraordinarias (convocado inicialmente del 10 al 31 de diciembre) se discutirán la reforma laboral, la reforma tributaria y un nuevo Código Penal. Para lograr estos objetivos, Bullrich necesitará alcanzar una mayoría de al menos 37 votos que garantice la sanción de leyes al gobierno.
El bloque oficialista se prepara para contar con alrededor de 21 senadores, aunque fuentes parlamentarias sugieren que podrían ser uno o dos menos. El crecimiento de las filas violetas fue producto del triunfo de Milei en las elecciones legislativas nacionales, que superó las expectativas oficialistas.
Esta semana, mientras el Presidente recibía a los legisladores del oficialismo que integrarán el próximo Congreso, Bullrich se reunió en paralelo con sus futuros compañeros de bancada.
El encuentro sirvió como presentación y para comenzar a definir la estrategia de funcionamiento en la Cámara Alta. Atauche, quien mantiene línea directa con el asesor Santiago Caputo, dejará sin problemas la presidencia del bloque.
En cuanto a la relación entre la vicepresidenta y la ministra de Seguridad, vale mencionar que ya registra varios cruces públicos. Uno de los más resonantes ocurrió cuando Villarruel responsabilizó a Bullrich por la detención de Nahuel Gallo, el gendarme capturado por el gobierno de Nicolás Maduro cuando intentaba ingresar a Venezuela.
Otro enfrentamiento se produjo cuando la oposición forzó una sesión en el Senado para aprobar aumentos a jubilados y la emergencia en discapacidad. En esa oportunidad, Bullrich acusó a Villarruel de cómplice del kirchnerismo y de traición al gobierno de Milei.
El encono entre ambas se profundizó porque el Ministerio de Seguridad era uno de los dos ministerios que Milei le había prometido a Villarruel antes de la campaña de 2023. Cuando finalmente ese cargo fue para Bullrich, la relación entre la vice y el Presidente comenzó a deteriorarse. Desde entonces, la ministra se sumó sistemáticamente a los ataques del mandatario.
Pese a este panorama, desde el entorno de la vicepresidenta intentan proyectar calma. Fuentes cercanas señalan que la ven “relajada” y “pensando en tener una actitud muy institucional” ante la llegada de Bullrich al recinto. “Va a tratar de frenar cualquier actitud hostil, si es que la quieren hacer entrar en ese juego. No va a entrar”, aclararon.
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Santilli: una ventana de esperanza para Villarruel
La asunción de Diego Santilli como nuevo ministro del Interior abre una inesperada ventana de esperanza para la aislada vicepresidenta. En el entorno más íntimo de Villarruel reconocen que existe “buena relación” con Santilli, a quien conocen de la época en que ambos eran diputados nacionales.
Ambos dirigentes compartieron la Cámara baja durante dos años, hasta que Villarruel se convirtió en vicepresidenta el 10 de diciembre de 2023. En aquellos tiempos se sentaban juntos en bancas ubicadas en el fondo del recinto y eran dos voces marginales, incluso ridiculizadas por las fuerzas mayoritarias.
La conexión entre ambos tiene raíces más profundas. El primer equipo de colaboradores que acompañó a Villarruel en su desembarco en el Senado estuvo integrado por dirigentes y funcionarios calificados como “santillistas” por sus rivales internos y desde la Casa Rosada. En los albores del Gobierno, pertenecer al PRO era mala palabra y sinónimo de la “casta” política.
La por entonces mano derecha de la vicepresidenta era el actual diputado nacional Guillermo Maximiliano Montenegro, quien había ingresado al PRO de la mano de Federico Pinedo pero se sumó al espacio liderado por Santilli a mediados de la década pasada.
Es que, en 2022, Montenegro terminó por recalar en el Partido Demócrata de la provincia de Buenos Aires como secretario general, cuando Villarruel era su presidenta. Sin embargo, luego fue eyectado del círculo íntimo de la presidenta del Senado en los albores de 2024. A partir de entonces, uno a uno fueron cayendo los funcionarios que habían llegado de su mano.
En este proceso, David Cohen debió dejar la Dirección de Relaciones Institucionales. El mismo camino siguió Diego El Haj, que ocupaba la Dirección de Publicaciones cuando la vicepresidenta decidió renovar a su equipo y aplicó una purga que tuvo como principales víctimas a los representantes del sector de Juan Martín Donato, director de Atención Ciudadana.
A priori, Santilli no aparece como un enemigo para Villarruel, a pesar de que una de las misiones centrales de la cartera política que tendrá a su cargo será coordinar acciones y negociar respaldos en ambas cámaras del Congreso. Se trata de una tarea que la Casa Rosada se encargó hace tiempo de quitarle a la vicepresidenta.
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Nuevas amenazas para el entorno de la Vicepresidenta
Más allá de Bullrich, en el equipo de la vicepresidenta identifican otras potenciales amenazas. La principal es Nadia Márquez, senadora electa por Neuquén que asumirá su banca el próximo 10 de diciembre. Márquez mantiene relación directa con Karina Milei y los primos Menem (Martín y Eduardo), todos ellos enemigos declarados de Villarruel.
En el primer piso de la Cámara alta ven en Márquez a un rival más peligroso que la propia Bullrich. Circuló en varios medios que la actual diputada aspiraría a ocupar la presidencia provisional del Senado, aunque desde su entorno lo niegan (sin descartarlo del todo) y señalan que ese sitial podría ser ocupado por Agustín Coto, senador electo por Tierra del Fuego.
Coto, historiador y jefe de la bancada de legisladores provinciales, es descrito como una persona muy capaz pero también bastante impredecible. Fanático de Milei, a quien llama “comandante en jefe”, y de la “motosierra”, amenaza con querer disputarle a Villarruel el manejo administrativo del Senado.
La presidencia provisional del Senado representa un cargo estratégico porque coloca a quien lo ocupa en el segundo lugar de la línea sucesoria presidencial. Actualmente ese puesto lo ocupa Bartolomé Abdala, quien llegó a ese lugar a instancias de Villarruel.
El puntano, si bien forma parte de La Libertad Avanza, tuvo su momento de crisis cuando en una entrevista televisiva reconoció que tenía a gran parte de sus asesores en San Luis porque eran necesarios para su campaña a gobernador.
Este sábado, Abdala declaró a la agencia Noticias Argentinas que está firme hasta febrero, fecha en la que, por reglamento, se debe proceder a la elección de autoridades. “Hay rumores, pero ‘Bartolo’ resiste”, dicen en las inmediaciones del bloque libertario.
La señalada para el cargo era precisamente Nadia Márquez. El potencial recambio tendría como uno de sus autores intelectuales al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Se sabe que el riojano y Márquez responden a Karina Milei.
Ante la consulta sobre si hay una intención de que Márquez reemplace a Abdala, una fuente parlamentaria respondió: “Para Martín sería un lujo“. Sin embargo, esa opción parece haber sido descartada y se espera que Abdala pueda renovar en la preparatoria de febrero, aunque la disputa con Coto se resolverá en las próximas reuniones.
Pese al aislamiento, Villarruel mantiene su agenda de actividades. Tras el triunfo electoral, la vicepresidenta apareció para recibir a Shea Bradley-Farrell, presidenta del think tank ultraconservador Counterpoint Institute de Estados Unidos, y al embajador de Japón en Argentina, Hiroshi Yamauchi.
La vicepresidenta no tiene una construcción política propia, pero se dedica a cultivar apariciones en provincias y reuniones con gobernadores, además del trato habitual con los senadores. Quienes la conocen afirman que el crecimiento de las acciones del mileismo post triunfo electoral no alterará sus actividades.
“Ella puede ir a cualquier lugar. Si no la recibe la política, será una ONG o la Iglesia. Seguirá con sus actividades normales”, sostienen desde su entorno. Fuentes cercanas reportaron que la impresión de Villarruel sobre el resultado electoral no le resultó sorpresivo. “Nada es para siempre en política, hay mil ejemplos de esto“, transmitieron.

